La agorafobia es el temor o el miedo que sufre una persona a estar en ciertos lugares abiertos o situaciones y espacios de las que pueda resultar difícil escapar en caso de necesitarlo. Por lo general, esta fobia está fundada en la imposibilidad de poder salir de ciertos lugares ante la aparición de ataques de pánico, taquicardias o circunstancias similares, y como consecuencia de esto quien sufre de agorafobia siente un enorme malestar al encontrarse en estos sitios, sobre todo si se encuentra solo y sin ninguna contención cercana.

Qué es la agorafobia

Como bien les contamos anteriormente, la agorafobia es un temor a encontrarse en sitios o situaciones de las que pueda resultar difícil salir en caso de necesitarlo, por lo general suele estar íntimamente vinculado con la ansiedad o los ataques de pánico. Se trata de un trastorno que puede aparecer de un momento para otro e incluso muchas personas lo padecen en algún momento de su vida.
El agorafóbico suele huir de situaciones que puedan llegar a provocarle ansiedad potencialmente, y a muchos les cuesta hasta salir de su propia casa. Lugares como los transportes urbanos, los centros comerciales, restaurantes o simplemente lugares públicos muy concurridos son propicios para provocar este malestar a quien sufre de agorafobia. Como se imaginarán, este temor genera grandes molestias y frenos en la vida cotidiana de quien lo padece, ya que les cuesta muchísimo dejar su casa y son propensos a sufrir de ataques de pánico en cualquier momento en virtud de la ansiedad desmesurada que le provocan dichas situaciones.

Síntomas y diagnóstico de esta fobia

Quienes sufren de agorafobia sentirán ciertas emociones a partir de estímulos que provocan ansiedad en su persona. Por lo general, el fóbico recibe estas sensaciones físicas o fisiológicas de manera súbita, y van aumentando en intensidad gradualmente. Entre las sensaciones sintomáticas más comunes de la agorafobia podemos encontrar:
• Las taquicardias
• Cambios bruscos de temperatura o sensaciones de ráfagas de aire frio o caliente.
• Temblores en el cuerpo
• Falta de aire, se comienza a hiperventilar en el peor de los casos.
• Mareos
• Vértigo y falta de estabilidad
• Dolores opresivos en el pecho
• Sentimiento de estar cansados o con mucha fatiga
• Nauseas y dolores de estomago.
• Calambres, dolores musculares, piernas flojas.
• Sensación de urgencia para orinar o defecar.

Acuda a un especialista

El diagnostico de la agorafobia debe hacerse primero eliminando la posibilidad de que existan otros factores o causantes de la ansiedad que sufre el paciente. Si la persona siente la aparición de una enorme ansiedad en lugares complicados o que le resultan embarazosos y que no puede explicarse basándose en otro trastorno psicológico, definitivamente se debe considerar la posibilidad de que se sufra de agorafobia, y se debe comprobar utilizando los test existentes y los criterios de los especialistas.