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La psicología y la moda: Lo que tu ropa dice de ti

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La Psicología de la moda es un área que permite estudiar cómo la indumentaria influye en nuestro comportamiento. La forma de vestir nos lleva a emitir juicios, ajustarnos a distintas situaciones sociales e incluso nos permite expresar nuestra personalidad. Dawnn Karen, consultora de marcas, terapeuta e instructora en el Instituto de Moda y Tecnología, definió la Psicología de la Moda como: “el estudio y el tratamiento de cómo el color, la imagen, el estilo y la belleza afectan el comportamiento humano, mientras abordan normas culturales y sensibilidades culturales”.

¿Qué dice nuestro estilo personal de vestir sobre nuestra personalidad?

El estilo es la forma en que comunicas y expresas tu personalidad a través de tu forma de vestir las prendas y los accesorios que utilizas, la imagen personal habla por nosotros y nos define ante los demás y el mundo.

Cuando tenemos un estilo personal definido y trabajamos en ello, reflejamos una imagen más clara de quienes somos, a que nos dedicamos y cuáles son nuestros gustos. Cada estilo es diferente y ninguno es mejor o más agradable que el otro, por el contrario, cada uno de adapta y define un tipo de personalidad visualmente.

Todas las personas somos un universo diferente y debemos encontrar un estilo que se adapte a nosotros y nos haga sentir identificados, cómodos, seguros y a la moda.

¿Qué tiene que ver la ropa que usas en tu autoestima?

La ropa que usas afecta a cómo te sientes, tu confianza y la forma en que te percibes a ti mismo. Los científicos llaman a esto “cognición vestida”. Consiste en que los humanos no piensan solo con el cerebro, sino también con el cuerpo. Por ello, si te vistes de una forma determinada, eso puede afectar a tu forma de pensar y a tu comportamiento.

La imagen corporal y la autoestima tienen una fuerte relación. Vestirse bien no es sinónimo de éxito. Sin embargo, vestirse bien aumenta la confianza y la felicidad, dos cosas que te ayudarán a acercarte a tus metas. Vestirse bien no es la respuesta, sino el primer paso hacia el éxito.

La sabiduría popular muchas veces va cargada de razón. Y cuando se dice que vestir bien es clave para tener éxito no se va muy desencaminado. Existen estudios que han comprobado que el buen vestir influye en la autoestima.

Sobre todo, en ámbitos como el profesional. Obviamente vestir con ropa de calidad no te convierte en mejor profesional. Pero influye en mejorar tu autoestima y, por tanto, tu confianza.

Cuando piensas que la ropa que llevas te ofrece un alto grado de calidad, tu autoestima aumenta. Como resultado, te sientes mejor y obtienes mayor confianza en ti mismo para realizar una determinada tarea.

La confianza disminuye la ansiedad y el nerviosismo generados por querer hacer muy bien una determinada tarea. Cuanto mayor sea nuestra autoconfianza menor será la presión. Probablemente nos parezca más fácil enfrentarnos a esas tareas. Así lo concluyen los estudios realizados por las universidades de Notre Dame, Penn State y Kentucky. De todos ellos se hizo eco la revista Forbes.

La autoestima es la percepción que se tiene de uno mismo. Mirarnos en el espejo, observarnos bien vestidos, cómodos, sentir el confort de nuestra imagen en la propia piel… Inevitablemente nos hace sonreír.

La vestimenta también es una potente forma de comunicación no verbal que transmitimos a los demás. En una sociedad que da especial importancia a la imagen es importante sentirse seguro de uno mismo porque transmite esa misma seguridad a los demás.

Lo que crees, creas

La historia nos ha enseñado que la ropa ha sido indicadora de estatus, estilo y personalidad. Históricamente los líderes, reyes y gobernantes ostentaban los trajes más llamativos y especiales para transmitir su liderazgo y autoridad.

Todavía hoy se mantiene parte de esa esencia y el vestir bien es un signo de status que la sociedad percibe. Por ello la vestimenta y estilo de cada uno es como el espejo en el que no podemos vernos directamente, pero en el que los demás nos ven y reconocen.

La confianza es algo inherente al ser humano. No entiende de edades, ni de condiciones. Mejorar poco a poco nuestro estilo sin arriesgar en comodidad es una buena fórmula para incrementar nuestra autoestima.

¿Cómo influye la ropa que nos ponemos cada día en nuestras emociones?

Según determinados estudios, la ropa que nos ponemos tiene una relación más estrecha de la que nos imaginamos con nuestro estado de ánimo.

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Existe un estudio que se llevó a cabo con un centenar de mujeres a las cuales se preguntó qué llevaban puesto cuando su humor estaba decaído. La mitad respondió que pantalones vaqueros. Asimismo, más de la mitad de las mujeres, el 57%, contestaron que cuando estaban ‘de bajón’ aseguraron escoger una camiseta que les tapase la cintura de sus pantalones. El estudio también determina que, si una mujer se siente feliz, tiene el 10% de posibilidades más de ponerse su traje favorito.

Y el estudio también apunta a que cuando una persona está de buen humor, tiene el doble de posibilidades respecto a cuándo está triste, de llevar accesorios como collares, pendientes o sombreros y cinco veces más de posibilidades de ponerse sus zapatos preferidos. Entonces… si queremos conseguir un resultado concreto, ¿la ropa que elijamos puede ayudarnos?

Afirmativo. La doctora Karen Pine, profesora de Psicología del Desarrollo en la Universidad de Hertforshire (Inglaterra), pidió a un grupo de alumnos que fueran vestidos a clase con una camiseta de Superman. Con este simple hecho, cambió sus pensamientos. Al menos durante el día que llevaban la camiseta puesta. Los voluntarios en el experimento se describieron a sí mismos como más agradables y superiores al resto de los estudiantes.

Y si preguntabas acerca de cuánto podían cargar a los alumnos sin camiseta, la sensación se reducía considerablemente con respecto a las respuestas de los que llevaban puesta la camiseta.

¿La forma en que vistes puede llegar a determinar cómo piensas?

Debido a que hay muchas maneras en que la ropa nos influencia, la relación simbólica con una prenda, por ejemplo, nos puede conducir a adoptar las características que asociamos a esa prenda. Una situación que tiene, realmente, el poder de cambiar la forma en que pensamos.

Una prenda de vestir puede conectarnos, también, con nuestros recuerdos, llegando a desencadenar sentimientos asociados a esos recuerdos. Si nos ponemos una prenda asociada a experiencias felices anteriores, desencadenará recuerdos positivos que, a su vez, desencadenarán las mismas respuestas emocionales positivas.

De hecho, se trata de una relación que se retroalimenta… Lo que nos ponemos afecta a nuestro estado de ánimo y nuestros sentimientos a la hora de elegir la ropa ante el armario influyen en la ropa que elegimos ponernos.

Esto es muy interesante, porque el hecho de conocer esta relación nos puede permitir parar un sentimiento negativo frente al armario y elegir conscientemente ropa que nos modifique a positivo nuestro estado de ánimo inicial. En términos psicológicos se llama la ‘teoría del aprendizaje asociativo’.

Sin ser infalible, existe, según la psicología actual, una relación entre el color y las emociones. Por tanto, el color de la ropa que elijamos tendrá cierta influencia sobre nuestras emociones. Parece ser que el naranja nos hace sociables, potencia nuestra autoestima y reduce la fatiga. Un color ideal para un día repleto de reuniones y compromisos. El amarillo mejora la capacidad de concentración y sube la moral. Un color, por tanto, ideal si ese día toca hacer trabajo reflexivo como preparar documentación. El verde aporta serenidad y mejora la empatía. Útil para reuniones complicadas. El azul potencia la generosidad y la solidaridad. Y el rojo facilita la toma de decisiones importantes.

Como esto no es infalible, lo que sí nos puede servir más es observar cómo nos sentimos cada uno con cada color y utilizarlos en las situaciones que lo necesitemos.

Conclusión

En conclusión, la forma en la que vestimos debe ajustarse a los distintos escenarios sociales en los que participamos, pues la moda no es ajena a las normas culturales. De esta forma, no vestiremos igual para acudir a una entrevista de trabajo que a una fiesta con amigos. En determinadas situaciones, la forma de vestir puede marcar la diferencia y modificar los resultados que se obtienen. Así, el color de las prendas puede ayudar a un equipo a ganar al ofrecer una imagen más poderosa a su rival, o el estilo de la ropa puede hacernos ver más profesionales y aptos para el puesto en una entrevista laboral.

Añadido a esto, la ropa es un medio de expresión que nos permite ofrecer una primera impresión determinada a los demás.

Mediante la indumentaria que elegimos podemos diferenciarnos de los otros, algo que en la sociedad actual se fomenta continuamente. El individualismo y la moda se han unido de tal manera que el vestir se ofrece como una vía de diferenciación, por la que podemos ser únicos y especiales. Sin embargo, es evidente que la moda es un fenómeno que nos influye a todos.

El peso de la moda es tal que puede indicar no sólo características individuales, sino el grado de desarrollo económico de todo un país.

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