La Risoterapia en Salud Mental

La risa se podría definir como esa reacción biológica espontánea e involuntaria que los seres humanos experimentamos ante un estímulo que nos resulta gracioso. A nivel evolutivo, la risa suele considerarse una forma de comunicación innata que se desarrolla a partir del cuarto mes de vida para expresar emociones positivas como diversión o alegría.

Más allá de esto, diversos estudios afirman que la risa tiene efectos positivos tanto a nivel físico como psicológico como social. Una de las consecuencias que tiene la risa en nuestro cuerpo es que aumente la producción de anticuerpos que se encargan de luchar contra virus y bacterias. Esto hace que nuestras defensas se refuercen y, por tanto, que nuestra salud sea más resistente. Por otro lado, Cuando reímos, nuestro cuerpo segrega endorfinas, la llamada “hormona de la felicidad”, lo que provoca una sensación placentera a nivel cerebral y aumenta nuestro bienestar psicológico. Con la risa también aumenta la liberación de catecolaminas, éstas hormonas están implicadas en la correcta actividad de las funciones cognitivas por lo que su aumento favorece la mejora de estas funciones como son la memoria, la atención y la cognición.

El buen ambiente que se crea permite a los pacientes dejar de lado el ridículo y aprender a reírse de sí mismos y de sus circunstancias, les enseña a tomarse la vida con buen humor lo que denota en una mejora en la autoestima.

Bajo este marco surge la Risoterapia, que es una terapia orientada al uso de la risa para fomentar el bienestar psicológico y físico en las personas que lo practican. La risoterapia no consiste en hacer reír al paciente sin más, pretende, mediante una serie de ejercicios que incluyen desde expresión corporal, juegos y técnicas de respiración, que el paciente descubra nuevas estrategias y adquiera habilidades para mejorar su propio estado de ánimo y actitud ante las adversidades. Por estos motivos es un recurso cada vez más utilizado en Salud mental.

El contexto de aplicación de esta terapia suele grupal, por medio de talleres dirigidos por uno o varios profesionales. La elección del formato grupal es importante, resulta ser mucho más provechoso para los usuarios. Al escuchar la risa en el resto de participantes, nuestro cerebro activa circuitos específicos relacionados con la misma lo que se traduciría en la “risa contagiosa”. Además, están compartiendo un momento agradable con los compañeros, cargado de experiencias positivas, lo que favorece el vínculo con el resto del grupo y mejora las habilidades de socialización y refuerza las relaciones interpersonales. El buen ambiente que se crea permite a los pacientes dejar de lado el ridículo y aprender a reírse de sí mismos y de sus circunstancias, les enseña a tomarse la vida con buen humor lo que denota en una mejora en la autoestima.

Otro de los motivos de su aplicación en salud mental es porque diferentes investigaciones coinciden en su aportación al tratamiento de diferentes trastornos mentales. Un ejemplo de ello sería a nivel hormonal con el aumento de la liberación de dopamina y serotonina, dos neurotransmisores cuyo déficit está relacionado con el estado de ánimo negativo y tanto en trastornos depresivos como ansiosos, y, por otro lado, disminuye el nivel de cortisol, que es la hormona nuestro cuerpo libera cuando están bajo estrés.

La naturaleza, por tanto, nos ofrece una herramienta natural para mejorar nuestro estado de ánimo, y estar de buen humor es disponer de toda nuestra capacidad para ser felices. Como ya adelantó el famoso escritor Mark Twain “La raza humana tiene un arma muy eficaz: la risa.”

Marta Escobedo. Psicóloga de IVANE SALUD

Dra. Elisa Ibáñez. Psiquiatra de IVANE SALUD

Unidad de Salud Mental y Psiquiatría Hospitalaria en Vithas Hospital Nisa Valencia al Mar.

Clínica de Desintoxicación y Patología Dual en Vithas Hospital Nisa Aguas Vivas.