La regulación emocional en la adicción y la drogodependencia

La regulación emocional define la forma en que la gente reacciona ante situaciones emocionalmente estimulantes y significativas. A veces, nuestras emociones parecen tomar el control sobre nuestras acciones y somos menos racionales de lo que pensamos a priori en nuestro comportamiento hacia nosotros mismos y hacia los demás.

La regulación emocional hace referencia, también, a diferentes técnicas, mecanismos y afrontamientos empleados,  bien de forma consciente o bien de forma inconsciente, con el objetivo de mantener dichas emociones “activas”. Cuando una persona no puede regularse emocionalmente, es probable que recurra a técnicas desadaptativas y poco saludables que de forma inmediata o larvada lleva a un menoscabo de la salud física y emocional.

El abuso de sustancias, el consumo de drogas es una reacción común para conseguir una distorsión en la estimulación emocional cuando una persona no es dueña, ni sabe gestionar dichas emociones.

Existen definidas tres habilidades específicas y muy importantes que interaccionan en la regulación emocional:

  1. La toma de conciencia de la propia emoción: La capacidad de reconocer el modo en que nuestras emociones afectan a nuestras acciones y la capacidad de utilizar nuestros valores como guía en el proceso de toma de decisiones.
  2. La identificación, la compresión y la categorización de las emociones: La habilidad para desglosar el amplio y complejo repertorio de señales emocionales, etiquetas las emociones y reconocer en qué categorías se agrupan los sentimientos. También implica conocer cómo se combinan los diferentes estados emocionales dando lugar a las conocidas como emociones secundarias.
  3. La interpretación de las emociones y sus efectos fisiológicos: Capacidad para entender el significado de las emociones complejas, como por ejemplo, las generadas durante una situación intrapersonal (remordimiento, culpa…) y cómo estas nos afectan a nivel físico pudiendo a tener un gran impacto sobre él.

Existe una elevada comorbilidad entre la impulsividad, los trastorno de ansiedad y los trastornos del estado de ánimo junto a las adicciones y los trastornos por uso de sustancias.

La regulación emocional es algo que los humanos comienzan a desarrollar en la infancia y evoluciona a lo largo de toda nuestra vida. Hay muchas razones por las cuales, algunos pueden gestionar sus sentimientos y emociones mejor que otras personas. Los traumas, la negligencia infantil o la educación recibida en las etapas precoces de vida pueden afectar la capacidad de una persona para dicha regulación, así como los niveles particularmente altos de estrés.

Las adicciones tienen mucho que ver con las propias emociones. Éstos emergen, evolucionan y se mantienen debido a la influencia de los procesos cognitivos, los circuitos del placer y la regulación emocional. Existe una elevada comorbilidad entre la impulsividad, los trastorno de ansiedad y los trastornos del estado de ánimo junto a las adicciones y los trastornos por uso de sustancias.

La teoría del Marcador Somático (Verdejo-García y Bechara, 2009) señala que la adicción a sustancias está asociada con una activación e integración anormal de estados emocionales envueltos en la experiencia de urgencias subjetivas y en la orientación hacia la toma de decisiones.

Podríamos decir que los  cinco componentes importantes de la habilidad de autorregulación son:

  1. Tolerancia a la frustración
  2. Manejo de estados emocionales negativos.
  3. La capacidad de demora de la recompensa
  4. La capacidad de afrontamiento de situaciones de riesgo.
  5. El desarrollo de la empatía.

Todas estas habilidades y capacidades necesitan una práctica constante para aprovecharlas al máximo. Un cambio en la forma de pensar y comprender la realidad en sujetos con adicción, además de la ayuda a la hora de controlar sus pensamientos, promueve la generación de sentimientos de autoeficacia y aumenta la autoestima de las personas.

Expuesto lo anterior es conveniente y necesario introducir técnicas de autorregulación emocional en el tratamiento terapéutico en los trastornos adictivos. La ausencia de un abordaje especifico a este nivel provoca una mayor tasa de recaída en la adicción y un peor pronóstico en la recuperación a largo plazo de la persona que sufre una drogodependencia.

Alberto Manero. Psicólogo de IVANE SALUD.

Dra. Elisa Ibáñez. Psiquiatra de IVANE SALUD.

Unidad de Salud Mental y Psiquiatría Hospitalaria en Vithas Hospital Nisa Valencia al Mar.

Clínica de Desintoxicación y Patología Dual en Vithas Hospital Nisa Aguas Vivas.