La ludopatía, un cóctel explosivo para los jóvenes: juegos de azar, dinero e internet

Según refiere el Dr. Augusto Zafra, director de IVANE SALUD y psiquiatra responsable de la clínica de Adicciones I patología Dual en el Hospital Vithas Aguas vivas y de la Unidad de Salud mental I Psiquiatría Hospitalaria del Hospital Vithas Valencia al Mar manifiesta que -poco se habla a nivel clínico de internet y la ludopatía (juego patológico) en los tiempos actuales. la ludopatía es una enfermedad y no un “vicio”-.

Según continua el Dr. Augusto Zafra, -la ludopatía no puede estar sometido a un discurso de alegría social ni de libertades de la población como única dimensión a tener en cuenta. Es algo más allá de lo cultural, lo social y lo político, hablamos de una enfermedad que será un compañero de viaje que solo desparecerá cuando la persona muera-.

Ludopatía tradicional y ludopatía online

Hace años el juego en entornos tradicionales (bingo, casino y tragaperras) mantenían circunscrito a un entorno muy limitado esta conducta.

Según afirma el Dr. Augusto Zafra “en ese tiempo, a nivel clínico solo se incidía en dos variables fundamentales: 1. el entorno -condicionado- donde se produce la conducta problema y 2. la -disponibilidad- de dinero. Romper el entorno, una persona de confianza que supervise el dinero y un abordaje psicoterapéutico individual parecían suficientes para llegar a una -curación-, al menos temporal”.

El psiquiatra Zafra, refiere que “desde hace aproximadamente 10 años, internet ha cambiado las reglas del tablero, aportando estimulaciones muy intensas y potencialmente muy adictivas en el que los cerebros inmaduros de los más jóvenes están desarmados”. Estas variables son muchos más complejas y tienen que ver con los siguientes factores:

  • La innovación: web atractivas, intuitivas y cargadas de estímulos sensoriales que invaden los circuitos cerebrales.
  • La ausencia de sensación de pérdida patrimonial. Ausencia de dinero físico y digital frente a los -slots- en el que se pierde la dimensión pérdida o fracaso.
  • La inmediatez en la respuesta. La accesibilidad ilimitada de 24×7. Lo visual. Lo sencillo. La rapidez en respuesta que acorta los tiempos entre las apuestas y que permite la multitarea cerebral.
  • La equiparación del azar con superación personal. y el concepto de “jugador” con cultura de esfuerzo asimilable a un deportista de elite. Con entrenamiento vencerás el azar. Solo debes entrenarte cada dia más y más duro. Tal y como deportistas que identificamos con liderazgo y esfuerzo prestan su imagen de publicidad y que te hacen sentir que tú puedes ser igual que ellos.
  • Lo íntimo del uso de herramientas personales que abren un sin fin de posibilidades (smartphone; Tablet; ordenador portátil) con sistemas de identificación fácilmente franqueables y con una pseudosupervisión y un falso control de acceso a plataformas.
  • La Socialización anónima y la interacción medible con terceros que permite presencia oculta en los juegos de azar de grupo.
  • La posibilidad de graduar la dificultad que dota al sujeto de un comportamiento ritual izado para enmascarar otro tipo de problemas personales, sociales o familiares.
  • Neuromarketing sin control y dirigido a las estructuras emocionales de nuestro cerebro no-consciente. Marketing que posiblemente atenta con las libertades de análisis, discernimiento y decisión tanto en adultos como en jóvenes.

A partir de esas premisas individuales de especie, empieza la innovación o -boom- del negocio del juego. Aúnas juego tradicional (entornos condicionados) + juego online. Auténticos parques temáticos que simulan los -recreativos- de antaño.

Negocios estratégicamente posicionados en centro de la ciudad, cerca de centros de enseñanza media y en barrios de corte social bajo. La discreción externa aparente, diseñada para invitar a entrar a lo prohibido. Parece imposible “no probar suerte”. Una vez dentro el cerebro es bombardeado por diferentes frentes, no solo el estímulo del juego.

“El azar es una quimera que es ajena a tu habilidad para ganar”

El entorno no permite discernir el dia y la noche; Vista gorda al consumo de sustancias y facilitación alcohol que facilita la perdida de autocontrol; y lo ilimitado de la posibilidad de apuestas, bingos, juegos de azar, tragaperras digitalizadas.  Los tiempos entre apuesta y apuesta-se acortan-. El frenesí de la ganancia es pública mientras que la pérdida se mantiene en el anonimato. Os puedo asegurar que o peor que puede ocurrir en los inicios a cualquier persona que -prueba suertes- es una importante ganancia, que queda tatuada en el cerebro como que “el azar es una quimera que es ajena a tu habilidad para ganar”.

En ese momento la persona no es consciente que se abre una puerta que puede quedar en un placer efímero. Un rato agradable que no colapsa la voluntariedad a futuro y que se reservará para algún momento de ocio. Pero hay personas con un sistema cerebral más vulnerable en la que se planta una semilla que germinará hacia el juego patológico, cuya enfermedad adictiva le acompañará toda su vida, tanto a esa persona como a su familia.

Dr. Augusto Zafra. Psiquiatra y Director de IVANE SALUD.

Unidad de Salud Mental y Psiquiatría Hospitalaria en Vithas Hospital Nisa Valencia al Mar.

Clínica de Desintoxicación y Patología Dual en Vithas Hospital Nisa Aguas Vivas.