La palabra Alexitimia tiene su origen en el griego por la conjunción de (A) falta, (LEXYS)palabra Y (THYMOS) afecto. Si atendemos pues a su traducción literal de la misma podríamos definirla como la incapacidad o falta de palabra para expresar el afecto en una persona.

La alexitimia se define como un rasgo psicológico, en la cual, el paciente que la sufre presenta incapacidad para reconocer emociones y por lo tanto expresarlas o trasmitirlas.

La primera vez que fue usado este término, es de la mano de Sifneo en 1973, para describir un grupo de síntomas similares objetivado en pacientes que presentaban enfermedades psicosomáticas. En posteriores estudios realizados por otros investigadores como García-Esteve, se describe la Alexitimia como un síndrome clínico que engloba síntomas cognitivos, emocionales y conductuales.

Así pues, el paciente alexitímico presenta serias dificultades para identificar y expresar sus emociones, un pensamiento concreto y carente de fantasía con un mundo interior empobrecido, así como tendencia a pasar al acto ante situaciones conflictivas, lo que explicaría que se evidenciase con más frecuencia en pacientes diagnosticados de Trastorno de la Personalidad tipo A.

No existen metaanálisis ni estudios fidedignos de la prevalencia de alexitimia en la población general, si bien los diferentes trabajos recogidos hasta la fecha hablan de entre un 8-10% que podría aumentar hasta un 23% en ciertos estratos como pueden ser en pacientes con Trastornos somáticos. Aquello que sí que está confirmado es la existencia de una mayor tasa de afectación en género masculino que femenino.

Podemos diferenciar entre Alexitimia primaria, si tiene un origen biológico neuroestructural con importante carga genética o de Alexitimia Secundaria, aquella que aparece como consecuencia de un hecho traumático y que surge como un mecanismo de defensa transitorio y reversible.

A lo largo de los años se han desarrollado diferentes cuestionarios auto y heteroaplicados para evaluar el conjunto de los síntomas descritos. Entre los más utilizados encontramos la Escala BIQ, Escala de Alexitimia de Toronto (TAS) y la entrevista estructurada realizada por Kristall, Guillermina y Cichetti.

La forma más adecuada de trabajar la alexitimia y tratarla, pasa por un primer paso de reconocimiento por parte del paciente, haciéndole consciente de sus dificultades para que pueda incluirse en un programa de inteligencia emocional vehiculizada a través de la terapia cognitivo-conductual, así como en talleres de habilidades sociales y de mejora en las relaciones interpersonales. Se pueden ver también beneficiados de la introducción de tratamiento farmacológico con antidepresivos ISR o Duales, que actúen disminuyendo la hostilidad y resistencia que presentan dichos pacientes mejorando así los beneficios de la psicoterapia.

Dra. Giovanna Legazpe. Psiquiatra de IVANE SALUD.

Alberto Manero. Psicólogo de IVANE SALUD. 

Unidad de Salud Mental y Psiquiatría Hospitalaria en Vithas Hospital Nisa Valencia al Mar.

Clínica de Desintoxicación y Patología Dual en Vithas Hospital Nisa Aguas Vivas.