Los factores que han influido sobre el consumo de drogas en la sexualidad femenina, aunque comparables, ni son los mismos ni actúan del mismo modo que sobre el género masculino. En gran medida estas diferencias se explican si entendemos no solamente las diferencias biológicas entre hombre y mujeres, sino las psicológicas y sobre todo las sociales.

Es importante aclarar que no conviene generalizar, y que cabe distinguir entre tipos de drogas y patrones de consumo, ya que influye en los distintos efectos.

Abuso sexual puede favorecer la perpetuación del consumo de drogas

Ya desde un punto de vista social, en comparación con el hombre, la mujer con problemas de abuso ha sido vista de forma distinta, padeciendo un mayor grado de reproche y menor apoyo social y familiar; esto puede favorecer la perpetuación del consumo, produciendo un deterioro no solo psicoorgánico, sino también social y familiar.

A nivel biológico existen diferencias notables. Los efectos sobre el aparato reproductor son reseñables. Se sabe que desciende la fertilidad y altera el ciclo menstrual. Por otra parte, el consumo de tabaco, alcohol u otras drogas durante el embarazo, implica graves riesgos para el feto y el recién nacido, puesto que estas sustancias atraviesan la barrera placentaria y hematoencefálica (pared de los capilares encefálicos que dificulta o impide el paso de determinadas sustancias desde la sangre al sistema nervioso). También pasan a la leche materna.

Por otra parte, el consumo de drogas puede apartar a la madre del rol social y familiar de cuidadora y protectora.

El papel de las drogas sobre la sexualidad femenina

Respecto al papel de las drogas sobre la sexualidad en sí misma, el consumo de alcohol u otras drogas tiene a largo plazo un efecto negativo en el ciclo deseo-excitación-orgasmo. Produce en un primer momento desinhibición sexual, con lo que conlleva aumento de encuentros sexuales y otros comportamientos de riesgo:

  • Olvido o desatención de las medidas de protección (relaciones sexuales sin preservativo).
  • Contactos con parejas sexuales ocasionales sin protección.
  • Relaciones no deseadas o plenamente consentidas.
  • Embarazos no deseados.

Ello lleva a tener en cuenta una serie de medidas encaminadas a la prevención de este tipo de conductas, que desde una perspectiva de género implica:

  • Abordar tópicos y estereotipos que presentan a las drogas como facilitadoras de las relaciones sexuales y del placer sexual.
  • Abordar los estereotipos que vinculan el uso de ciertas drogas (tabaco, cocaína) con la imagen corporal, el atractivo físico y sexual y supuestos efectos adelgazantes.
  • Tener presente la especial vulnerabilidad de las mujeres frente a los efectos de las drogas en las relaciones sexuales y las prácticas sexuales de riesgo.
  • Tener en consideración las consecuencias específicas derivadas para las mujeres de la exposición a relaciones sexuales sin protección (embarazos, contagio de enfermedades, etc.).

Dr. Fernando Andrés España. Psiquiatra de IVANE SALUD.

Clara Díez. Psicóloga de IVANE SALUD.

Unidad de Salud Mental y Psiquiatría Hospitalaria en Hospital Vithas Valencia al Mar.

Clínica de Desintoxicación y Patología Dual en Hospital Vithas Aguas Vivas.