Cuando hablamos de trastorno afectivo estacional o TAE, nos referimos a una alteración del estado de ánimo que suele aparecer con el cambio de estación. Se ha incluido como epígrafe dentro de la última revisión del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5) y la Clasificación CIE-11. Lo más común es que aparezca en el inicio del otoño y perdurar en los meses de invierno con remisión de sintomatología en primavera-verano, sin embargo, en algunos pacientes su patrón de aparición es justamente, al contrario. La premisa distintiva y característica de la depresión unipolar con este trastorno es la recurrencia y reaparición de la clínica depresiva siempre en la misma época del año en un mismo paciente, con remisión al cambio de estación.

Aunque todavía hoy no se conoce con exactitud la etiología de dicho trastorno, aunque en diversos trabajos de investigación; se ha observado una causalidad multifactorial donde estarían implicados tanto factores ambientales como genéticos, entre los que se incluyen rasgos caracterológicos de personalidad disfuncionales como el neuroticismo.

Trastorno afectivo estacional a nivel fisiológico

Muchos de nosotros vemos como la llegada del otoño/invierno, donde tenemos menos horas de luz, un clima más lluvioso y oscuro, así como una disminución de la temperatura, afecta a nuestro bienestar emocional. Sufrimos cambios de humor con aumento de irritabilidad o llanto, nos encontramos más apáticos con diminución de las relaciones sociales; incluso dejamos de realizar ciertas actividades de ocio y disfrute.

A nivel fisiológico, el trastorno afectivo estacional o TAE se ha relacionado entre otros con una disminución de la cantidad de luz solar a la que estamos expuestos y alteración por ende del ritmo circadiano (es el encargado de regular internamente nuestro organismo en función día/noche); una disminución o déficit de Vitamina D y una alteración a nivel cerebral en la neurotransmisión principalmente de serotonina, triptófano y melatonina.

La manifestación clínica más frecuente de este trastorno es la sintomatología depresiva de cualidad equiparable a la objetivada cuando existe un trastorno depresivo mayor. Por lo tanto, aparece:

  • Tristeza.
  • Disminución de la capacidad de disfrute.
  • Pérdida de interés y motivación.
  • Cansancio o fatiga gran parte del día.
  • Alteraciones en el sueño con aumento de sueño durante el día.
  • Aumento de apetito con especial interés por aquellos alimentos que contienen alto contenido en carbohidratos (pasta arroz, bollería prefabricada).
  • Sentimientos de culpabilidad y desesperanza.

Trastorno afectivo estacional y Trastorno bipolar

Por contra, en los pacientes que padecen un Trastorno bipolar el trastorno afectivo estacional se suele manifestar en forma episodio de manía o hipomanía con inicio de dicha clínica en los meses de primavera-verano. Un diagnóstico temprano en la aparición de los primeros síntomas, permitirá una remisión más rápida del cuadro clínico, así como llevar a cabo medidas de prevención de recaídas en años futuros.

En el tratamiento pautado para mejorar la sintomatología abarca desde la fototerapia hasta el uso de fármacos antidepresivos y psicoterapia. La elección del tratamiento más adecuado dependerá de la intensidad y repercusión de la sintomatología referida, así como de respuestas previas a los mismos.

Adaptación ante los cambios climáticos

Debemos tener en cuenta que todo cambio (incluso los climáticos), pueden afectarnos y requerirá de un tiempo de adaptación. Si objetivamos que de forma cíclica cuando llega el otoño nos sentimos desanimados, cansados, con menos energía con alteración en el sueño y/o alimentación y mejora en los meses más luminosos; llegándonos a afectar a nivel laboral, familiar o social, podemos estar ante un Trastorno afectivo estacional y deberíamos consultar con el especialista para que nos pueda ayudar.

Dra. Giovanna Legazpe. Psiquiatra de IVANE SALUD.

José María Marco. Psiquiatra de IVANE SALUD.

Unidad de Salud Mental y Psiquiatría Hospitalaria en Hospital Vithas Valencia al Mar.

Clínica de Desintoxicación y Patología Dual en Hospital Vithas Aguas Vivas.