Las vacaciones mentales no consisten en dejar la mente en blanco, sino en activar esa parte de nuestro cerebro que se centra en el descanso y ocio. Las vacaciones, esos momentos donde las obligaciones quedan temporalmente suspendidas y que muchos de nosotros esperamos con la esperanza de desestresarnos. Y es que creemos que las vacaciones son la solución para liberarnos del estrés que hemos ido acumulando a lo largo del año. En ellas, nos proponemos conseguir descansar y desconectar de la rutina, pero no siempre conseguimos lograr dicho objetivo.

Objetivo: desvincularnos de la rutina

En ocasiones ocurre que por mucho que intentemos desvincularnos, de alguna forma seguimos “conectados” a todas aquellas preocupaciones que se mantienen a lo largo de nuestro año, ya sea a nivel laboral, personal o familiar. En estos casos el nivel de estrés se mantiene en la misma intensidad que si no se estuviera en periodo de descanso, por lo que el beneficio reparador de las vacaciones no estaría surgiendo el efecto esperado.

Todos coincidimos con que realizar un viaje, tomar unas vacaciones o unos días libres son actividades que ayudan a desconectar del ajetreo diario, pero es muy probable que más que unas vacaciones se conviertan en días no laborables en los que añadimos un tipo de estrés diferente.

Podriamos decir que las verdaderas vacaciones son las que permiten un descanso a nivel cognitivo y  que de esta manera permitamos que pueda darse el fenómeno de las vacaciones mentales.

Las vacaciones mentales no consisten en dejar la mente en blanco, sino en activar esa parte de nuestro cerebro que se centra en el descanso y ocio. Sería una manera de “desconectar” de todo nuestro pensamiento, no planear absolutamente nada e ir haciendo aquello que te apetezca durante la jornada. Además tiene como ventaja que se puede llevar a cabo en cualquier lugar y en cualquier momento del año.

Vacaciones mentales también es dejar de darle vueltas a las mismas ideas de siempre. A menudo, hacemos uso de distracciones como ver la televisión, leer un libro, entrar  en redes sociales…Sin darnos cuenta de que, lejos de estar relajando nuestra mente, le estamos haciendo trabajar más. De esta manera evitamos acumular cansancio, siendo conscientes de que nuestra mente no distingue entre los asuntos que relevantes y los que no lo son, por lo que tenemos la tendencia a rumiar cualquier idea que aparezca.

Consejos para hacer “descansar la mente”

La dinámica a seguir sería permitir a tu mente pequeños momentos de descanso a lo largo del día por muy ajetreada que se plantee la jornada. Así permitimos que nuestra mentes disfrute de la una mayor sensación de tranquilidad y relajación, lo que indirectamente favorece que aumente la capacidad de concentración, así como la productividad y la eficiencia. De esta manera evitamos acumular cansancio, siendo conscientes de que nuestra mente no distingue entre los asuntos que relevantes y los que no lo son, por lo que tenemos la tendencia a rumiar cualquier idea que ocupe un espacio.

Por eso es muy importante en estas fechas, pero también durante todo el año, tomarnos momentos de pausa. Parar nuestra mente y nuestro estrés para poder relajarnos y ayudar a nuestro cerebro a que conecte con otras cosas diferentes de nuestra rutina diaria.

Marta Escobedo. Psicóloga de IVANE SALUD.

Dra. Elisa Ibáñez. Psiquiatra de IVANE SALUD.

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