Los adictos a Instagram pagan 70 libras por fotos de vacaciones falsas.

El postureo en Instagram se está yendo de las manos, llegando incluso a desvirtuar la realidad, y algunas empresas sacan provecho de esta moda. Fake a Vacation cobra a sus clientes entre 38 y 70 libras por una foto falsa en diferentes puntos turísticos como Ayers Rock, Australia o Cancún.

Esta aplicación falsifica las vacaciones a sus clientes para que lo expongan en Instagram. Los adictos a Instagram y a los selfies ahora pueden pagar hasta 70 libras por poner su imagen en un importante punto de acceso turístico.

Expertos en redes sociales aseguran que este tipo de aplicaciones será el siguiente paso para aquellas personas que no pueden tener fotografías propias en los destinos turísticos más populares al no tener suficiente dinero para viajar.

La empresa no solo crea las fotografías falsas, sino que “educa” al usuario sobre el destino, para que realmente parezca que ha viajado a la zona turística en cuestión. “Nos encargamos de todo, desde proporcionar imágenes hasta educarlo sobre el destino”, indica la empresa, según informa Mirror.

La vida de lujo con la que muchos sueñan fue algo simple y bastante barato para Byron Denton, un joven londinense de 19 años. ¿Qué hizo? Mintió. Engañó a sus seguidores gracias al Photoshop, como parte de un experimento para ver si era sencillo armar una “vida de influencer”.

Vacaciones falsas. Adictos a Instagram

Según explicó el youtuber, tomó la idea de otro colega de la plataforma de streaming, George Mason, que fingió irse de vacaciones una semana a principio de año. “Vi que un montón de gente podía pretender viajes o cosas así, pero me pareció interesante tomar un acercamiento diferente”, afirmó Denton en una entrevista con Insider.

Gracias a sus trucos de edición logró armar fotos de él comprando ropa de marcas premium, sentarse en un avión privado, viajar por el mundo y asistir a fiestas exclusivas. Todo desde la comodidad de su casa.

Adictos a Instagram

¿Lo más interesante de su experimento? “Me sorprendí con lo fácil que fue mostrarme como si fuera rico”, afirmó en la misma nota.

Para fabricar las imágenes usó tres aplicaciones, FaceTune, PicsArt y Photoshop. En promedio, cada “falsa foto” le tomó unos 45 minutos entre tomar las fotos y editarlas. El resultado fue bastante bueno. Ahora lo siguen en Instagram más de 68 mil personas.

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