Desde hace unos años, los trastornos de la alimentación están cobrando un mayor protagonismo dentro de las noticias de salud en general, ayudando a que la población adquiera una mayor conciencia del grave problema que éstos representan. Pero a las alarmantes cifras de obesidad infantil en los países occidentales (la OMS considera que los casos de obesidad en niños y adolescentes se han multiplicado por 10 en los últimos 40 años) hay que sumar los otros tipos de problemas asociados a la ingesta, y que probablemente no son tan visibles como la obesidad: hablamos de los trastornos de comida compulsiva o atracones, anorexia y bulimia, principalmente.

Los vínculos de este tipo de trastornos con las adicciones se establecen a distintos niveles.

Por un lado, tenemos la comida como una adicción, es decir, personas que han convertido el disfrute por la comida en un consumo con las mismas características que una droga, con sus efectos de placer intenso al inicio, imposibilidad de parar y falta de control, así como sentimientos de culpa y vacío emocional cuando terminan los episodios de comida.

Esto se puede observar tanto en casos de obesidad común, como especialmente en los casos de comida compulsiva, donde se aprecian patrones de comportamiento muy similares a los de cualquier abuso de sustancias.

Por otra parte, se ha observado la relación entre trastorno de la alimentación como facilitador o predisponente para otras adicciones. Es decir, que el hecho de sufrir un trastorno de la alimentación, aunque se haya conseguido superar éste, puede crear una vulnerabilidad en la persona que lo ha sufrido y ponerla en mayor riesgo para tener abuso o dependencia de sustancias. En este sentido, se han observado vínculos con el abuso de alcohol, el cannabis y la cocaína, aunque también cabe destacar las adicciones a ansiolíticos y antidepresivos.

Por último, cabe destacar la presencia conjunta de Trastornos de la Alimentación y adicciones. Las personas que sufren de obesidad, atracones, bulimia, etc… y al mismo tiempo mantienen un consumo problemático de drogas pueden estar utilizando este último como forma de automedicación, como un recurso para aliviar los síntomas de malestar causados por el problema de alimentación, o incluso tratando de evitar los consumos de comida excesivos haciendo uso del consumo de drogas.

Es necesario destacar que tanto los trastornos de la alimentación como el abuso-dependencia de drogas comparten algunas características de personalidad de riesgo: estados de ánimo ansioso-depresivos intensos y con mucha variabilidad, impulsividad o problemas de autocontrol, dificultades en las relaciones sociales (éstas pueden ser escasas o malas), opciones de ocio saludable pobres o abandonadas…

Los casos de Trastornos de la Alimentación son complejos de tratar, y cuando se asocian al consumo de drogas pueden empeorar notablemente. Para su tratamiento eficaz y exitoso se requerirá siempre el abordaje de ambos trastornos conjuntamente, el trastorno de la conducta alimentaria y la desintoxicación y abstinencia absoluta de las drogas, ya que sin ello el peligro de recaídas será muy alto.

Fermín Ferrero. Psicólogo de IVANE SALUD. Coordinador psicólogo del Área de Adiciones y Patología Dual

Unidad de Salud Mental. Hospital Valencia al Mar

Centro de Desintoxicación y Patología Dual Valencia. Hospital Aguas Vivas