Cuando se estudian las distintas condiciones que pueden resultar un factor de riesgo para la aparición de problemas con el consumo de sustancias, uno de los elementos destacados son las distintas dimensiones de los rasgos personalidad que definen la caracterología de una persona, y dentro de éste, es fundamental investigar si el paciente en cuestión ha padecido TDAH en la infancia.

El TDAH es un trastorno neuropsicológico cada vez más en boga, tanto por el aparente aumento de su presencia diagnóstica en edades más cortas, como por las implicaciones y consecuencias educativas y académicas que su aparente existencia genera en los entornos escolares o de enseñanza.

Sin embargo, cada vez se objetiva una mayor correlación entre adultos con diagnóstico de TDAH y abuso o dependencia de sustancias. Esta relación no es extraña desde el punto de vista del consumo de drogas como una “automedicación”, lo que significa que los usuarios de sustancias hacen un uso de éstas buscando una regulación del malestar que sienten, a modo de una medicación que les evite el sufrimiento.

La sustancia de abuso que se suele observar en los adultos con TDAH es la cocaína, lo cual suele dar pie a dudas en torno a la aparente contradicción del proceso: si el TDAH se caracteriza por un elevado nerviosismo, inquietud y falta de concentración, entre otros síntomas, ¿cómo es posible que una droga estimulante como la cocaína pueda jugar efectos calmantes?

La respuesta es sencilla: el consumo de cocaína tiene como efecto disminuir el foco de atención en unas pocas cosas manejables para la persona. El TDAH hace que se capte demasiada información y detalles de nuestro entorno, hasta tal punto que nuestro cerebro es incapaz de procesar todo lo captado, y por ello reacciona con nerviosismo, impulsividad, hiperactividad motora y toda la serie de síntomas que caracteriza este trastorno. Como el consumo de cocaína cierra el foco de atención a unas pocas cosas, el cerebro se relaja y es capaz de enfocar mejor a una o pocas actividades o estímulos, pues se puede concentrar en sólo una o dos cosas.

Esto es congruente con la medicación contrastada que usualmente se receta a los niños con este mismo trastorno, los psicoestimulantes y que como su propia palabra indica provoca una acción de enfoque a nivel psicológico en los pacientes que  sufren TDAH.

En todo caso, hay cada vez una más abundante población infantil (sobre)diagnosticada y (sobre)medicada por TDAH, y es por ello que debemos abogar por una máxima racionalización tanto de los diagnósticos fiables y multidisciplinares por profesionales expertos, así como el plantear las alternativas terapéuticas efectivas,  biológicas, psicológicas y educacionales con el objetivo de dotar desde la infancia en máximo bienestar posible a estos niños y evitar una vulnerabilidad adquirida para que se desarrollen dificultades psicológicas o trastorno mentales en la adolescencia y consecuentemente disminuir la actual prevalencia de consumo de drogas y adicciones en personas adulta que padecen TDAH que se sitúa a nivel internacional entre el 30-40%.

Por Fermín Ferrero. Psicólogo coordinador de IVANE

Contacto: IVANE
Twitter: @IVANEadicciones
Facebook: IVANE

Foto. pixabay.com. Creative commons