El Trastorno Explosivo Intermitente (TEI) más frecuente en hombres que en mujeres.

El TRASTORNO EXPLOSIVO INTERMITENTE se incluye dentro de los trastornos del control de impulsos y se caracteriza por tener episodios repentinos y repetidos de conductas impulsivas, agresivas o violentas o arrebatos verbales agresivos, en los que se reacciona de una forma exagerada a una situación. Algunos de los signos característicos de este trastorno son la violencia vial, el maltrato interfamiliar, lanzar o romper objetos, o berrinches temperamentales. Estos arrebatos suponen una serie de consecuencias, tanto a nivel individual (angustia) o a nivel relacional (ámbito laboral o escolar); incluso pueden existir repercusiones legales o financieras.

Los primeros episodios suelen aparecer alrededor de los 7 años, mientras que con la adolescencia se agudizan los actos de violencia. Pese a que el trastorno explosivo intermitente está presente en ambos sexos, es más frecuente en hombres que en mujeres. Si no se realiza un tratamiento farmacológico y psicológico adecuado, con la finalidad de controlar los impulsos, puede volverse crónico.

Síntomas

Los períodos de explosión duran menos de 30 minutos y pueden ocurrir con frecuencia o tardar varias semanas en volver a aparecer. Entre los períodos de agresividad, pueden haber salidas de tono menos graves. Los episodios de agresividad suelen precederse de: ira, irritabilidad, aumento de energía, temblores, palpitaciones, opresión en el pecho…

Cuando se producen los episodios no se miden las consecuencias y pueden aparecer las siguientes conductas: berrinches, diatriba, gritos, bofetadas, empujones, peleas físicas, daños materiales, amenazas o agresiones a personas o animales. Una vez producido el episodio, la persona siente un alivio o cansancio, no obstante, a posteriori, aparecen los sentimientos de remordimiento, arrepentimiento o vergüenza.

¿Qué causa el trastorno explosivo intermitente?

Aunque la causa exacta de dicho trastorno es desconocida, sí que existen una serie de factores ambientales y biológicos relacionados. El entorno tiene un papel fundamental, las personas que sufren este trastorno han crecido dentro de familias con comportamiento explosivo, abuso verbal o físico, por lo que exponerse a este tipo de comportamientos a una edad temprana potencia la problemática en el futuro.

Asimismo, puede existir un componente genético, que transmita el trastorno de padres a hijos; o una química del cerebro diferente, donde la serotonina tiene un papel importante.

Clara Díez. Psicóloga de IVANE SALUD

Dra. Alejandra González. Psiquiatra. Directora Terapéutica de IVANE SALUD

Unidad de Salud Mental y Psiquiatría Hospitalaria en Vithas Hospital Nisa Valencia al Mar.
Centro de desintoxicación Valencia. Clínica de Desintoxicación y Patología Dual en Vithas Hospital Nisa Aguas Vivas.