El tratamiento en pacientes con trastorno del espectro autista (TEA)

El Trastorno del Espectro Autista es una disfunción neurológica crónica, con cierta base genética que desde edades tempranas se manifiesta en una serie de síntomas (con expresión variable en cada uno de los paciente afectados), que afecta a tres áreas principales, la denominada “Tríada de Wing”, apareciendo alteraciones en la interacción social, dificultades en la comunicación verbal y no verbal, así como falta de flexibilidad en el razonamiento y comportamientos con rigidez cognitiva y conductas esterotipadas.

Dadas las características clínicas de dicha patología, no existe un tratamiento específico, sino que se debe realizar una abordaje multidisciplinar, siendo prioritario un diagnóstico precoz para poder iniciar terapias de atención temprana de forma individualizada, para  que cada niño teniendo en cuenta sus necesidades y las de su familia, se actúe promoviendo la integración y máxima autonomía del niño pero siguiendo su propio ritmo, incluyendo terapias conductuales, tratamientos psicoeducativos, terapias individuales o grupales para aumentar la comunicación y la socialización, así como otros tratamientos médicos.

Dentro de este paradigma, se debe señalar que no existen tratamientos farmacológicos eficaces para los síntomas nucleares del TEA (descritos más arriba), sino que el objetivo de su uso debe ser mejorar algunas conductas, con el fin de potenciar el beneficio del resto de  tratamientos educativos o conductuales, así como tratar la comorbilidad que suele acompañar a este Trastorno. Es por tanto, un tratamiento sintomático.

En los estudios realizados en los últimos años se evidencia que estos pacientes son más susceptibles a los fármacos con mayor frecuencia de efectos adversos a menor dosis así como reacciones idiosincrásicas, por lo que se debe iniciar con pequeñas dosis de fármacos, y escalada muy paulatina , reevaluando en cada escalón efectividad o variabilidades en el paciente.

Si pensamos en las comorbilidades más frecuentes en pacientes con TEA y que son susceptibles de tratamiento farmacológico, debemos hablar de:

  • Heteroagresividad/agitación
  • Conductas autolesivas
  • Ansiedad
  • Depresión
  • Hiperactividad
  • Inatención
  • Inflexibilidad y conductas secundarias a su rigidez
  • Síntomas “obsesivos”
  • Estereotipias
  • Problemas en el sueño
  • Los antipsicóticos atípicos, son los fármacos mas utilizados en el manejo de la irritabilidad y las alteraciones conductuales.

Se prefiere el uso de antidepresivos ISRS (inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina) a los antidepresivos tricíclicos a dosis bajar para mejorar síntomas ansioso-depresivos y pensamientos obsesivos.

El Metilfenidato es el fármaco de elección en casos de TDAH comórbido, si bien, aumento el riesgo de irritabilidad o mala tolerancia con empeoramiento conductual por lo que se debe iniciar a mitad de dosis.

Como conclusión hemos de pensar que: No existe un fármaco que controle los síntomas nucleares del TEA; Los fármacos deben ir acompañados de un abordaje MULTIMODAL, junto a terapias sociales, educativas y conductuales y los efectos adversos son mayores que en otros pacientes.

Dra. Giovanna Legazpe. Psiquiatra de IVANE SALUD.

Clara Díez. Psicóloga de IVANE SALUD.

Unidad de Salud Mental y Psiquiatría Hospitalaria en Vithas Hospital Nisa Valencia al Mar.

Centro de desintoxicación Valencia. Clínica de Desintoxicación y Patología Dual en Vithas Hospital Nisa Aguas Vivas.