El Trastorno Límite de Personalidad (TLP) presenta un patrón de inestabilidad en las relaciones personales, el afecto y la autoimagen, con un insuficiente control de los impulsos. A lo largo del tiempo ha habido desacuerdo por parte de autores a la hora de establecer una definición exacta de este trastorno.

Estudios realizados muestran que es el más común de los trastornos de la personalidad, puesto que entre el 30% y el 60% de los pacientes con trastorno de la personalidad tienen Trastorno límite de personalidad. La mayoría de los pacientes se sitúan entre los 19 y los 34 años de edad, pertenecientes a niveles socioeconómicos medios y aparece en mayor proporción en mujeres.

El curso clínico de los pacientes con trastorno limite de personalidad en su vertiente más grave es hacia la inestabilidad y con numerosos reingresos en los servicios de urgencias.

Los síntomas y los comportamientos que aparecen son las autolesiones, los intentos de suicidio, el abuso de sustancias, la impulsividad, la ira y al agresiones, entre otros. Aunque la evaluación es variable, a partir de los 40 años existe cierta mejoría y estabilidad a nivel laboral y social con este tipo de pacientes, logrando un mejor funcionamiento.

Causas del Trastorno Límite de Personalidad

  • Aunque las causas de este trastorno son complejas e indefinidas, existen ciertos factores que pueden influir en su aparición.
  • Vulnerabilidad genética
  • La influencia genética en la aparición de dicho trastorno es del 69%. La impulsividad y la desregulación del estado de ánimo también sean hereditarios. Aunque existe el componente genético e individual, existen factores relacionados con el ambiente.
  • Alteración de los neurotransmisores
  • La regulación de los impulsos, la agresión o el afecto están relacionados con los neurotransmisores. Los estudios realizados con serotonina muestran que es inversamente proporcional los niveles de serotonina y agresión, es decir, cuando se reducen los niveles de serotonina se inhibe la capacidad de la persona para controlar los impulsos. Otro de los neurotransmisores o neuromoduladores implicados en el TLP son el colesterol y los ácidos grasos  el eje hipotálamo-hipófiso-suprarrenal.
  • Disfunción neurobiológica
  • Algunos estudios muestran que existe un déficit estructural y funcional en áreas del cerebro relacionadas con el afecto, atención, autocontrol y función ejecutiva, como la amígdala, el hipocampo o las regiones orbitofrontales.
  • Factores psicosociales
  • Los antecedentes en trastornos del estado de ánimo o abuso de sustancias de familiares, la negligencia o la implicación emocional conllevan repercusiones que afectan a la socialización de los niños. Los estudios muestran que personas con TLP presentan una incidencia elevada de malos tratos, mientras que la negligencia emocional actúa como un predictor del TLP.
  • Proceso de apego

El TLP se relaciona con un apego inseguro, ya que las experiencias emocionales negativas, el abuso físico, sexual o emocional actuaría como factor de riesgo a la hora de padecer este trastorno. Las personas con TLP describen del entorno familiar que existe tensión, malestar, ansiedad y problemas psicológicos. Asimismo, describen dificultades en la cognición social, es decir, problemas a la hora de identificar y diferenciar emociones propias y ajenas.

Manejo terapéutico del Trastorno límite de personalidad

Tomando la opinión de diferentes expertos en el manejo del TLP, se recomiendan 9 aspectos a tener en cuenta:

  1.  Establecer una adecuada alianza terapéutica con el paciente, con tal de obtener información y establecer un vinculo en el que se facilite la implicación en el tratamiento.
  2.  Favorecer la autonomía y participación del paciente en la toma de decisiones y resolución de problemas.
  3.  Evaluar periódicamente el estado psicopatológico y los factores de riesgo que pueden desencadenar la crisis.
  4.  Promover la participación de la familia en la recuperación del paciente.
  5.  Suministrar al paciente y a sus familiares la psicoeducación necesaria respecto al trastorno y su tratamiento.
  6.  Facilitar la adaptación del paciente en los factores psicosociales del trastorno.
  7.  Brindar apoyo al paciente.
  8.  Identificar aquellos factores que desencadenan crisis y trabajar la prevención de recaídas.
  9.  Proporcionar la ayuda necesaria para que el paciente pueda acceder a los servicios necesarios de salud mental.

Clara Díez. Psicóloga de IVANE SALUD.

Dra. Elisa Ibáñez. Psiquiatra de IVANE SALUD.

Unidad de Salud Mental y Psiquiatría Hospitalaria en Vithas Hospital Nisa Valencia al Mar.

Clínica de Desintoxicación y Patología Dual en Vithas Hospital Nisa Aguas Vivas.