¿Qué se esconde detrás de los perfiles sociales?

Ante el auge de las nuevas tecnologías de la información y comunicación, se desarrollan nuevas adicciones conductuales que van ganando relevancia y adeptos involuntarios, en muchas ocasiones, en la sociedad. Entre ellas encontramos la ludopatía, las compras compulsivas y cómo vamos a ver en este artículo la adicción a las redes sociales.

Los perfiles sociales que se generan pueden ser un verdadero reflejo de la persona o la idealización de la misma para ganar aprobación de los demás. Esta necesidad de aprobación puede intentar suplantar carencias emocionales, falta de habilidades sociales y una baja autoestima.

La dependencia a las redes lleva una serie de alteraciones comportamentales asociadas, como  falta de autocontrol, deseo intenso de estar conectado, interferencia en el rendimiento laboral y/o académico, sentimientos de culpa, cambios de humor asociados al uso de la red social, sentimientos de ira presentes cuando no es posible el acceso, privación de sueño y síntomas psicopatológicos propios de ansiedad y depresión.

Según algunos estudios como el realizado en Harvard en el 2012, se observa que  la adicción a las redes sociales podría estar provocando el mismo efecto adictivo que los estupefacientes o el consumo de drogas. Cada vez que recibimos y observamos un estímulo luminoso, entrada en el portad social virtual o una notificación se provoca un input cerebral cuya repetición mantenida provocaría incesantes bombardeos en zonas cerebrales donde se situarían las emociones y los circuitos de placer lo que a nivel bioquímico se traduciría en un aumento del neurotransmisor tipo dopamina que está en estrecha relación con la motivación y la recompensa.

Ante esta situación existen centros de desintoxicación encargados de intervenir a través de un tratamiento sobre la adicción a las nuevas tecnologías, donde se encuentran las redes sociales. Algunas actividades a nivel terapéutico aconsejadas para el manejo de esta adicción sería el establecimiento de unos límites en el uso de la red social, desactivar las notificaciones y la búsqueda de nuevas actividades. Asimismo, es imprescindible identificar las características psicológicas y caracterológicas que se esconden tras la persona que realiza un uso inadecuado o un abuso de las redes sociales, siendo necesarios abordajes individuales en este sentido, así como realizar un diagnóstico precoz de la patología dual fundamentalmente en la identificación de trastornos de ansiedad, trastornos del ánimo, caracteropatías  y psicosis en los casos más graves.

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