La Relajación se describe como un estado de bienestar físico y mental, en el conscientemente experimentamos sensaciones de tranquilidad, calma, descanso y paz. Al relajarnos, conseguimos centrar nuestra atención en nosotros mismos y aislarnos de todo aquello que nos rodea. Se genera una condición de placidez incompatible con el estrés, por lo que se considera el mejor remedio para enfrentarnos al ajetreo que sufrimos a diario con el ritmo frenético que llevamos en nuestras vidas.

Al utilizar las técnicas de relajación favorecemos la reducción de tensión física y mental y el equilibrio emocional y del propio organismo, alivia dolores musculares y de cabeza, disminuye el insomnio, reduce los niveles de colesterol y de presión arterial y a nivel psicológico alivia los síntomas propios de la ansiedad aumentando la sensación de control en los ataques de pánico.

Y si la relajación resulta tan beneficiosa, ¿por qué destinarla únicamente a un sector de la población?. No solo los adultos sufrimos estrés, los niños también conviven en nuestra misma sociedad, y a menudo son los propios padres los que les obligan a llevar un ritmo demasiado acelerado, pasando de una actividad a otra sin apenas pausas y cuyas consecuencias pueden acarrear desde dificultades en la atención y concentración hasta problemas de autoestima o trastornos de distinta índole.

La Relajación Infantil presenta muchos beneficios para todos los menores, además de los anteriormente mencionados, aumenta la creatividad y la autoconfianza ayudando a vencer la vergüenza y timidez, característica de estos periodos, e incluso contribuye a la reducción de tics y tartamudeo. Además favorece también la consolidación del aprendizaje, aumentando la memoria y la concentración, ayudando a canalizar la energía rebosante en esta etapa.

La práctica habitual, ya sea en la escuela, en casa u otro lugar de dichas técnicas de relajación genera unas repercusiones muy positivas como para no considerarla, pero hay que tener en cuenta varios factores que diferencian la Relajación Infantil de la Relajación en adultos:

  • Los ejercicios de relajación deben adaptarse a la edad, capacidades de desarrollo y nivel de maduración de cada niño.
  • La relajación llega por medio de una actividad que les resulta relajante no como un fin en si mismo, por lo que dicha actividad debe generar interés.
  • Crear un entorno relajante es esencial, ya que los niños se distraen con facilidad y con un mínimo estímulo.
  • Se puede utilizar la música o la danza como formas de relajación en movimiento.
  • Se presta atención al carácter lúdico de los ejercicios, la sensaciones de tranquilidad y serenidad pueden venir a través del juego.

Marta Escobedo. Psicóloga de IVANE SALUD

Dra. Alejandra González. Psiquiatra. Directora Terapéutica de IVANE SALUD

Unidad de Salud Mental y Psiquiatría Hospitalaria en Vithas Hospital Nisa Valencia al Mar.

Clínica de Desintoxicación y Patología Dual en Vithas Hospital Nisa Aguas Vivas.