Síndrome de fatiga crónica: qué es, principales síntomas y opciones de tratamiento.
El síndrome de fatiga crónica (SFC), también conocido como Encefalomielitis miálgica (EM), es una enfermedad crónica que puede afectar diversos sistemas del cuerpo. Es decir, el síndrome de fatiga crónica influye en el funcionamiento de varios órganos. Cuando la enfermedad es avanzada, la mayoría de las personas no tienen la capacidad de realizar las actividades de manera que cotidiana, por lo general suelen estar confinadas en una cama.
Otro nombre por el cual se conoce o se puede llamar es “intolerancia al esfuerzo sistémico”.
Este es un trastorno complejo y de causa desconocida que puede afectar de manera seria a la calidad de vida. Además del cansancio extremo, que no disminuye con el reposo, se asocia a otras manifestaciones generales, como problemas de concentración o de memoria. Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) describen la EM/SFC como un trastorno diferente con síntomas y signos físicos específicos. El diagnóstico se basa en el descarte de otras causas posibles y en el conocimiento de sus signos clínicos.
Aunque en España se desconoce la prevalencia real del SFC, en estudios epidemiológicos poblacionales se ha visto que la prevalencia de esta enfermedad es bastante uniforme y oscila entre el 1% y el 1 por mil adultos de la población general.
Con estas cifras, se calcula que existirían en España entre 15.000 y 90.000 casos, muchos de los cuales no estarían aún diagnosticados.
¿Cómo se presenta el síndrome?
Este síndrome se presenta de una forma generalizada, siendo su síntoma más común, la fatiga intensa, la cual no suele aliviarse con descanso. Dentro de otras presentaciones o síntomas que pueden aparecer son; problemas de concentración y pensamiento, mareos y dolor.
Por lo general suele acompañarse de un contexto sintomático de tipo inflamatorio. Su etiología y patogenia son desconocidas, aunque se postula una hipótesis posviral con disfunción inmunológica asociada. Sin embargo, pueden presentarse otros síntomas dentro de los cuales, los detallamos a continuación:
- Problemas para dormir/insomnio, o incluso dormirse en cualquier momento.
- Se puede experimentar un desplome después de comprar en la tienda de abarrotes y necesita tomar una siesta antes de conducir de regreso a casa. O puede necesitar que alguien llegue por usted.
- Olvidos, problemas de concentración, problemas para seguir detalles (también llamado «neblina cerebral»).
- Empeoramiento de los síntomas al estar de pie o sentado. Esto se denomina intolerancia ortostática. Usted se puede sentir mareado, aturdido o desmayarse al pararse o al sentarse. También puede presentar cambios en la visión o ver puntos.
- Dolor articular sin hinchazón ni enrojecimiento. Dolores musculares, debilidad muscular en todo el cuerpo. Dolores de cabeza diferentes a los que ha experimentado en el pasado.
- Dolor de garganta, sensibilidad en los ganglios linfáticos del cuello o debajo de los brazos, escalofríos y sudores nocturnos.
- Problemas digestivos, como síndrome del intestino irritable.
- Alergia.
- Sensibilidad al ruido, la comida, los olores o los químicos
Causas del Síndrome de Fatiga Crónica (SFC)
No se conoce aún la causa exacta de qué ocasiona el síndrome de fatiga crónica, sin embargo, es probable que se deba a más de una causa, y que estas, de manera conjunta puedan desencadenar la enfermedad. Entre sus posibles causas se describen a continuación las siguientes:
- Cambios en el sistema inmunitario: La EM/SFC se puede desencadenar por cambios en la manera en que el sistema inmunitario de una persona responde al estrés o la enfermedad.
- Estrés mental o físico: Muchas personas con EM/SFC han estado bajo estrés mental o físico intenso antes de enfermarse.
- Infecciones: Aproximadamente 1 de cada 10 personas que desarrollan ciertas infecciones, como el virus Epstein-Barr y la fiebre Q, van a desarrollar EM/SFC.
Algunos estudios han sugerido como posibles causas del síndrome de fatiga crónica varias infecciones: por el virus de Epstein-Barr, por el citomegalovirus, por la bacteria que causa la enfermedad de Lyme o por Candida (una levadura).
Sin embargo, las investigaciones actuales indican que estas infecciones no causan este síndrome. Además, no existen pruebas de que otras infecciones (como las infecciones causadas por el virus de la rubéola, el herpesvirus o el virus de la inmunodeficiencia humana [VIH]) estén relacionadas con el síndrome. - COVID prolongado o secuelas post-agudas por infección con SARS CoV-2: Algunas personas que se infectaron con el virus de la COVID-19 continúan teniendo síntomas semanas o meses después. Esto se llama COVID prolongado.
Debido a que los síntomas como fatiga extrema, dificultad para concentrarse, mareo y problemas para dormir son similares a los de la EM/SFC. - Producción de energía: La manera en que las células dentro del cuerpo obtienen energía es diferente en las personas con EM/SFC que en las personas sin esta afección.
- Factores medioambientales y genéticos: El síndrome de fatiga crónica parece ser más frecuente en algunas familias, lo que seguramente apoya la teoría del componente genético o del desencadenante ambiental. Por otro lado, los miembros de una misma familia pueden responder de manera similar al estrés físico y psicosocial y/o pueden haber estado expuestos a las mismas sustancias.
Según los estudios, se estima que la Síndrome de Fatiga Crónica la sufren del 0,3% al 0,5% de la población y afecta, por tanto, entre 120.000 y 200.000 personas a España.
En el mismo orden de ideas, dentro de algunas características o bien diríamos, factores predisponentes de la enfermedad se destaca que, personas entre 40 y 60 años de edad tienen mayor predisposición a padecer de este síndrome, sin embargo, es una enfermedad que puede afectar a niños, adolescentes y personas de todas las edades.
En cuanto al género, las mujeres tienen mayor predisposición en padecer SFC que los hombres. Por otra parte, las personas caucásicas de acuerdo a las estadísticas, reciben más diagnósticos de SFC en comparación con personas de color, razas u otros orígenes étnicos.
Tratamientos para el Síndrome de Fatiga Crónica
En la actualidad no existe una cura para la EM/SFC, sin embargo, existen alternativas de tratamientos que ayudan a aliviar los síntomas, especialmente los asociados al dolor. Parte del tratamiento que se emplea para este síndrome se basa como mencionamos anteriormente al uso de medicamentos para el dolor, las molestias e incluso la fiebre, teniendo en cuenta que todos estrictamente recetados por profesionales.
Las técnicas de manejo del sueño son de gran ayuda cuando se presentan este tipo de alteraciones o trastornos del sueño. Ya sea porque se presenten repentinamente como por que se produzcan insomnios.
La ansiedad y la depresión son otros de los signos que se pueden presentar, para ellos, están indicados medicamentos ansiolíticos, recetados especialmente por profesional de la salud mental.
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A las personas con EM/SFC se les exhorta a mantener una vida social activa. El ejercicio físico suave también puede servir. Su equipo de atención médica le ayudará a planear qué tanta actividad puede hacer y cómo incrementarla lentamente. Otras recomendaciones, más que tratamientos serían, evitar hacer demasiado en los días cuando usted se siente cansado, balancear el tiempo entre la actividad, el reposo y el sueño, dividir las tareas grandes en tareas menores y más manejables. Repartir las tareas de mayor desafío a lo largo de la semana.
Las técnicas de relajación y reducción del estrés pueden ayudarle a manejar el dolor crónico (prolongado) y la fatiga. Sin embargo, no se usan como tratamiento principal para la EM/SFC. Las técnicas de relajación incluyen:
- Biorretroalimentación.
- Ejercicios de respiración profunda.
- Hipnosis.
- Terapia con masajes.
- Meditación.
- Técnicas de relajación muscular
- Yoga.
También puede ser útil trabajar con un terapista que le ayudará a lidiar con sus sentimientos y el impacto de la enfermedad en su vida.
La importancia de los grupos de apoyo y terapias grupales
Los grupos de apoyo forman parte de las terapias realizadas para tratar temas de síndrome de fatiga crónica. En ellos, cada individuo que forma parte del grupo puede sentirse identificado y saber que su condición no solo les ocurre a ellos. Compartir experiencias grupales y métodos emplean las otras personas con la misma condición, ayudará a afrontar las diversas situaciones que se presentan asociadas al síndrome.
Los tratamientos con ejercicio progresivo controlado se basan en establecer un programa de fisioterapia activa adecuada y tolerable en la situación en que se encuentra el paciente supervisado por fisioterapeutas con experiencia en SFC. Por ello, debe individualizarse a las características personales y a las diversas fases evolutivas de la enfermedad. La actividad física ha de hacerse de manera regular y variada, empleando períodos de entre 30 y 45 min. No tiene que ser extenuante, ya que podría empeorar la sintomatología. Por contra, se ha visto que el reposo prolongado empeora tanto la fatiga como la sintomatología asociada al SFC.
Finalmente, un diagnóstico de Síndrome de Fatiga Crónica debe realizarse por un especialista. Esto es debido a que es un diagnóstico netamente clínico y que se realiza mediante la utilización de criterios consensuados. Ello exige la realización de un amplio diagnóstico diferencial de las causas orgánicas y psicológicas de fatiga.
No se dispone de ningún tratamiento curativo, aunque la terapia cognitiva conductual, el ejercicio físico progresivo y el tratamiento farmacológico de soporte ayudan a la mejoría sintomática.
