Síndrome de Boca Ardiente

Síndrome de Boca Ardiente

La orodinia, glosodinia, síndrome de Boca Urente o síndrome de Boca Ardiente (SBA) es una enfermedad real y que se fundamenta en la sensación de “quemazón” o “ardor” continuada en la mucosa oral y generalmente en la lengua. De intensidad fluctuante, características invalidantes y que puede acompañar al paciente durante meses, años o durante toda la vida.

Junto a la sensación de quemazón de lengua con relativa frecuencia existe otros tipo de síndromes dolorosos asociados como son la sequedad de mucosas (xerostomía) y la alteración del gusto (disgeusia). Así como otras molestias somáticas circunscritas en la zona orofacial como son el bruxismo, el dolor temporo-mandibular, las neuralgias atípicas o las cefaleas tensionales.

El diagnóstico del síndrome de Boca Ardiente (SBA) es difícil y el retraso de su identificación suele demorarse en el tiempo. Se estima que existe una horquilla amplia de prevalencia que se sitúa entre el 2,6 y el 24% de la población.

El origen del síndrome de Boca Ardiente

La causa exacta del origen del síndrome de Boca Ardiente (SBA) es bastante imprecisa. Como todo lo impreciso, se habla de multifactorialidad en el que intervienen factores genéticos y ambientales.

Se puede decir que la fase inicial y el mantenimiento de esta dolencia, involucra factores que incluyen causas neurológicas, psíquicas, endocrinas, inmunológicas y nutricionales, entre otras.

La mayoría de los clínicos tratantes de síndrome de boca ardiente admiten un factor fundamental asociado al sistema nervioso central y la presencia de una dimensión psíquica asociada a estados mentales alterados. En mayor o menor objetivación velada o sucinta, la presencia de una psicopatología psíquica esta presente.

Por esta razón, las personas con síndrome de Boca Ardiente (SBA) pueden obtener muchos beneficios de la intervención psiquiátrica específica como parte del tratamiento. No sólo del sufrimiento padecido sino tambien del dolor crónico y lancinante presente.

Por ello, el tratamiento multidisciplinar, integrado y coordinado reporta un efecto multiplicador en la recuperación del paciente que sufre SBA.

¿Cómo empieza el síndrome de Boca Ardiente?

El comienzo puede ser abrupto o de instauración larvada. Multitud de pacientes relatan su inicio tras una agresión de la mucosa oral mínima y a todos los efectos injustificable como puede ser una comida “picante”, el uso de un “colutorio” para limpiar la boca o una maniobra odontológica rutinaria.

Otros pacientes, no son capaces de detectar una agresión física o química en el inicio por lo que puede comenzar de la nada y sin una justificación aparente.

Otros pacientes relatan su inicio tras “un disgusto”, acontecimientos de alto impacto emocional o cambios vitales importantes que los mantuvo “especialmente estresados” al inicio de la orodinia. En otras ocasiones, la aparición de síndrome de boca ardiente aparece vinculado a vivencias de corte positivo que han supuesto un desgaste psíquico intenso.

Características del síndrome de Boca Ardiente

La persistencia

Por lo general el paciente relata la presencia de ardor en la mucosa oral de meses o años de evolución. Por norma, el paciente no es capaz de identificar ni un solo dia en el que no haya tenido dolor.

Lo invalidante

En ese tiempo la intensidad del dolor ha tenido una intensidad flucuante aunque altamente incapacitante. Este dolor domina la existencia del paciente y su manera de relacionarse con la familia y con las personas de su entorno. A nivel funcional puede provocar bajas laborales prolongadas debido a la discapacidad funcional que puede llegar a provocar el SBA.

La impotencia personal y la incomprensión social. Con frecuencia, el paciente relata la frustración y la sensación de que “nada de lo que intenta, lo hace desaparecer”. Por lo general, el paciente verbaliza como su propia familia y los profesionales en los que busca ayuda no son capaces de llegar a comprender plenamente ese dolor y lo limitante que es en su vida.

El peregrinaje profesional

Por norma, el paciente ha sido remitido a diferentes profesionales que han propuesto abordajes más o menos acertados aunque el mensaje que el paciente interioriza es que “esto es una enfermedad que no tiene cura”. Con frecuencia el paciente una vez llega a la consulta ha sido tratado por el médico de atención primaria, odontólogos, internistas, fisioterapeutas, neurólogos y Unidades de dolor que han abordado el asunto con medicación oral, sin éxito.

Tratamiento multidisciplinar: El Papel del psiquiatra en el tratamiento psicológico y psiquiátrico

Las intervenciones del médico especialista en psiquiatría con experiencia clínica en el síndrome de Boca Ardiente (SBA), es incuestionable a fecha de hoy. Supone un punto de inflexión sobre la que puede asentar una mejoría plena y sostenible en el manejo de la glosodinia.

Los factores psicológicos son muy importantes en la experiencia del dolor, también influyen sobre el éxito o el fracaso del tratamiento de esta patología.

Intervención del psiquiátrica y manejo del Síndrome de Boca Ardiente (SBA)

El Síndrome de Boca Ardiente (SBA), tiene una importante asociación con la ansiedad y otros aspectos psicológicos.

Un médico que no esté familiarizado con este trastorno, puede menospreciar la severidad de los síntomas y el sufrimiento del paciente afectado. El resultado es que la persona que padece Síndrome de Boca Ardiente (SBA) sienta más ansiedad y, esto repercute directamente y de forma inexorable en la intensidad percibida del dolor en el paciente con glosodinia.

El diagnóstico es clínico

Las pruebas complementarias se realizan para descartar y no para diagnosticar el Síndrome de Boca Ardiente (SBA)

En el diagnóstico de Síndrome de Boca Ardiente (SBA), no existe una prueba complementaria o analítica especifica que ayude al diagnóstico.

El despistaje orgánico aporta la ausencia de alteraciones objetivas o déficits vitamínicos. Por lo general, la corrección de estas deficiencias, es necesaria, pero no suficiente para encontrar una mejoría global y mantenida de este trastorno.

Por ello, se dice que el diagnóstico es clínico. Se basa en una detallada entrevista clínica, en la ausencia de de organicidad asociada y en un despistaje del diagnóstico diferencial de otras patologías asociadas a traumas químicos, a agresiones físicas localizadas o a patologías reumatológicas con es el “síndrome de boca seca o sjogren”.

A fecha de hoy, los expertos coinciden en que el abordaje multidisciplinar del síndrome de Boca Ardiente (SBA) es indiscutible y que la intervención psiquiátrico-psicológica contribuye al alivio, mejoría y desaparición de síntomas asociados al dolor crónico.

El uso de una prescripción farmacológica específica en el manejo del dolor crónico y de la sintomatología afectiva, emocional o ansiosa que de forma más o menos velada existe en un elevado porcentaje de personas que sufren el síndrome de Boca Ardiente (SBA) en fundamental para los buenos resultados.

Una de las características del tratamiento psicológico o psiquiátrico de las personas con glosodinia, es que el abordaje del profesional en salud mental tiene una estructura y una dirección bastante precisa y con frecuencia es limitada en el tiempo.

En términos de mejoría obtenida por el paciente con síndrome de Boca Ardiente (SBA), se puede hablar de una eficiencia elevada en la mejoría de los síntomas emocionales disfuncionales asociados al dolor como es el miedo, la impotencia, la vulnerabilidad o el agotamiento.

Términos tales como “mejoría” o “curación” puede confundir al paciente que sufre esta patología. Existe un porcentaje de pacientes resistentes a cualquier abordaje terapéutico y a las diferentes estrategias de tratamiento. Este tipo de pacientes, por desgracia, no encuentran una mejoría del síndrome de de boca ardiente.

Como ayuda la terapia psicológica en el síndrome de Boca Ardiente (SBA)

El fundamento de la intervención psicológica, consiste en el concepto de que tanto la cognición, como la emoción y el comportamiento se encuentran interrelacionados. De esta manera, forman lo que se conoce como un sistema adaptativo complejo en el que la modificación del pensamiento y el comportamiento mediante una terapia estructurada y específica aporta una mejoría global en el paciente.

Como consecuencia, las modificaciones en la cognición o en los comportamientos disfuncionales, pueden ser muy útiles para corregir respuestas emocionales desproporcionadas o irracionales. En términos generales, el resultado de estas intervenciones es la corrección del comportamiento disfuncional ante el dolor y la limitación que provoca.

El profesional en salud mental es capaz de identificar aquellos pensamientos dañinos o las conductas problemáticas que podrían explicar dimensiones que pueden estar perpetuando el sufrimiento del padecimiento del síndrome de Boca Ardiente (SBA).

La intervención psicológica o psiquiátrica es fundamental para hacer entender a la persona afectada la estrecha relación existente entre la causa y su respuesta emocional desordenada con el agravamiento de la percepción de la sintomatología dolorosa.

En muchos casos, cuando la persona que sufre orodinia logra comprender esta relación, también es capaz de reducir su nivel de estrés y modular las respuestas hasta hacerlas más adaptativas.

Mejorar el autocontrol del comportamiento y las emociones brinda un beneficio fundamental para loas personas que sufren de síndrome de Boca Ardiente (SBA).

Terapia cognitivo conductual y síndrome de Boca Ardiente (SBA)

El tratamiento psicológico a través de la terapia cognitivo conductual o terapia de comportamiento cognitivo queda integrado y combinado con la terapia psicofarmacológica de la que puede beneficiarse una persona con glosodinia. La complementariedad de ambos abordajes terapéuticos aporta mejores resultados en términos globales al paciente, que uno de los abordajes por sí solo.

Básicamente, la terapia cognitivo conductual esta enfocada en reducir o extinguir la influencia de aquellos factores psicológicos que mantienen cualquier tipo de conducta inadaptada de la persona. También integra aquellas creencias y patrones de pensamiento que podrían estar mediando y modulando la sensación dolorosa.

La terapia cognitivo conductual, consiste en un programa estructurado y diseñado con un número de sesiones de psicoterapia realizadas por profesionales en salud mental terapeutas especializados en dolor crónico y malestar psicológico asociado a vivencia en el que dimensiones psicopatológicas como la depresión, la ansiedad y la somatización están presentes en una mayor o menor intensidad en el paciente con síndrome de Boca Ardiente (SBA).

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Cada una de estas sesiones de terapias pueden incluir una amplia variedad de contenido y que debe ser congruente con un estudio minucioso de las vivencias individualizadas de cada paciente. Es decir, la terapia no es un abordaje rígido, encorsetado y generalizado, sino que es personalizado, individualizado, cuyo ritmo viene marcado por la interacción entre el terapeuta y el paciente. Por lo tanto, la duración de las sesiones de psicoterapia puede variar y debe adaptarse de forma específica y personalizada a cada persona.

Efectividad de la terapia cognitiva conductual y síndrome de Boca Ardiente (SBA)

Estudios afirman que las sesiones semanales de aproximadamente una hora de duración pueden reducir significativamente los síntomas asociados al síndrome de boca ardiente.

Las sesiones de terapia cognitivo conductual se llevaron a cabo entre 12 a 15 semanas en dichos estudios. Los resultados empíricos mostraron que al menos un 27% de las personas que realizaron estas terapias, permanecieron libres de los síntomas incluso 6 meses después de las terapias cognitivo conductuales.

Por otro lado, la psicoterapia grupal una vez a la semana realizada durante 3 meses consecutivos, reflejó una mejoría de los síntomas. Al menos el 70% de los participantes verbalizaron un importante alivio de sus síntomas.

Otros estudios han mostrado que el resultado es todavía mejor cuando se combina la psicoterapia cognitiva con el tratamiento farmacológico. Se estima que al menos un 90% de las personas logra reducir considerablemente sus síntomas con terapias combinadas.

La terapia cognitiva conductual ha demostrado ser eficaz. Esta terapia es directa, activa, estructurada y útil para el tratamiento de diversos trastornos asociados a factores psiquiátricos.
Por ejemplo, esta terapia es efectiva para aliviar la ansiedad, la depresión y las fobias, los cuales son factores psicológicos que median en el dolor crónico.

Por esta razón, la terapia cognitivo conductual es una herramienta terapéutica a tener en cuenta como parte de un componente del tratamiento multidisciplinario en distintos tipos de dolor cónico. De hecho, actualmente la terapia cognitiva conductual es una parte fundamental del tratamiento de cualquier tipo de dolor crónico.

Papel psicofarmacológico del dolor en el síndrome de Boca Ardiente (SBA)

La clasificación principal de la glosodinia puede ser de tipo primario o secundario. El tipo primario, está determinado por la aparición de síntomas de ardor o dolor en la lengua y cavidad bucal sin una causa orgánica observable. El tipo secundario, es el síndrome de boca ardiente que aparece de derivado de otro tipo de trastorno previamente identificado. Por ejemplo, enfermedad tiroidea, diabetes y neuropatías entre otras.

En primer lugar, debe ser descartada la presencia de cualquier causa etiopatogénica identificable que esté mediando para indicar el tratamiento etiológico identificado más oportuno.

El tratamiento para el síndrome de Boca Ardiente (SBA) de tipo secundario se orienta a tratar la causa responsable de los síntomas, es decir la enfermedad local o sistémica.

Ahora bien, en el caso del tipo primario, el tratamiento suele ser más complejo y, para ello se utilizan diferentes medicamentos con distintos mecanismos de actuación:

Clonazepam

El clonazepam, es un medicamento que forma parte de un grupo de medicamentos conocidos como benzodiacepinas. Este grupo de fármacos tienen la capacidad de reducir la hiperexcitación en el cerebro.

Puede utilizarse solo o en combinación con otros fármacos para controlar algunos tipos de convulsiones. También es utilizado como psicofármaco para reducir los ataques de pánico y la ansiedad
Para tratar la orodinia, puede utilizarse en forma tópica mediante el uso de la solución oral en la boca durante 60 segundos. Este método ha sido efectivo para mejorar los síntomas de ardor local. Este método de administración puede ser aplicado 3 veces al día. Tras esa primera acción localizada, se traga la solución con lo que se ayudaría a mitigar la sintomatología ansiosa existente.

Estudios sobre este tipo de aplicación, afirma que el uso de clonazepam tópico es efectivo para reducir la intensidad del dolor hasta en un 66% de los pacientes. Este beneficio obtenido luego de las 2 semanas de uso continuo. Otro 29% de las personas que utilizan clonazepam tópico obtienen un alivio de los síntomas de boca ardiente luego de 6 meses de uso.

Muchos científicos coinciden que, aunque no es una cura definitiva, el clonazepam tópico podría ofrecer mejores beneficios a corto plazo que a largo plazo.

Gabapentina

Forma parte de un grupo de medicamentos conocida por su acción anticonvulsivante. La gabapentina ayuda a reducir la excitación anormal del cerebro con un mecanismo distinto a los fármacos benzodiazepínicos.

Con matices, el uso de la gabapentina, es beneficioso a partir de los 300 mg al día. El beneficio es aún mayor cuando se utiliza en combinación el ácido alfa lipoico. De hecho, algunos estudios otorgan a esta combinación una reducción de síntomas entre un 50 y un 70% de las personas que padecen esta patología, aunqe este procentaje se antoja alto para profesionales más clínicos.

Antidepresivos

Son utilizados frecuentemente para tratar el síndrome de Boca Ardiente (SBA). Los antidepresivos son eficaces en la reducción de la intensidad del dolor neuropático, es decir, aquel originado por una alteración incial del nervio periférico.

Debido a la relación que tiene la glosodinia con los trastornos de ansiedad generalizada y estados depresivos, su uso es bien justificado.

Los estudios señalan que el uso de antidepresivos tricíclicos como, por ejemplo, la amitriptilina, son efectivos para aliviar a un buen número de personas que sufren de este síndrome.

Por otro lado, los antidepresivos inhibidores de la recaptación de serotonina (ISRS) han mostrado ser también efectivos en este tratamiento.

Es probable que un mejor resultado se obtenga de antidepresivos con una acción doble, es decir, aquellos que bloquean tanto la serotonina como a la noradrenalina. Un ejemplo de antidepresivo de doble acción es la duloxetina que puede utilizarse durante 8 semanas con muy buenos resultados. La duloxetina es el fármaco antidepresivo mejor posicionado para el abordaje de dolores crónicos y abarca un espectro de dosis entres 30mg – 120 mg.

El uso de medicacion antidepresiva requiere una monitorización importante ya que uno de los efectos secundarios de este fármaco es la sensación de boca seca, la cual puede empeorar los síntomas de ardor y dolor.

Antipsicóticos

Son fármacos comúnmente utilizados para combatir los síntomas psicóticos como por ejemplo la amisulprida, quetiapina, aripiprazol o la levosulpirida.

Estos medicamentos han demostrado ser efectivos en el alivio del síndrome de Boca Ardiente (SBA) y la norma es el uso durante un periodo de tiempo limitado, auqune en casos excepcionales puede ser durante periodos más amplios.

Algunas investigaciones, también consideran el uso de antipsicóticos atípicos y antipsicóticos agonistas parciales de dopamina. El uso de este tipo de fármacos debe estar asesorado por el facultativo especialista y es posible que estos fármacos ofrezcan una rápida y significativa reducción de los síntomas.

El uso de antipiscóticos para el abordaje del síndrome de boca ardiente requiere una supervisión por parte de profesional prescriptor para evaluar el balance beneficio/riesgo.

Capsaicina

Se trata de una sustancia natural encontrada en los chiles. La capsaicina es capaz de provocar una reducción en la actividad de las células nerviosas, dando como resultado el alivio de las sensación dolorosa.

La capsaicina suele utilizarse de manera tópica en forma de enjuague bucal. Los estudios afirman que es efectivo para reducir de manera considerable las sensaciones dolorosas.

De hecho, se estima que al menos un tercio de las personas que utilizan capsaicina tópica para el síndrome de boca ardiente obtienen un alivio de los síntomas en 20 minutos después de utilizarlo como enjuague bucal.

Sin embargo, ingerir capsaicina puede ocasionar dolor de estómago. Por lo tanto, es posible que no todas las personas obtengan beneficios consistentes utilizando este medicamento.
Conclusión del uso de psicofármacos en el síndrome de boca ardiente

El uso de psicofármacos para el tratamiento del síndrome de boca ardiente solo debe ser indicado bajo estricta vigilancia médica y por un facultativo experto. El medico psiquiatra, por su conocimiento de este tipo de medicaciones es un profesional competente para el análisis del caso y su idoneidad de uso.

Por ello, el que un odontólogo le asesore con que “debe acudir al psiquiatra”, no debe asustar a nadie, ni que el profesional que analice su caso esté diciendo que “que tenga una locura”. Al contrario, con muy buen criterio, está enfocando su caso hacia el abordaje multidiscipilnar e integral con el objetivo de obtener el mejor resultado para el síndrome de boca ardiente que padece.

La mayoría de los científicos coinciden que, aunque el tratamiento psicofarmacológico ofrece un alivio eficaz, la terapia cognitivo conductual y la intervención psiquiátrica, ofrecen resultados más sostenibles y duraderos dentro del abordaje multidisciplinar del síndrome de Boca Ardiente (SBA).

Mi experiencia como psiquiatra

En mi experiencia clínica personal, las premisas siguientes otorgan un plus en el buen resultado terapéutico de esta dolencia:

  • Hacer una adecuada historia clínica es fundamental. Una mayoría de personas que padecen el síndrome de boca ardiente presenta antecedentes de haber precisado ayuda en el pasado por cuadros de ansiedad y o depresión.
  • La presencia de una vivencia de alto estrés en el momento del inicio del síndrome de boca ardiente suele ser la norma. Esa “huella psíquica” de una vivencia anormal identificada y la aparición del dolor es una secuencia típica en muchos pacientes.
  • El manejo de la prescripción psicofarmacológica sigue la premisa que “menos es más”. Al inicio, el foco debe estar situado en la tolerabilidad adecuada de la prescripción por lo que las dosis de inicio deben ser inferiores incluso a las recomendadas en ficha técnica.
  • Los tiempos de aumento deben espaciarse lo máximo posible para facilitar la ausencia de secundarismos. Invertir en ajustes lentos, es invertir en tolerabilidad y por tanto en mantenimiento de un tratamiento eficaz. No banalice este hecho, pues es una inversión que se verá recompensada con creces.
  • La prescripcion psicofarmacológica combinada es la norma. Cuando se aborda el tratamiento de este tipo de patología que acompaña tanto sufrimiento, la frase “no llevo bien tomar pastillas” o “soy antipastillas” solo aporta una lucha interna al paciente en la posibilidad de una mejoría sostenida en el tiempo. Ante esto, un consejo: -Pregunte todo y confie en la honestidad del equipo terapéutico que la trata, ya que el objetivo final es su recuperación.
  • Las dosis de la medicación han de llegar a la dosificación terapéutica. Una vez llegada a ella, es importante ser generoso con la espera en el tiempo de respuesta ya que no es infrecuente encontrar respuestas tardías. Por ello, y aunque no guste, la palabra “paciencia” es una aliada.

En Ivane estamos a tu disposición para tratar el síndrome de la Boca Ardiente.

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