En los últimos años, la salud mental ha ganado visibilidad y presencia en España. Sobretodo, tras la pandemia, que exacerbó problemas preexistentes y generó nuevas preocupaciones en la población.
El 10 de octubre se celebra el Día Mundial de la Salud Mental, una fecha que nos invita a reflexionar sobre la importancia de cuidar nuestro bienestar emocional, algo que debemos hacer a tenor de recientes estudios al respecto. Además de analizar las situaciones de salud mental de la población, debemos poner el el foco también los problemas de salud mental de los psicólogos.
Según un informe de Fundación Mutua Madrileña de 2023, cuatro de cada diez españoles (39,3%) valora de forma negativa su salud mental actual. Y uno de cada cuatro acude actualmente a un especialista de salud mental.
Una cifra bastante considerable respecto al 5,4% de los españoles que iban a consulta hace cinco años (ESNE 2017).
Otra de las conclusiones es que el 74,7% de la población en España cree que en los últimos años ha empeorado la salud mental de los españoles, y la demanda de psicólogos ha crecido un 37,2 %, así como el consumo de ansiolíticos.
Cabe resaltar que, aunque se han dado pasos significativos hacia una mayor concienciación y acceso a tratamientos de calidad, el sistema de atención a la salud mental en España todavía enfrenta importantes retos.
La pandemia del Covid, nos hizo visualizar los problemas de salud mental.
Tras la pandemia se ha visto un incremento en la prevalencia de trastornos mentales como la ansiedad y la depresión. Según la Confederación Salud Mental España, aproximadamente una de cada cuatro personas en el país experimenta algún tipo de problema de salud mental a lo largo de su vida. Este dato refleja un panorama preocupante, ya que muchos de estos problemas no se detectan o no reciben el tratamiento adecuado a tiempo.
Uno de los sectores más vulnerables es el de los jóvenes. Los adolescentes y adultos jóvenes han mostrado un incremento en los niveles de estrés, depresión, y suicidio, con un aumento alarmante de casos en los últimos años. Las redes sociales, la presión académica y las dificultades para acceder al mercado laboral son algunos de los factores que contribuyen a la fragilidad de la salud mental en esta población.
Psicología en España, una de las profesiones más demandadas
Los psicólogos han sido los profesionales más demandados por la sociedad. Las personas se encuentran cada vez más concienciada de la importancia de la salud mental y con ello la demanda de este tipo de profesionales ha aumentado un 18% con respecto a 2021. Los servicios que más se han solicitado han sido los relacionados con la salud, tanto física como mental; aunque en especial la segunda de ellas. Desde 2020 se han elevado considerablemente los niveles de estrés, depresión y ansiedad. Alrededor de 5,7 millones de españoles cuentan con un diagnóstico de depresión o ansiedad. De ellos, solo el 28% son mayores de 75 años.
Desde el 2022, la economía española ha continuado recuperándose de las consecuencias del Covid 19, y ha tenido que hacer frente a otros problemas. Por ejemplo, la invasión de Rusia en Ucrania o la alta inflación originada por la subida de los precios a nivel mundial. A pesar de ello, el mercado laboral español ha cobrado fuerza y el empleo se sitúa en niveles similares a los observados antes de que el Coronavirus ingresase en la sociedad, según el portal de oferta y demanda de trabajo profesional, “ProntoPro”.
Aumento de las visitas a psicólogos.
El hecho de ir al psicólogo va dejando de ser un tabú en la sociedad. Los profesionales de la salud mental afirman que las consultas han aumentado un 50% desde 2021: «Hemos tenido que multiplicar por dos el número de psicólogos sanitarios que prestan asistencia a pacientes y ampliar las instalaciones», indica el director del Centro de Psicología Calma Al Mar y presidente de la Asociación Española de Psicología Sanitaria (Aepsis), Fernando Pena.
Teniendo esto en cuenta, solo vemos como pacientes de la salud mental a personas no profesionales en el tratamiento de estas enfermedades, es decir, nunca consideramos que un psicólogo necesite ayuda en su salud mental. ¿Es así?
La salud mental en los profesionales, ¿un tema tabú?
La salud mental de los psicólogos es un tabú. Buena parte de la sociedad asume que no pueden tener problemas de salud mental o que, si los tienen, es porque no son buenos profesionales. La salud mental de los psicólogos es un tabú, lo que afecta a su satisfacción vital. En varios estudios se evidencia que esta es prácticamente igual que en otras muestras de población, con el añadido de un mayor estigma interiorizado. Sin embargo, los psicólogos no solo tienen que ocultar sus problemas, sino que deben aprender a disimularlos haciendo masking académico y profesional. No vale solo con estar emocionalmente estable, sino que debes aparentarlo para poder tratar a los demás, o al menos eso cree la mayoría.
Ahora bien, no hay pruebas científicas que demuestren que una salud mental, normativa o aceptable, determine que seas mejor ofreciendo consulta. Evidentemente, como cualquier otro profesional, puedes sufrir algún trastorno psicológico y seguir desempeñando tu trabajo. La psicología es una ciencia que permite trabajar con herramientas objetivas, lo que ayuda al psicólogo en gran medida a no colapsar.
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El factor laboral como la disconformidad con el sistema, el paro y la falta de recursos determinan que el trabajo no haya salido de la precariedad. Las distintas asociaciones de psicólogos no cuidan a los profesionales de la psicología. Además de este factor laboral determinante, los psicólogos se enfrentan a los mismos estigmas que otras personas respecto a su salud mental. Con el añadido de una serie de mitos alrededor de su rol como profesionales.
Sin embargo, muchos psicólogos caminan por la vida con la sensación de que tienen que demostrar una conducta limpia, sin mancha, un equilibrio perfecto a nivel mental. Piensan que deben crear escuela con su forma de vida.
¿Qué tan comunes son las dificultades de salud mental entre los psicólogos?
El siguiente estudio documentó altas tasas de problemas de salud mental (tanto diagnosticados como no diagnosticados) entre profesores, estudiantes de posgrado y otros. Casi 1700 miembros de la facultad de psicología y aprendices completaron una encuesta en línea que preguntaba sobre sus experiencias de salud mental. Se trata del estudio más grande hasta la fecha sobre las tasas de enfermedad mental en programas de posgrado que capacitan a psicólogos clínicos.
- Más del 80% de todos los encuestados informaron haber tenido problemas de salud mental en algún momento
- El 48 % confirmó tener una enfermedad mental diagnosticada. Estas tasas son similares a las tasas de enfermedad mental en la población general.
Los hallazgos muestran que lejos de ser inmunes a las condiciones que tratan en otros, los psicólogos lidian con las dificultades o enfermedades de salud mental tanto como lo hacen sus pacientes. Las experiencias personales de problemas de salud mental entre los psicólogos clínicos son bastante comunes. El estigma, las preocupaciones sobre las consecuencias negativas de la revelación y la vergüenza como barreras para la revelación y la búsqueda de ayuda merecen una mayor consideración.
¿De qué maneras se puede ayudar a los profesionales de la psicología?
La presión de gestionar el sufrimiento ajeno, la sobrecarga laboral, junto con la carga emocional que conlleva, puede llevar a los profesionales de la salud mental a un estado de agotamiento conocido como burnout. Este síndrome no solo afecta su salud, sino que también puede impactar la calidad de la atención que brindan a sus pacientes. Si quienes nos ayudan no están bien, el sistema en su conjunto se diluye.
La enfermedad mental puede afectar el desempeño de un psicólogo cuando trabaja con clientes. Y detectar esos problemas de rendimiento a menudo requiere un observador externo.
¿Qué se puede hacer?
En primer lugar, aumentar la concienciación sobre salud mental en el ámbito profesional. Es fundamental que tanto las instituciones como la sociedad en general reconozcan la importancia del bienestar de los profesionales de la salud mental. La visibilidad y el apoyo social son esenciales para desestigmatizar sus luchas.
En segundo lugar, fomentar la formación continua en autocuidado. Ofrecer talleres y recursos sobre técnicas de autocuidado y gestión del estrés puede empoderar a los psicólogos para que desarrollen herramientas que les ayuden a manejar su propia salud mental. Como el mindfullnes, espacios de supervisión y apoyo emocional donde puedan compartir sus experiencias y recibir apoyo de sus colegas, sin olvidar la supervisión clínica regular que pueda ayudar a mitigar la carga emocional que soportan.
Y, en tercer lugar, y quizás lo más importante, políticas laborales adecuadas. Las administraciones, empresas e instituciones deben crear políticas que fomenten un ambiente laboral saludable. Esto incluye cargas de trabajo razonables y el reconocimiento del esfuerzo de los psicólogos. En palabras de la OMS «la creación de ambientes psicológicamente saludables es un imperativo moral»
La salud mental es importante, tanto así que se creó el Día Mundial de la Salud Mental, por ello debemos recordar que cuidar de los profesionales de la salud mental es cuidar de todos. Ellos son la primera línea de defensa en la lucha contra los problemas de salud mental, y es nuestra responsabilidad asegurarnos de que estén bien equipados para enfrentar su trabajo.
Al apoyar a quienes nos cuidan, estamos construyendo un sistema más fuerte y resiliente para todos. Es tiempo de actuar, y de garantizar que aquellos que nos ayudan a sanar también reciban la atención que merecen.
