El concepto de «resiliencia» en salud mental

A lo largo de la vida, todas las personas nos enfrentamos a situaciones adversas (ruptura sentimental, fallecimientos de seres queridos, enfermedades físicas…) que suponen una alteración en nuestro ritmo vital y generan un elevado estrés, superando los niveles que normalmente gestionamos y a los que estamos acostumbrados.

Ante estas situaciones es posible tomar diferentes posturas, una de ellas sería resistirse a la nueva situación por temor o incertidumbre, tratando de mantener el estado mental y físico  previo por todos los medios, lo que conlleva malestar psicológico expresado por medio de sentimientos de miedo, frustración, inutilidad y que suelen estar asociados a trastornos mentales como la Depresión Mayor y a la sintomatología ansiosa. Otra de las posturas sería la adaptación psicosocial ante la nueva situación, lo que lo que se conoce como resiliencia y por el contrario se asocia a la salud mental.

Pero la resiliencia va más allá de la simple adaptación. Ser una persona resiliente significa ser capaz de adaptarse a las distintas situaciones de forma positiva, es decir, no se trata de superar la adversidad, sino además aprender de ella para salir fortalecido y preparado para enfrentarse a nuevos desafíos. El concepto resiliencia procede de los materiales. En este contexto, Resiliencia se refiere a la capacidad que presentan algunos materiales de doblarse sin llegar a romperse volviendo posteriormente a su estado original.

Pese a que existe una predisposición hacia la resiliencia como algo genuino y natural, las experiencias vividas y especialmente el aprendizaje nos acerca a esta habilidad. Es por ello que diversos autores afirman que la resiliencia puede aprenderse y entrenarse, pero es fundamental mantener una actitud de superación. En el entrenamiento en resiliencia se propone una serie de hábitos que favorecen el desarrollo de esta habilidad:

  • Actitud positiva ante la vida: La persona resiliente trata de ver los aspectos positivos de todas las situaciones, de ello deriva la capacidad para manejar las situaciones adveras desde la perspectiva de qué se puede aprender.
  • Mantener una autoestima fuerte: Se trata de conocer cuales son nuestras virtudes pero también asumir nuestras limitaciones tratando de adaptarse a las distintas situaciones.
  • Apoyo social: Las personas resilientes son conscientes de la importancia de sentirse apoyado por el entorno, es por ello por lo que tratan de desarrollar las habilidades sociales así con la expresión emocional.
  • Centrados en el momento presente: Es una de las actitudes que más ayudan a la persona resiliente a enfrentarse al día a día. Deja atrás el pasado y no sufre por situaciones que todavía no han ocurrido.
  • Mente abierta: Mantener una actitud de apertura ante nuevas experiencias confiando en que seremos capaces de adaptarnos a ellas de forma creativa.
  • Sentido del humor: Reírse ante la adversidad ayuda a relativizar la situaciones y que supongan menos amenazantes, además de aumentar la autoestima..
  • Dotar a la vida de sentido: Se trata de integrar cada una de las situaciones adversas ocurridas  en nuestra vida pensando que ocurre por una razón y que tiene un propósito para nuestro aprendizaje vital.

En cuanto a su importancia en Salud Mental, la resiliencia aporta a los pacientes un aumento en la sensación de control y en las estrategias para enfrentarse a la patología. Seguir una actitud resiliente favorece a una pronta recuperación y un aumento en el bienestar percibido. De hecho, las terapias actuales para personas que padecen enfermedad mental están enfocadas en un aumento de la resiliencia, mejorar el autoconcepto y el fortalecer los mecanismos de afrontamiento frente a la adversidad.

Marta Escobedo. Psicóloga de IVANE SALUD.

Dr. Humberto Ortiz . Psiquiatra de IVANE SALUD.

Unidad de Salud Mental y Psiquiatría Hospitalaria en Vithas Hospital Nisa Valencia al Mar.

Clínica de Desintoxicación y Patología Dual en Vithas Hospital Nisa Aguas Vivas.