Relación entre el sistema inmunitario y la depresión

¿Existe relación entre el sistema inmunitario y la depresión? Siendo breves y concisos podríamos decir que sí, pero vamos a tratar de explicar qué son y cual es la relación entre ellos.

El sistema inmunitario está compuesto por una serie de estructuras y procesos biológicos que tienen como función defendernos de microorganismos (agentes externos) o células cancerosas (internos); tratando de establecer una estabilidad en el sistema (homeostasis). Este está compuesto por una primera barrera física como la piel y las mucosas y otros elementos como células (fagocitos o granulocitos). La segunda linea la forma la inmunidad adquirida, más especifica, constituida por linfocitos B y T básicamente. Estos vienen a activarse a partir de un segundo contacto con el antígeno (componente del agente agresor).

Cuando se produce el contacto y se activa toda una cadena de reacciones de este sistema se liberan además lo que se llaman elementos pro y antiinflamatorios. Esto se considera una forma de comunicación, e implica también al sistema nervioso a través del nervio vago, el sistema linfático y otros ejes neurohormonales como el eje hipotálamo-hipofisario suprarrenal (HHS).

Una parte fundamental del sistema inmunitario es la microglia, implicada en procesos de plasticidad neuronal y desarrollo sináptico. Esta puede verse alterada a nivel cuantitativo, funcional y morfológico por estímulos inflamatorios clásicos como las infecciones o en situaciones de estrés psicológico.

El eje HHS se activa en respuesta a lo que se considerarían estímulos estresantes, bien físicos o bien psicológicos, mediante la secreción de CRH en hipotálamo, ACTH en hipófisis y cortisol en las glándulas suprarrenales. Esto puede generar una estimulación inflamatoria periférica pudiendo atravesar la barrera hematoencefálica (BHE) llegando así al cerebro y desencadenando una reacción inflamatoria en dichas regiones. En concreto, se produce una activación de la microglía con liberación de citoquinas, especies reactivas de oxígeno y nitrógeno y astroglía. Lo que viene a generar todo esto es una liberación excesiva de un componente que puede resultar tóxico para las células nerviosas como es el glutamato así como mediadores del estrés oxidativo, afectando negativamente a la producción de factores protectores como el BDNF y repercutiendo en la producción y reparación de nuevas neuronas.

Una parte fundamental del sistema inmunitario es la microglia, implicada en procesos de plasticidad neuronal y desarrollo sináptico. Esta puede verse alterada a nivel cuantitativo, funcional y morfológico por estímulos inflamatorios clásicos como las infecciones o en situaciones de estrés psicológico. Se ha visto como los pacientes con enfermedad mental, que generalmente han estado sometidos a importante estrés psicológico pueden tener alterada la BHE, entrando y saliendo los factores pro y antiinflamatorios con mayor facilidad.

Relación entre el sistema inmunitario con los trastornos  psiquiátricos

La relación del sistema inmunitario con los trastornos psiquiátricos viene describiéndose desde hace décadas, observándose por ejemplo que en determinadas enfermedades autoinmunes como el Lupus Eritematoso Sistémico (LES) o encefalitis por anticuerpos anti-NMDA se manifiestan con elevada frecuencia síntomas psiquiátricos. Tanto en la practica clínica como en multitud de estudios se ha observado como la administración de moduladores del sistema inmunológico a animales o humanos genera síntomas psiquiátricos. Uno de los cuadros más comúnmente observados son los estados depresivos.

Los síntomas que se suelen detectar en los trastornos depresivos muchas veces son poco específicos e incluyen de tipo somático o vegetativo, como la astenia, anergia, dolor, pérdida de apetito, alteración del sueño o déficits cognitivos. En este sentido, se ha hipotetizado desde hace tiempo que la depresión es una enfermedad sistémica pues los pacientes presentan una disregulación en diversos puntos de su organismo, y esto en parte parece deberse a una pérdida de la homeostasis, queriendo recuperar la estabilidad adaptándose inadecuadamente y generando factores pro y antiinflamatorios.

Se han descrito alteraciones en la respuesta inflamatoria en varios niveles, desde una disminución de la actividad linfocitaria a un aumento de los señalizadores de la cascada inflamatoria, relacionándose con la severidad de la depresión y la respuesta al tratamiento.

Si nos centramos en la hipótesis de la neurotransmisión, se ha propuesto que ésta puede verse alterada por los motivos expuestos previamente, principalmente infecciones y estrés psicológico sostenido. Esto puede generar la liberación en cascada de los factores proinflamatorios apareciendo síntomas de tipo depresivo como apatía o anhedonia (y que pueden aparecer en cualquer infección).

Si el estímulo persiste puede incrementtarse al ácido quinolínico y reducir la síntesis de serotonina directa e indirectamente, se activa el eje HHS y se liberan más interleuquinas de la inmunidad, consolidándose el estado depresivo.

La evidencia a día de hoy parece indicarnos que existe una importante relación entre el sistema inmunitario y la salud mental. Una alteración en los procesos que regulan el primero puede generar desde estados depresivos hasta trastornos con mayor desorganización mental y conductual.

El hecho de que los pacientes enfermos de depresión presenten alteraciones en la respuesta neurohormonal, metabólica e inmunitaria, refuerza la idea de la enfermedad sistémica, produciéndose una mala adaptación al estrés no solamente de forma psicológica sino también fisiológica.

Dr. Fernando Andrés España. Psiquiatra de IVANE SALUD.

Dra. Alejandra González. Psiquiatra y directora terapéutica de IVANE SALUD.

Unidad de Salud Mental y Psiquiatría Hospitalaria en Hospital Vithas Valencia al Mar.

Clínica de Desintoxicación y Patología Dual en Hospital Vithas Aguas Vivas.