¿Qué es el estrés infantil?

¿Qué es el estrés infantil y cómo enfrentarlo?

El estrés en infantil es una problemática que muchos pueden pasar por alto ya que siempre se suele pensar que los niños son felices solo porque no tienen responsabilidades u ocupaciones específicas que cumplir salvo la escolaridad.

El estrés puede surgir por un cambio inesperado en el individuo que afecta la estabilidad que ya tenía, cuyas causas estresantes son variadas, y llevan al infante a un estado de inseguridad y desconcierto.

Por esto el estrés infantil se puede definir como todas aquellas situaciones nuevas para ellos; que oponen al niño ante una necesidad de adaptación o cambio.

Si bien puede estar asociado a situaciones positivas y de aprendizaje y en la mayoría de los casos se debe a situaciones de cambios negativos en el entorno.

Los niños son capaces de sentir y experimentar situaciones de alegría, y de dificultad al igual que el adulto, el problema es que habitualmente, en estas edades pueden ser los más desatendidos en cuanto al cambio que conllevan la vivencia de situaciones estresantes.

Esta desatención pueden generar problemas crónicos que de no ser atendidos de forma inmediata solo conseguirán arrastrarlo durante cada una de las etapas de su vida y quizá incluso generar problemas importantes en la adolescencia o en la edad adulta.

Por esto mismo te invitamos a seguir leyendo y a empaparte un poco más con este tema, para que seas capaz de reconocer los problemas que enfrenta tu hijo, tu sobrino, tu alumno, o cualquier niño con el que te relaciones y así puedas ayudarle.

¿Por qué sufren estrés los niños?

Los orígenes y causas del estrés infantil pueden ser infinitos, por eso siempre debemos prestar atención a los cambios muy súbitos, conductas repetitivas o nuevas que sufren los niños con los que interactuamos diariamente.

Si bien, como mencionamos son muchas las cosas que pueden dar origen al estrés infantil, en lo siguiente te comentamos algunas de las más frecuentes, las cuales suelen ser:

Relacionados con la escolaridad

Siendo entre los más frecuentes, los niños en escolaridad se encuentran en un ambiente que constantemente los presiona y exige de diversas formas, desde la necesidad por cumplir las expectativas escolares de los padres hasta transmitir una exigencia en cumplir con los objetivos académicos de los cuales pueden no sentirse capaces.

Relacionados con lo social

Si bien como en el anterior, la escuela puede presentarlos a un ambiente social estresante, pues deben aprender a cómo desarrollarse como individuos y comportarse con los otros niños, además de cómo responder ante las acciones de los otros niños, especialmente cuando algunos pueden sufrir acoso escolar o bullying.

Relacionados con lo familiar

En este aspecto fundamental también se dan situaciones particulares, desde cosas sencillas como la ausencia de interacción de los padres, a casos complejos como divorcios, violencia familiar y demás.

Relacionados con su hogar físico

Podemos encontrar aspectos básicos que generan estrés tales como mudanzas frecuentes, un vecindario inseguro, o en ocasiones el no tener un hogar físico y la ausencia de servicios básicos.

Relacionados con carencias por situaciones financieras

Si bien aunque los niños no son capaces siempre de percibir el tema económico en sus primeras edades, se verán estresados ante la falta elementos básicos y necesarios como la comida, ropa, u otros.

Relacionados sobre sí mismo

Podemos hallar desde situaciones de estrés, pensamientos negativos sobre ellos mismos, los cambios corporales que experimentan durante el crecimiento o sus propias habilidades y debilidades.

De situaciones de enfermedad o salud

En ocasiones frecuentes encontraremos al infante ante estrés por situaciones de enfermedad bien ya sea de un miembro en la familia, o inclusive que padece el niño, sobre todo cuando se tratan de problemas crónicos o permanentes.

Como resultado vemos que podemos dividir en diferentes esferas en las que se puede generar estrés infantil.

Por esto es importante entonces guardar un contacto cercano también con las personas que habitan esas esferas, como sus amigos o maestros para poder detectar a buen tiempo posibles problemas detonantes.

Señales del estrés infantil

Podremos observar las consecuencias del estrés infantil una vez que los síntomas se comienzan a hacer más frecuentes y sumarse cada uno cuando solo parecían cosas aisladas en ocasiones.

Entre las diversas consecuencias por estrés tenemos dos principales áreas, los síntomas emocionales y los síntomas físicos.

Si bien puede ser difícil a veces separar algunos síntomas unos de otros, y si podemos ver problemas emocionales asociados a problemas físicos podemos esclarecer un poco entre ellos.

Los síntomas emocionales pueden ser muy variables, encontramos algunos como la ansiedad o preocupación excesiva, miedos tales como la oscuridad o la soledad, emociones incontrolables, rabia o furia desmedida ante incluso pequeñas situaciones, desánimo, regresión sobre actitudes de etapas previas, crisis de llanto, entre otros.

La exposición a factores como presencia de violencia familiar sea física o verbal, o malas prácticas en el hogar de utilizar miedos para conducir a que el niño realice una actividad o abandone una mala práctica son factores clásicos que predisponen para esta clase de problemas emocionales.

Así mismo las consecuencias físicas más frecuentes son la pérdida de apetito, trastornos del sueño, pesadillas, empezar a mojar la cama con frecuencia, dolores de cabeza, y otras afecciones sin una enfermedad física específica.

Estas pueden venir relacionadas muy de cerca con problemas emocionales, algunas de ellas también se deben a falta de supervisión, o permisividad excesiva en aspectos básicos como la alimentación o el uso de dispositivos electrónicos.

Es bien conocido que el uso excesivo de teléfonos, tablets, computadores, o televisores puede provocar una cantidad importante de problemas aun en nosotros los adultos, solo imaginemos cuánto más en los niños.

Aun así, no solo la famosa luz azul de las pantallas es un factor importante, el contenido que los niños consumen puede predisponer a diferentes factores tanto físicos como emocionales capaces de genera estrés.

El estrés en las etapas del niño

Tanto la edad como el desarrollo en un niño, determinan qué tan fuerte o no es una situación de estrés y cómo responden ante esta. El cambio de escuela a mitad del año puede ser un reto para un niño de primer grado pero podría superarlo con mayor facilidad luego de adaptarse.

Sin embargo, podría ser un problema para uno niño de sexto que se ha mudado frecuentemente y no logra encajar social o académicamente.

Cada individuo percibe y responde a estrés según su etapa y su desarrollo, tanto las experiencias construidas y vividas, como por su personalidad y el temperamento individual.

Por eso mismo es importante tener siempre en cuenta en qué etapa del desarrollo se encuentra el niño que está bajo la situación de estrés y como ha sido en las etapas previas, junto al temperamento que este posee para saber cómo abordar una situación.

Estrés infantil en edades de 2 a 3 años

Los niños que sufren estrés infantil en las edades de 2 a 3 años se enfrentan a un punto crítico pues alrededor de esta franja de edad es cuando el infante que comienza a desarrollar sus capacidades de afrontamiento al estrés y a los cambios.

Si bien, entre el segundo y tercer año de edad, el niño está culminando una etapa de adaptación al ambiente, el conocimiento progresivo de su cuerpo, de inicios la expresión verbal, entre otros… comienzan a desarrollar los primeros rasgos de autonomía e independencia, pues en etapas anteriores han sufrido una dependencia absoluta por parte de los padres o cuidadores para cubrir cada una de sus necesidades básicas.

Preciso en estas edades por diversos motivos sociales y familiares que acompañan los tiempos modernos, que los niños comiencen a enfrentar la exposición a entornos más escolarizados, pues muchos son los que inician las guarderías mientras los padres retoman sus actividades laborales.

Por esto que resulta de suma importancia el crear un ambiente guiado y supervisado en el que el niño, si bien, puede estar protegido de estímulos estresantes muy nocivos, mantenga una sana exposición gradual para su normal desarrollo.

Posteriormente, una vez se instaura una curva de adaptación progresiva y al ritmo de cada niño, esta adecuada toma de independencia de figuras maternas y paternas, se encuentran con nuevos retos, tales como etapas más tardías comprendidas entre los 7 años a los 12 años.

Estrés infantil en edades de 7 a 12 años

El estrés infantil en edades de 7 a 12 años es particularmente notorio, pues inician cambios sobre ellos que los llevan hacia el planteamiento más complejo de situaciones, en escalada de niveles hasta que llegan a la pre-adolescencia.

Asimismo, tenemos que sobre esta etapa reposa un nuevo cambio de escolaridad, donde previamente tenían una mayor libertad de realizar actividades y esparcirse a un ambiente académico que a la vista de ellos, ha subido el nivel de exigencia y reducido sus libertades.

Vemos que inician entonces con el cambio del preescolar a la educación básica donde se exponen a clases más estructuradas y densas con respecto al nivel que traen previamente, conforme el tiempo avanzan de grado y sube de complejidad el contenido educativo.

Junto a esto, inician una de las primeras problemáticas que también pueden enfrentar, que son las expectativas y las exigencias que tienen los padres sobre ellos, tanto en su desarrollo académico como algunas veces deportivos y artísticos.

Es sano colocar progresivamente responsabilidades sobre los niños, pero hay que ser cuidadosos y flexibles, pues además enfrentan desafíos sociales y personales debido a que inician el desarrollo del yo y del lugar que ocupan en la sociedad.

El buen desarrollo en esta etapa se notará con mucha claridad en las siguientes fases evolutivas, cuando finalmente termine de atravesar la pre-adolescencia e inicien la adolescencia donde serán sometidos a situaciones cada vez más complejas a nivel social y en términos de exigencia académicas, formativas o laborales futuras.

¿Cómo se puede tratar el estrés infantil?

Cuando los casos ya han pasado de cierto punto lo más adecuado es buscar un asesoramiento especializado en salud mental. Existen diversas cosas que podemos hacer para solucionar los casos más leves, o para mejorar los resultados si se necesita una abordaje específico por profesionales en los tratamientos para el estrés.

Los niños son capaces de mejorar su respuesta ante el estrés:

1. Si ya han logrado lidiar con los problemas diarios y se sienten capaces de hacerlo.
2. Si poseen una autoestima alta y cuentan con el apoyo emocional de la familia y los amigos.

Por esto tenemos diferentes aspectos que podemos reforzar para darle las herramientas necesarias y que desarrollen la capacidad de superarse a sí mismo, cubriendo la mayor cantidad de los siguientes aspectos:

Las bases son lo primero, mantener una buena alimentación, que sea capaz de proveer una sana nutrición variando todos los alimentos desde los cereales y las frutas, con una buena ración de proteína, fibras y vegetales.

Ser un refugio del niño, brindándole amor y cariño, el tiempo que inviertes en hacer actividades que el niño disfrute puede ser muy sanadoras, e incluso productivas con actividades como leer un libro o solo escucharlo para aconsejarle.

Otro factor clave es establecer un ambiente de confianza, donde puedan sentir que serás su confidente, establecer una comunicación eficaz adaptada a la edad y de esta manera detectar dónde están los problemas que le aquejan para poder ayudar o intervenir si es necesario.

Crear un ambiente seguro en casa, por trillado que pueda parecer, es algo clave para que tenga un lugar de escape y pueda sentirse fuera de peligro, donde no hay amenazas.

Instruir al niño a realizar actividades extracurriculares o de esparcimiento donde pueda concentrarse pero que entienda que puede ir a su propio paso, desde dibujar o jugar, a deportes o juegos de ingenio como rompecabezas o legos. Esto también dependerá de los gustos y la etapa en la que el niño se encuentre.

La capacidad de elección, es importante permitirle que la desarrolle dando espacio para elecciones de cosas sencillas como de que quiere el jugo e incluso que actividad familiar le gustaría desarrollar para que sienta que es tomado en cuenta y que su opinión es importante.

Ser un ejemplo es una forma de ayudarlo también, no esconda todos sus problemas y su estrés del niño, antes bien, demuestre cómo resuelve usted de forma sana sus propios problemas o estrés.

Una supervisión sana y proporcionada no puede faltar, la exposición ante cosas tan sencillas como los noticieros con mucha frecuencia, programas de televisión o videojuegos con mucha violencia predisponen a la aparición de miedos y ansiedad.

Esto hace que realmente resulte un tema complejo el ser padres, o representantes e incluso cuidadores de un niño, pues la influencia que podemos ejercer sobre ellos es inmensa, no solo en su presente sino también a futuro.

Dra. Giovanna Legazpe. Psiquiatra de IVANE SALUD
CLINICA ZAFRA. Calle Clariano 2. 46021 Valencia
IVANE SALUD by Zafra. Avenida Baleares 11. 46023 Valencia

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