El impacto psicológico del personal sanitario en tiempos de pandemia por COVID-19

El personal sanitario sufre las consecuencias y otras derivadas de su situación en activo y en primera línea frente a la crisis sanitaria de COVID-19. En mayor o menor medida la mayoría de personas padecemos o padeceremos alguna consecuencia psicológica contextualizado en el confinamiento decretado por la pandemia por COVID-19.

Los datos médicos y epidemiológicos que diariamente inundan las redes sociales, publicaciones e informativos no son el contenido habitual al que la mayoría estamos acostumbrados, pudiendo provocar miedo e incertidumbre. Junto con ellos, el aislamiento, la soledad y la pérdida de nuestras rutinas pueden generar impotencia, desconcierto y frustración.

Al inicio de la epidemia, dado el desconocimiento general, la falta de medidas de protección adecuadas, la escasez de métodos de diagnóstico y la saturación de algunos servicios, comenzaron a darse en el personal sanitario síntomas como ansiedad, malestar psicológico, sensación de hipervigilancia, falta de concentración y alteraciones en el sueño. Esto se conoce como «Reacción a Estrés Agudo» y suele darse en situaciones de duración menor a un mes en los que una persona se encuentra expuesta a un evento traumático.

Todo ello ha sido estudiado en la población sanitaria de Wuhan, en la que se calcula que más de un tercio de los sanitarios que atendieron el brote sufrió síntomas de ansiedad e insomnio. Esta cifra se antoja importante y supone que uno de cada tres sanitarios sufre una intensidad sintomática que abarca desde un malestar psicológico hasta un trastorno psiquiátrico y requiere un abordaje específico por profesionales en Salud Mental.

Principales factores de estrés

Con el paso de las semanas, el contexto y la situación se mantiene en el tiempo. Al estresor inicial y fundamental de la pandemia por COVID-19, se unen otros estresores de corte evolutivo y mantenedores de un estado de alarma individual y social. Estos factores de estrés tienen que ver con las siguientes situaciones:

  • Toma de decisiones difíciles que tienen que ver con consecuencias de vida o muerte de terceras personas.
  • Complicaciones desconocidas del estado clínico de los pacientes.
  • Un aumento de casos de muerte en el ambiente laboral de los pacientes atendidos.
  • Cambio constante en los protocolos de actuación y sobrecarga asistencial desmesurada.
  • El agotamiento físico debido al aumento de las horas de trabajo con la consecuente falta de descanso.
  • Equipos de protección que limitan la movilidad y pueden hacer tedioso y fatigoso el turno de trabajo.
  • La rotación constante en la jornada laboral.
  • Existencia de casos de contagio de la enfermedad en compañeros y riesgo de contagio en nuestra familia conviviente.
  • Riesgo real de contagio en nuestros familiares de edad avanzada y fragilidad orgánica.
  • Información en los medios de casos desafortunados de escritos discriminatorios.

Características emocionales del personal sanitario

La empatía y la compasión son características extendidas entre el personal sanitario. Estas características les hacen permeables a las emociones como la pena, la impotencia, la frustración, el dolor y desesperanza ajenos. Comparten situaciones con quienes no pueden dar un abrazo a su familiar enfermo, dar la mano a amigos que sufren y conviven con el desconsuelo motivado de todas esas ocasiones en las que hay imposibilidad de despedirse de aquellos que van a dejarnos.

Cuando las situaciones traumáticas se perpetúan en el tiempo, este estado de estrés se cronifica, pudiendo dar lugar a importantes consecuencias psicológicas y físicas:

  1. Dificultades en la concentración y memoria.
  2. Pensamientos de duda y pensamiento obsesivo.
  3. Incapacidad de disfrute (anhedonia) y de distracción.
  4. Retraso en la toma eficaz de decisiones.
  5. Presencia de mecanismos de defensa psicológicos con el objetivo de contrarrestar el malestar psíquico como es la defensa paranoide, la negación, o aplicación de la irrealidad llegando a la anestesia emocional.
  6. Mal descanso nocturno. Insomnio de conciliación o de despertar precoz.
  7. Falta de apetito o ansiedad compulsiva a comer desordenadamente.
  8. Falta de autocuidado y del aseo. Abandono del concepto de autoimagen.

Desde los Servicios de Salud Mental de los Hospitales y las diversas Asociaciones de Salud Mental, alertan de las consecuencias que tendrá a largo plazo sobre los sanitarios esta difícil situación que viven diariamente, y ofrecen recomendaciones y los primeros servicios de atención para reducir en lo posible los problemas psicológicos anteriormente descritos.

Se prevé en el futuro un aumento de Trastornos Adaptativos, Trastornos de Pánico y Trastornos de Estrés Postraumático entre los profesionales sanitarios

Se prevé en el futuro un aumento de Trastornos Adaptativos, Trastornos de Pánico y Trastornos de Estrés Postraumático entre los profesionales sanitarios, con repercusión a largo plazo en su bienestar y calidad de vida. Es por ello que se requiere un aumento de recursos de apoyo para ellos, que no han sido preparados académica ni emocionalmente para afrontar esta extrema situación y que jornada tras jornada velan por la salud de todos. Esta necesidad de apoyos es extremadamente relevante, puesto que tiene como propósito tratar a los que nos tratan y cuidar a quienes nos cuidan, con el objetivo de evitar la presencia de trastornos psicológicos y psiquiátricos cronificados en nuestros sanitarios.

Dra. Charo Genovés. Psiquiatra de IVANE SALUD.

Dr. Augusto Zafra. Psiquiatra y Director de IVANE SALUD.

Unidad de Salud Mental y Psiquiatría Hospitalaria en Hospital Vithas Valencia al Mar.

Clínica de Desintoxicación y Patología Dual en Hospital Vithas Aguas Vivas.