Históricamente, sabemos que en épocas de crisis en las que dicho factores se ven alterados a nivel comunitario, tiende a producirse un incremento de suicidios. En esta ocasión, los datos reportados hasta el momento no son al parecer lo suficientemente concluyentes como para realizar dicha afirmación.

Sin embargo existen varios aspectos a tener en cuenta que podrían influir en el devenir todavía; siendo necesario conocer la situación real y actuar para prevenir un posible incremento en la tasa de suicidios dadas las circunstancias actuales.

La crisis actual nos ha traído múltiples cambios en la cotidianidad de nuestro día a día; generando algunos de estos cambios situaciones de riesgo a nivel económico, psicosocial o de salud para muchas de las personas.

La existencia de un estrés económico es sin duda una de las más relevantes. El cierre de muchos de los negocios ha generado una tensión, incertidumbre e inestabilidad familiar; acompañada del cierre de colegios o modificaciones en los fondos de pensión a causa de las graves caídas en las bolsas, ha generado un escenario de miedo generalizado.

Sabemos que las conexiones sociales son primordiales para prevenir el suicidio; sin embargo desde el inicio de la pandemia se ha enfatizado mucho en mantener un distanciamiento social. Esto puede parecer en un principio contradictorio. A nivel de salud mental el aislamiento social es contraproducente; si añadimos los problemas económicos, psicosociales, enfermedades físicas o mentales y muertes de conocidos o familiares, existe un riesgo incrementado de experimentar ideas suicidas.

Las actividades comunitarias o religiosas son grupos protegidos al ser menos vulnerables al suicidio, estadísticamente hablando; por lo que el cese de dichas actividades grupales y cierre de iglesias también tiene sus efectos negativos.

Han aparecido barreras en el tratamiento y atención de la salud mental. Se han realizado modificaciones forzosas  a consecuencia del covid, tratando de minimizar riesgos. Esto ha llevado a posponer citas, reducir el tiempo de atención, generar un mayor distanciamiento… En definitiva, aparición de ciertas barreras que dificulta el abordaje y la atención en momentos críticos.

Los problemas médicos han tenido que continuar tratándose. Sin embargo en algunos casos se han exacerbado por no haber sido tratados a tiempo o de manera conveniente.

Un incremento de ansiedad colectiva a causa de la cobertura dada en los medios. Esto ha generado una preocupación constante, miedo, inseguridad y pánico, sobre todo en las personas más vulnerables a nivel de salud mental; empeorando síntomas como la depresión o la ansiedad.

La afectación de los profesionales de la salud. Personal de primera linea de batalla que se ha visto sobresaturado, desinformado, sin los medios de protección adecuados, viendo enfermar y o morir a compañeros. Personal de riesgo que hay que proteger.

Recomendaciones para mitigar los efectos de la crisis en relación al suicidio

En este sentido, se han publicado recientemente en la revista Jama Psyquiatry una serie de recomendaciones para tratar de mitigar los efectos de la crisis en relación al suicidio:

  • Recordar que el distanciamiento social requiere de espacio físico entre las personas, pero podemos mantenernos conectados, cercanos, manteniendo relaciones significativas.
  • Un mayor desarrollo de la tele salud mental facilitaría el acceso a todo tipo de paciente; independientemente de la geografía, siendo a través de teléfono y video la preferencia, sobre todo en pacientes vulnerables.
  • Trabajar la prevención del suicido a distancia. Existen unos protocolos diseñados para ser administrados de forma remota a través de intervenciones breves de contacto de forma repetida o cartas por correo (habiendo demostrado evidencia científica).

Por otra parte, y tratando de ser optimistas, se ha descrito en anteriores crisis que la gente tiende a salir en parte reforzada y unida, se cree que precisamente por el llamado “efecto unión”; provocado por situaciones dramáticas vividas colectivamente en las cuales la gente puede entenderse y apoyarse mutuamente, reforzando la conexión social. En las circunstancias actuales la tecnología puede jugar un voto a favor gracias a internet.

Finalmente destacar que ante la posibilidad de un incremento en la tasa de suicidios, conviene reforzar la atención en salud mental, a través de las distintas vías que dispongamos; siendo recomendable además, mantener el contacto y la conexión social (en la medida de lo posible).

Dr. Fernando Andrés España. Psiquiatra y Director de IVANE SALUD.

Unidad de Salud Mental y Psiquiatría Hospitalaria en Hospital Vithas Valencia al Mar.

Clínica de Desintoxicación y Patología Dual en Hospital Vithas Aguas Vivas.