A nivel global esta reconocido que los pacientes que padecen cáncer presentan sintomatología ansiosa y depresión con mayor frecuencia que la observada en otras enfermedades médicas, llegando incluso a triplicar a los datos encontrados en población general.

La repercusión del cáncer en general en la calidad de vida del paciente es evidente por las diversas implicaciones que a lo largo de los años se ha transmitido a nivel sociocultural como la incurabilidad de este tipo de patología, la posibilidad de una muerte inminente, la presencia de un dolor inmanejable, la presencia de efectos secundarios derivados del tratamiento, etc.

No es raro entonces que hasta la mitad de los pacientes oncológicos puedan presentar en algún momento del proceso algún tipo de trastorno psiquiátrico, ya sean cuadros adaptativos con humor depresivo, trastornos de ansiedad, depresión mayor, cambios en la personalidad o trastorno mental orgánico. Habría que añadir la sintomatología afectiva derivada del propio tumor, la secundaria a los efectos derivados de los tratamientos empleados (quimioterapia, radioterapia, cirugía), y la derivada de patología psiquiátrica preexistente, sin olvidad la influencia de los factores socioculturales en la morbilidad de estos trastornos así como la presencia de sintomatología psiquiátrica previa.

En lo relativo a los procesos cancerosos específicos de la mujer (cáncer de mama y ginecológicos), estos tienen, aparte de las características e implicaciones propias de todo tumor en la vida de la paciente, unas peculiaridades específicas dadas las repercusiones que tienen estas neoplasias en la imagen corporal, al ser consideradas como imagen simbólica de la feminidad, maternidad y atractivo sexual.

Pese a la elevada prevalencia de patología psiquiátrica en este tipo de población, esta tiende a infradiagnosticarse, por lo que no es abordada terapéuticamente de la forma mas adecuada. Si esto se corrigiera se podría mejorar de forma significativa los cuadros depresivos asociados repercutiendo en la calidad de vida de la paciente y el tiempo de supervivencia.

Una adecuada valoración psiquiátrica debe prestar atención y enfocarse sobretodo en la presencia de sintomatología ansiosa y depresiva, la existencia de problemas a nivel interpersonal así como los miedos y preocupaciones relacionados con esta patología.

Su correcto diagnostico y adecuado tratamiento implicará una mejor calidad de vida de las pacientes y sus familiares, pudiendo influir de forma notable en la propia evolución de la enfermedad neoplásica.

Dr. Miguel Ángel Harto. Psiquiatra de IVANE SALUD.

Marta Escobedo. Psicóloga de IVANE SALUD.

Unidad de Salud Mental y Psiquiatría Hospitalaria en Vithas Hospital Nisa Valencia al Mar.

Clínica de Desintoxicación y Patología Dual en Vithas Hospital Nisa Aguas Vivas.