Desde el inicio de la civilización la música ha estado presente, en su interacción con las distintas sociedades ha marcado acontecimientos importantes, celebraciones religiosas y hechos históricos. También a nivel individual, la música está presente en nuestras vidas de manera constante, y si no, trata de imaginar un momento vital destacable donde la música no tuviera un papel fundamental. En cada evento o cada acto de celebración va acompañado de música. Ejemplos de ello sería la navidad, una boda, la celebración del cumpleaños con sus respectivas canciones.

Dentro de los diferentes modos de expresión artística, la música es uno de los más importante que tiene el ser humano, nos permite manifestar pensamientos, ideas, sentimientos diversos. Es una forma de externalizar aquellas emociones más profundas y poderlas compartir con los que nos rodean, a la vez que supone un ejercicio de auto conocimiento. No sorprende que sea uno de los recursos que más se utiliza en salud mental.

Existen corrientes que ponen énfasis en que la música nos puede ayudar a nivel terapéutico en la persona con patologia mental o desórdenes psicológicos. La terapia musical permite canalizar los sentimientos, aliviar el sufrimiento que generan o potenciar los sentimientos agradables, pero no es el único provecho. Los resultados de diversos estudios, muestran que este tipo de terapia tiene un efecto beneficioso para personas con deterioro cognitivo o algún grado de déficit en esta dimensión cerebral, ya que potencia el desarrollo y el mantenimiento de las capacidades atencionales, estimula la memoria, favorecen la inteligencia emocional y ayuda a desarrollar las habilidades sociales y el contacto con el exterior.

Los resultados de diversos estudios, muestran que este tipo de terapia tiene un efecto beneficioso para personas con deterioro cognitivo o algún grado de déficit en esta dimensión cerebral, ya que potencia el desarrollo y el mantenimiento de las capacidades atencionales, estimula la memoria, favorecen la inteligencia emocional y ayuda a desarrollar las habilidades sociales y el contacto con el exterior.

Las formas de aplicar la musicoterapia varían en función de que aspecto de la experiencia musical se quiera trabajar, las más frecuentes que se utilizan como herramienta coadyuvante a otros abordajes terapéuticos en personas con enfermedad mental son los siguientes:

1.     La improvisación: Es el propio paciente el responsable de crear y producir la música, ya sea a través de instrumentos musicales o de su propia voz.

2.     La recreación: Se utiliza una canción ya compuesta o una pieza musical y el grupo la interpreta.

3.     La composición: El propio grupo compone la pieza, se puede utilizar canciones ya conocidas para partir de una base.

4.     La escucha: Se enfoca en escuchar las canciones elegidas y prestar atención a aquellos sentimientos que evocan.

Además, en un contexto grupal, la musicoterapia permite la vinculación entre las personas y con aquellos que nos rodean, favoreciendo la adaptación e integración de cada uno de los integrantes, que es precisamente uno de los aspectos en que los trastornos mentales plantean graves dificultades debido a la ausencia de interacción y a la falta de conductas sociales adecuadas. Las características del grupo pueden ser variables, se puede aplicar en un grupo más homogéneo (tercera edad, niños) o puede ser un grupo formado por pacientes con distintas patologías y de diversas edades, la terapia musical o musicoterapia les aporta a todos ellos los mismos beneficios.

Marta Escobedo. Psicóloga de IVANE SALUD. 

Dra. Alejnadra González. Psiquiatra de IVANE SALUD.

Unidad de Salud Mental y Psiquiatría Hospitalaria en Vithas Hospital Nisa Valencia al Mar.

Clínica de Desintoxicación y Patología Dual en Vithas Hospital Nisa Aguas Vivas.