Mobbing o “terror psicológico”

El “mobbing” o acoso laboral, es un fenómeno descrito ya a principios del siglo XX pero que parece haberse instensificado en las últimas décadas. Este término se empleó inicialmente para describir conductas agresivas en grupos animales, en los cuales se producía “el ataque de una coalición de miembros de un grupo contra uno de su misma especie, por alguna diferencia, defecto o rasgo significativo” (Lorenz)

El ritmo trepidante con el que avanza nuestra sociedad, con niveles de exigencia cada vez mayores tanto a nivel académico como en el entorno laboral; comienza a constituir una verdadera amenaza para la salud física y mental de estudiantes y trabajadores. De hecho, cada vez son más las noticias en los medios sobre patologías relacionadas, directa o indirectamente, con el estrés laboral.

El “mobbing” en la actualidad

Una definición aplicable ya a nuestra sociedad, sería la propuesta por Leymann en el 1992; según la cual el “mobbing” o “terror psicológico” haría referencia a “la comunicación hostil y sin ética, dirigida de manera sistemática por uno o varios individuos contra otro, que es así arrastrado a una posición de indefensión y desvalimiento”. En definitiva, una situación en la cual un individuo se ve atacado de forma pasiva, subrepticia, por uno o más compañeros que, de forma frecuente y mantenida en el tiempo (una o más veces por semana durante un período mínimo de 6 meses) le menosprecian, desacreditan, aíslan o desprecian con el objetivo de que abandone “por voluntad propia” su puesto de trabajo.

Aunque no existe un perfil típico de las víctimas y cualquier persona podría ser susceptible de padecerlo, se piensa que el “mobbing” se daría con mayor frecuencia sobre individuos no sumisos, reaccionarios, con escasa red social, que se encuentran atravesando un momento díficil a nivel personal o cuya capacidad y eficacia, por distintos motivos, difieren de las del grupo.

Estrés, ansiedad y baja autoestima.

Este estrés mantenido provoca una serie de efectos negativos en la víctima; generalmente pasa por varias fases hasta alcanzar un estadio traumático o de estrés-ansiedad que, de no abordarse, puede dar lugar a sentimientos crónicos de desvalorización o baja autoestima; así como a secuelas tanto físicas (hipertensión arterial, úlceras gástricas) como psicológicas: depresión, ansiedad generalizada, trastornos de estrés postraumático, trastornos de la conducta alimentaria o dependencia a alcohol u otros tóxicos, incrementándose también el riesgo de suicidio.

Por todo esto, resulta fundamental que, en caso de detectar una situación de este tipo; solicitemos atención especializada en vistas a reducir los efectos deletéreos del impacto psiquicólogico que puede conllevar una situación de acoso en el entorno laboral tanto a corto como a medio-largo plazo.

Dra. Elisa Ibáñez. Psiquiatra de IVANE SALUD.

Clara Díez. Psicóloga de IVANE SALUD.

Unidad de Salud Mental y Psiquiatría Hospitalaria en Vithas Hospital Nisa Valencia al Mar.

Clínica de Desintoxicación y Patología Dual en Vithas Hospital Nisa Aguas Vivas.

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