Miedo a agujeros geometricos, posible Tripofobia

¿Miedo a agujeros geométricos? Quizás tienes Tripofobia

La Tripofobia es el miedo repulsivo e irracional generado al mirar o al estar cerca de figuras geométricas muy juntas, especialmente orificios o rectángulos muy pequeños, o situaciones en las que se visualiza la acumulación de pequeños agujeros o bultos. Este extraño miedo suele conocerse también como fobia al patrón repetitivo.

Se trata de una fobia escasamente estudiada, llegando incluso a no ser considerada como tal por algunos expertos, sino más bien una cuestión de gustos.

La existencia de este malestar fue conocida gracias a las redes sociales, ya que permitieron a las personas que la padecían compartir sus experiencias, llegando a ser en algunos momentos un fenómeno viral.

Es un trastorno que se diagnostica cada vez con mayor frecuencia, a pesar de que no está incluido dentro del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría.

Lo cierto es que ni la propia RAE (Real Academia Española) tiene registrada Tripofobia como una palabra en su diccionario de español.

¿Cuáles son las causas la Tripofobia?

La hipótesis más aceptada es que probablemente asociamos la presencia anormal de este tipo de agujeros con la existencia de parásitos, infecciones o la descomposición de tejido orgánico por parte de bacterias y hongos.

Los investigadores sugieren que el miedo no es la causa principal de la Tripofobia, como suele ser lo habitual en otras fobias. Más bien lo característico es una sensación de repulsión o asco, que suele estar vinculada a la percepción de este tipo de patrones repetitivos.

La principal hipótesis para los expertos es aquella que tiene que ver con los miedos adquiridos de interés adaptativo que presentan un carácter evolutivo, dado que se piensa que éstos se trasmiten genéticamente y ayudan a protegernos de posibles amenazas.

No obstante, la Universidad de Kent en Reino Unido tiene una teoría que podría explicar de forma más completa la existencia de este miedo:
«Todos sabemos que la repulsión nos ayuda a evitar enfermedades infecciosas y determinados patógenos», afirmó Tom Kupfer, el autor del estudio. «Esta reacción ante determinadas imágenes parece tener el fin de evitar enfermedades».

El instinto de supervivencia podría ser el origen de los síntomas de la Tripofobia

Es por ello que se ha relacionado estos síntomas con el instinto de supervivencia, puesto que este tipo de figuras geométricas se parecen a las que muestran las pieles de algunos animales peligrosos, cuya mordedura y veneno puede ser mortal, tales como algunos reptiles.

Se cree que los patrones visuales que causan esta patología tienen mucho en común con las manchas que muestran en su piel varios animales venenosos como la cobra real, algunas arañas, escorpiones y el pulpo de anillos azules, uno de los animales más mortíferos del mundo.

Este miedo podría, por lo tanto, tener esta explicación de carácter evolutivo. Los patrones provocan un rechazo instintivo en algunas personas ya que comparten rasgos visuales con sus antepasados, que aprendieron a evitar ciertos animales peligrosos para sobrevivir.

El miedo y el asco forman parte de nuestra adaptación evolutiva. Así, si vamos por el campo y observamos un animal potencialmente peligroso como una serpiente, nuestra reacción instintiva será correr para mantenernos a salvo. Al igual que si observamos que un alimento está en malas condiciones, gracias a esta emoción que sentimos al observarla no lo ingeriremos.

Muchos animales y plantas peligrosas poseen formas circulares. Se ha observado que las personas que sienten repulsión hacia las imágenes con agujeros como podría ser un sapo venenoso, podrían relacionar dichas imágenes con una señal de evitación o huida. Normalmente la Tripofobia se relaciona con elementos orgánicos, presentes en la naturaleza, como por ejemplo en determinadas plantas, los propios paneles de abejas y algunas setas.

Es decir, que nos encontraríamos ante casos donde la causa de esta fobia tiene que ver con un mecanismo de defensa con un objetivo de supervivencia y por tanto podríamos estar hablando de una respuesta de aprendizaje evolutiva llevada a cabo por el cerebro, que tiene como fin evitar plantas y animales potencialmente peligrosos, o que puedan portar enfermedades infecciosas.

¿Cuáles son los síntomas de una persona con Tripofobia?

Los síntomas descritos para este miedo irracional, pueden ser variados. Desde los más leves que pasan por sudores, cosquilleos o piel erizada al estar ante este tipo de patrones repetitivos, hasta llegar a síntomas algo más graves, como la sensación de rechazo y asco e incluso sintomatología ansiosa.

Dentro de los síntomas más comunes están los escalofríos, temblor, picor, taquicardia, hormigueo, palpitación, tensión, deseos de marcharse, asco, llanto, sudoración, náuseas y malestar general.

En casos más graves pueden aparecer ataques de pánico, incluso puede aparecer fiebre llegado el caso.

Es importante que la persona que sufra un episodio de Tripofobia reconozca este miedo como algo irracional, es decir, que realmente la situación, aunque le parezca insoportable, no entraña un peligro para su integridad física.

¿Existe un tratamiento para las personas con Tripofobia?

No existe un tratamiento específico para la Tripofobia. Se recomienda que si al ver estas imágenes con orificios o agujeros, tenemos malestar o nos impiden llevar una vida normal, lo mejor es hablar con un médico para recibir orientación o tratamiento.

Como toda fobia, este miedo puede ser tratado por un especialista en la materia y puede ser curado siempre y cuando se utilice el tratamiento adecuado y se aplique de la forma correcta.

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En la actualidad puede tratarse la Tripofobia con dos métodos diferentes o con una combinación de ambos, que consisten en terapia psicológica combinada con la pauta de medicamentos que ayuden a aliviar alguno de los síntomas de mayor gravedad.

Terapia de exposición para disminuir la Tripofobia

Con ayuda de un psicólogo especializado podemos realizar lo que en Psicología se conoce como “desensibilización sistemática” en una adecuada Terapia de Exposición.

Sería positivo que nos enfrentáramos de manera paulatina a los estímulos temidos, de forma progresivamente más intensa, hasta que la ansiedad conmience a disminuir y tuviésemos un mayor autocontrol sobre estas sensaciones.

Así, preferiblemente con la ayuda de un terapeuta, se expondría a la persona a imágenes con estos patrones progresivamente, con la intención de que pueda identificar los síntomas y que mediante técnicas, desarrolle la capacidad de reducir la ansiedad y otros efectos de dicho miedo.

Este método junto con la práctica de la respiración diafragmática y la relajación muscular de Jacobson nos ayudarían a combatir el malestar experimentado. Es importante hacer hincapié en lo vital que resulta contar con la ayuda de un profesional que guíe y aconseje a lo largo de este proceso.

Terapia Cognitivo Conductual

Por otro lado, existe otro tipo de terapia que resulta ser bastante efectiva, conocida como Terapia Cognitivo Conductual, la cual consiste en generar un cambio en la forma de pensar del paciente con respecto a su fobia.

Para esta terapia se busca que la persona haga una reflexión y converse de manera libre sobre el problema. Muchas veces esta terapia también necesita de una exposición gradual al objeto fóbico para ir controlando los síntomas.

Como se exponía, en los casos graves puede ser necesario el uso de medicamentos que serán prescritos por un médico psiquiatra. Dentro de dichos medicamentos se incluyen los antidepresivos, tranquilizantes u otros destinados a disminuir los síntomas periféricos de la ansiedad, como los beta bloqueantes.

Ahora bien, el uso de medicamentos suele ser aplicado por lo general cuando se trata una fobia que genera importante repercusión sobre el funcionamiento del paciente, la cual no se logra disminuir o controlar mediante terapias.

Por otro lado, existen muchas otras actividades que sin duda contribuyen a que los tratamientos aplicados tengan una mayor eficacia.

Dentro de ellas podemos mencionar las distintas técnicas de relajación o incluso actividades como artes marciales o yoga, ya que este tipo de ejercicios ayudan de manera eficaz a reducir la ansiedad y disminuir el riesgo de sufrir ataques de pánico.

Aunque puedan existir orientadores o coach que pueden prometer una ayuda para erradicar este problema, lo aconsejable es que la orientación del tratamiento se lleve a cabo por un psicólogo o por un médico psiquiatra, sobre todo cuando se pueda precisar de la toma de tratamiento farmacológico.

Además de esto, debemos asegurarnos de que el psicólogo o psiquiatra cuente con cierta experiencia en el manejo de fobias, ya que incluso un profesional que no cuente con la experiencia suficiente podría cometer errores que terminen agravando el problema.

¿Qué es la Tripofobia extrema?

La Tripofobia extrema es un trastorno sumamente incapacitante. Las personas que no la padecemos podemos sentir cierto rechazo hacia algunas de éstas imágenes, compartiendo algunos de los síntomas o llegando a parecernos un trastorno curioso, pero imaginemos: ¿cómo tiene que ser, vivir sintiendo muchísima angustia cada vez que vemos, por ejemplo, la esponja en el baño o un enchufe en nuestra pared?

Por suerte, los casos extremos no son muy frecuentes, pero indudablemente en ellos, en los que el síndrome resulta tan incapacitante, el tratamiento psicológico y farmacológico resulta de vital importancia.

Como dato curioso, cabe mencionar iPhone 11 de Apple, que destaca por el diseño de sus tres cámaras circulares en la parte trasera, es un producto que quienes padecen tripofobia grave no pueden mirar fijamente.

Como hemos visto, algunos expertos no consideran a la tripofobia una fobia como tal, y debido a que es un trastorno nuevo, algunos le dan un significado simplemente emocional.

Si sufrimos un miedo intenso e irracional acompañado de ansiedad hacia un determinado objeto, situación o animal nos encontraríamos frente a una fobia simple o específica.

Ejemplos de fobias específicas

  • Miedo a volar
  • Miedo a los lugares altos
  • Miedo hacia insectos
  • Arañas
  • O incluso miedo a ciertos animales como perros o serpientes

Puede que te preguntes el por qué no es una fobia si se siente tanto miedo y tanta ansiedad, al igual que la que padecen personas como otro tipo de fobias simples. Stella Lourenco, psicóloga de la Universidad de Emory (EEUU), apunta a una posible clave, y es que parece que el origen de la tripofobia no sería el miedo en sí mismo a las imágenes con orificios o agujeros, sino más bien el asco o repulsión como parte de una adaptación evolutiva como mecanismo de defensa, de supervivencia.

No obstante como hemos comentado, si existe la presencia de malestar emocional ante estas imágenes y éste tiene una repercusión en el día a día de la persona, se aconseja consultar con un profesional.

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