La medicina psicosomática está centrada en la influencia de los factores psicológicos en la presentación, desarrollo y evolución de enfermedades.

En los tiempos que corren, en los que el estrés se convierte en un elemento cotidiano, cobra especial importancia lo que se conoce como “Medicina psicosomática”. La medicina psicosomática está centrada en la influencia de los factores psicológicos en la presentación, desarrollo y evolución de enfermedades.

Del mismo modo que no es apropiado curar los ojos sin la cabeza, ni la cabeza sin el cuerpo, tampoco es apropiado curar el cuerpo sin el alma. (Sócrates, 400 a.c.)

Ya a principios del siglo XX, Cannon describía la que se conoce como “reacción de lucha-huída”; consiste en una activación del sistema nervioso simpático: elevación de la tensión arterial y frecuencia cardíaca; incremento del flujo sanguíneo a la musculatura; mediante el cual el organismo se prepara para reaccionar rápidamente ante un estresor externo o “amenaza”. Este modelo, útil en animales, se sabe que provoca enfermedad en humanos, sobretodo cuando hablamos de un estrés intenso y/o mantenido en el tiempo.

El estrés crónico produce una serie de cambios en el organismo que incrementan la susceptibilidad a diversas patologías como:

  • Enfermedades coronarias.
  • Accidentes cerebrovasculares.
  • Hipertensión.
  • Diabetes.
  • Neoplasias.

Los niveles persistentemente elevados de cortisol y catecolaminas conducen, por un lado, a la atrofia de estructuras cerebrales clave en la respuesta al estrés, como la amígdala o el hipocampo; y, por otro, a una deplección del sistema inmune, incrementando la susceptibilidad a infecciones. El paradigma sería la enfermedad coronaria, donde se ha demostrado que tanto el estrés crónico como la presencia de rasgos de personalidad determinados (personas impacientes, agresivas, con una búsqueda constante de éxito social) incrementan el riesgo de aterosclerosis.

Por ello, ya sea como prevención o como tratamiento de una patología ya instaurada, deben ponerse en marcha estrategias que nos ayuden a reducir los niveles del estrés. Entre los posibles abordajes se encuentran la  intervención ambiental (orientada a la reducción de estresores externos o percibidos) o terapias orientadas a:

  • La reestructuración cognitiva.
  • La solución de problemas.
  • La reducción del grado de activación fisiológica (técnicas de relajación, biofeedback).
  • La mejora de las capacidades de afrontamiento.

En cualquier caso, resulta imprescindible abordar siempre la enfermedad de una forma global. Atendiendo no sólo a síntomas físicos sino también a factores psicológicos que sabemos van a influir notablemente en su evolución y pronóstico.

Clara Díez. Psicóloga de IVANE SALUD.

Dra. Amparo Espinosa. Psiquiatra de IVANE SALUD.

Unidad de Salud Mental y Psiquiatría Hospitalaria en Vithas Hospital Nisa Valencia al Mar.

Clínica de Desintoxicación y Patología Dual en Vithas Hospital Nisa Aguas Vivas.