Ludopatía y trastornos afectivos: dos caras de una misma moneda

El juego patológico o ludopatía se ha caracterizado por ser un trastorno que puede generar una alta incapacitación, cursando de forma progresiva y crónica. Suele conllevar un grado de deterioro individual, familiar y social en distintos niveles; considerándose a día de hoy un problema serio en salud mental y en el que cada día se ven implicados personas más jóvenes.

Existen diferencias individuales que conllevan que en prácticamente las mismas condiciones unas personas desarrollen una adicción al juego y otras no; entrando en juego unos factores de predisposición que generan vulnerabilidad hacia la conducta adictiva.

Sabemos que son múltiples los factores que influyen en el desarrollo de la adicción, por lo que debe ser abordado desde un punto de vista holístico integrando factores psicológicos, sociales y biológicos.

La adquisición de la conducta patológica de juego tiene relación con los refuerzos de tipo económico y con los factores sociales. Una conducta de juego excesiva, está asociada con cambios y modificaciones en el estado de ánimo; como aumento de los sentimientos de aislamiento, soledad, desesperanza, depresión y estrés, a pesar de que se considera que los factores de vulnerabilidad previos. Así como las diferencias individuales entre los distintos jugadores tienen una implicación fundamental en el desarrollo o no el cuadro.

Se ha visto que el estado afectivo, entre otros,  influye como factor  de predisposición psicológico, interviniendo frecuentemente en el desarrollo y mantenimiento de esta conducta.

Los jugadores patológicos suelen presentar altos niveles de depresión, sin embargo lo que se viene estudiando desde hace décadas es la relación exacta; si se trata de un factor predisponente o si por el contrario es consecuencia de la adicción al juego.

Parece que un sub-grupo de jugadores puede presentar estados afectivos negativos o tendencia a rasgos de personalidad ciclotímicos que se encuentran de forma primaria al trastorno adictivo, pudiendo influir como factores de vulnerabilidad y mantenimiento.

Sin embargo, se ha encontrado hasta el momento que en la mayoría de los casos, el estado afectivo estaría relacionado con las consecuencias negativas del juego; como las grandes pérdidas económicas, la presión de las deudas, el deterioro de las relaciones familiares, personales y laborales. Se ha relacionado con esto que a mayor gravedad de la conducta adictiva mayor psicopatología asociada.

Clara Díez. Psiquiatra de IVANE SALUD.

Dr. Fernando Andrés. Psiquiatra y directora terapéutica de IVANE SALUD.

Unidad de Salud Mental y Psiquiatría Hospitalaria en Vithas Hospital Nisa Valencia al Mar.

Clínica de Desintoxicación y Patología Dual en Vithas Hospital Nisa Aguas Vivas.