La ludopatía actual es un germen que afectará en un futuro a la psicología de la sociedad

Tras el plan presentado por el Gobierno en los Presupuestos Generales del Estado para 2018 y en el que Hacienda ha promovido una reducción en la carga tributaria para el negocio de los juegos de azar online de entre un 20 y un 25 por ciento del ingreso bruto, el médico psiquiatra y jefe de la Unidad de Salud Mental y Psiquiatría Hospitalaria en Vithas Hospital Nisa Valencia y en el Hospital Vithas Nisa Aguas Vivas, Augusto Zafra Villena augura un incremento aún mayor de la ludopatía en los jóvenes, que se encuentran gravemente expuestos a la influencia de la publicidad y las nuevas tecnologías. En tiempos de crisis económica y con el sector en pleno apogeo, el mercado de las apuestas mueve en España 13.316 millones de euros, seis veces más que en el año 2013, según el último informe de la Dirección General de Ordenación del Juego (DGOJ).

¿Qué es la ludopatía?

La ludopatía es un trastorno mental del comportamiento humano que conlleva un descontrol de este impulso. Hay una pérdida de voluntad y libertad de la persona, cuya vida gira en torno al juego y no puede dejar de repetir una conducta, a pesar de ser consciente de que genera consecuencias muy graves tanto a nivel personal o familiar como profesional. ¿Cuándo se convierte el juego en adicción? Hablamos de personas con cierta predisposición biológica y psicológica que, generalmente, en un momento inicial, obtuvieron una gratificación en forma de un premio importante. Esta recompensa queda grabada como una huella en el cerebro, que inicia una búsqueda constante de ese refuerzo positivo a futuro a sabiendas de que las probabilidades son escasas y que, con casi toda seguridad, no le va a tocar. No son personas más débiles, sino más vulnerables a quedarse prendadas y a acabar repitiendo un comportamiento de manera irrefrenable, descontrolada y de forma compulsiva.

¿Qué diferencia al jugador de ahora con el de hace años?

Las personas que veíamos antes en la consulta jugaban a las tragaperras o acudían periódicamente a los casinos presenciales. Eran jugadores de unos 40 años con una pérdida patrimonial importante por los juegos presenciales y tradicionales. En la actualidad, tratamos a personas más jóvenes con un nivel muy elevado de ludopatía y una conformación disfuncional de la personalidad, cuyo canal principal son las herramientas de Internet y las nuevas tecnologías.

En este contexto, el avance de las nuevas tecnologías representan un grave peligro para los adolescentes…

Hoy disponemos de una pantalla en casa con estímulos condicionados como los colores, mensajes, slots o bonos gratuitos que hacen perder la noción de la pérdida económica y de lo que realmente se está haciendo. Están ofreciendo al cerebro un acceso inmediato, una respuesta muy temprana y una accesibilidad durante las 24 horas del día. En estas condiciones, el frenesí cerebral que se genera, al ser más intenso, ocasiona que en menos tiempo se pueda generar esta adicción comportamental, ya que las personas jóvenes llevan integradas las nuevas tecnologías desde su nacimiento.

¿Cree entonces que, como sucede en otros países, deberían ser más restrictivas las campañas de publicidad?

Se están utilizando mecanismos muy golosos para que el jugador no pueda frenar. Hablamos de un control de los estímulos, una regularización para evitar esos mensajes dañinos, supervisar el neuromarketing empresarial para evitar que una persona vulnerable esté en alto riesgo. No se trata de demonizar el juego o las apuestas, sino de ser conscientes de que hay personas más vulnerables que otras y están en un riesgo alto de desarrollar un trastorno que le generará problemas para toda su vida. Por lo tanto, no todos tenemos los mismos recursos personales para afrontar un uso sano y normalizado del juego.

¿Mejoraría el control de los pacientes con adicción al juego si se regulara esta publicidad de apuestas y casinos ‘online’?

Por supuesto que sí. Igual que hace unos años se realizaban campañas de publicidad más restrictivas, ahora abogamos por una regulación sana, que se invierta en prevención primaria y que se apueste por una educación temprana en los centros educativos y recursos sociales enfocado tanto a los jóvenes como a los padres. Un conocimiento más amplio sobre cómo estas herramientas pueden influir en sus vidas provocaría que la propia persona fortalezca estrategias personales para poder controlarlas y, si deciden jugar, siempre prime su decisión frente al descontrol o la enfermedad adictiva.

Terapias farmacológicas o psicoterapéuticas…

La estrategia a veces necesaria es la farmacológica. Bien es cierto que podemos tratar con fármacos algunos síntomas derivados como la depresión o la ansiedad para que controlen sus impulsos, pero la psicoterapia de apoyo grupal e individual es imprescindible, ya que afronta el problema de raíz, desde una estrategia de control de los estímulos. Los especialistas intentamos que el paciente tenga la abstinencia completa para que no pueda repetir el comportamiento, ya que no tienen una tecla de control en el cerebro como el resto y es más fácil que se les pueda ir de las manos.

¿Qué abordaje terapéutico están llevando a cabo en el Vithas Hospital Nisa Valencia y en el Hospital Vithas Nisa Aguas Vivas?

En el Vithas Hospital Nisa Valencia al Mar abordamos la ludopatía en la primera fase de tratamiento en el programa de ingreso de 21 días. Es la llamada desintoxicación y la salida del entorno. Además, hemos objetivado que en torno al 50 por ciento de las personas que ingresan presentan otro problema de adicción, generalmente al alcohol, otras drogas o fármacos. Otra cosa importante es que las personas con ludopatía, durante el proceso de recuperación, presentan graves problemas psicológicos -patología dual-, generalmente estados de ansiedad crónicos y trastornos depresivos que requieren un abordaje conjunto del problema global de salud.

¿Por qué aumenta el número de casos en tiempos de crisis económica?

Cuando alguien se encuentra sin trabajo necesita una ocupación en su día a día. Como tiene menos carga de trabajo y de responsabilidades, las apuestas hipotetizan una ganancia, una riqueza y una oportunidad de reestablecer cierto estatus material y psíquico. En ocasiones, la falta de ocupación, la pérdida de un proyecto de vida o el exceso de tiempo libre conlleva que estos pacientes repitan estas conductas y padezcan una crisis personal más grave a pesar de conocer las consecuencias negativas que se derivan.

En los presupuestos de 2018, Cristóbal Montoro ha promovido una bajada de impuestos a la industria de los juegos de azar…

A nadie se le escapa que una bajada de los impuestos supone más negocio, más competencia empresarial y campañas de neuromarketing más agresivas. Esta situación inevitablemente irá acompañada de una mayor incidencia y prevalencia de este problema de salud con consecuencias para la ciudadanía, tanto a nivel sanitario como social. Estamos alimentando a un germen que con los años puede afectar de forma muy negativa la psicología de la sociedad.

¿Podría dar algún consejo a alguna persona que esté sufriendo un caso así en su entorno familiar?

La ludopatía es una enfermedad y debe ser diagnosticada y bien tratada. Por lo tanto, a nivel sanitario el mejor tratamiento es la prevención. Aconsejo que la familia y la persona con un posible problema de ludopatía busquen asesoramiento específico en caso de duda o alto riesgo de juego patológico. Los abordajes terapéuticos son más eficaces cuanto antes se aborde la enfermedad. Debemos acompañar al paciente, a pesar de la adversidad y las posibles recaídas. Los mejores resultados de recuperación se obtienen cuando existe un apoyo familiar adecuado.

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