Existen diferentes creencias populares y erróneas que nos hacen creer que para superar una determinada pérdida solo hace falta dejar pasar el tiempo, y que este todo lo curará. Lo cierto es que cada persona sufre a su manera, y que se trata de una característica propia de cada uno y que para nada se puede comparar con las vivencias de los demás. Dicho esto, sí existen dentro de la psicología ciertas etapas que se ven repetidas en diferentes sujetos y que suelen ser recurrentes cuando de atravesar un duelo se trata, y en el artículo de hoy te contamos cuales son. En muchas ocasiones es necesaria una terapia y ayuda psicológica por parte de profesionales que ayuden a atravesar estas fases y superar el dolor de la pérdida para no caer en una depresión.

¿Qué es el duelo?

Lo primero que tenemos que saber antes de adentrarnos en sus etapas de una manera más específica, es de qué hablamos cuando tocamos el tema del duelo: a grandes rasgos, se define como un conjunto de manifestaciones en diferentes planos de la persona, como pueden ser el emocional, conductual, espiritual, intelectual y el fisiológico. Estos efectos se producen en consecuencia de una pérdida de una persona importante.
El objetivo del proceso de duelo es dejar fluir los sentimientos, darle un cauce sano las emociones producidas por la pérdida de una persona, y en última instancia lograr así serenar todo el dolor que ha dominado a nuestra persona. Cuando el proceso de duelo se hace correctamente, se consigue aceptar la muerte o la perdida y retomar la vida normal.

Las etapas típicas del proceso de duelo

El proceso de duelo tiene 5 etapas específicas que suelen ser recurrentes en casi todas las personas y que vale la pena analizar en profundidad. Veamos cuales son:

  • La etapa de la negación. Esta es la primera de todas estas instancias vinculadas al duelo, donde la persona niega la perdida en virtud de una necesidad de amortiguar el dolor. Además, es normal que las personas se aíslen durante esta etapa y no quieran tener contacto con los demás.
  • La etapa de la ira. El enojo por el comienzo de visualización de la perdida producida es la segunda instancia en el duelo, la negación se sustituye por una total rabia hacia lo sucedido. Quienes se encuentran atravesando esta etapa suelen quejarse de absolutamente todo, y su ira se ve disparada hacia cualquiera sin motivo alguno. No se deben tomar los enojos como algo personal.
  • La etapa de la negociación. La persona no logra reconciliarse con los demás ni con su aspecto espiritual, pero ante su dolor necesita comenzar a negociar internamente para tratar de llegar a un acuerdo que le permita mitigar todo su sufrimiento y comenzar a recomponer su vida.
  • La etapa de la depresión. Cuando ya no es posible negar la realidad, la persona y su psiquis comienzan a debilitarse y entran en un estado de angustia muy profundo.
  • La etapa de la aceptación. Cuando ya se ha pasado por las instancias anteriores, ya se ha podido procesar lo sucedido y las emociones han hecho su natural cauce. Gracias a todo este camino atravesado, la persona comienza a aceptar que el otro ya no está y puede volver a vivir con paz interior aunque recordando a quien se fue.