Alcoholismo
El alcoholismo es un trastorno crónico recurrente asociado con el consumo compulsivo de alcohol, la pérdida del control sobre la ingesta y la aparición de un estado emocional negativo cuando el alcohol ya no está disponible.
El alcohol es la sustancia psicoactiva más consumida en todas las edades, aunque las autoridades sanitarias se muestran especialmente preocupadas por el consumo entre personas jóvenes y menores, los dos grupos de población más vulnerables a su toxicidad.
El trastorno por consumo de alcohol (AUD, por su sigla en inglés) es una enfermedad caracterizada por la capacidad deteriorada para detener o controlar el consumo de alcohol a pesar del impacto negativo que puedan generar a nivel social, laboral o personal.
Las consecuencias de un comportamiento adictivo por alcohol pueden ser leve, moderado o grave y abarca toda la constelación sindrómica catalogado como abuso de alcohol, dependencia de alcohol, consumo perjudicial de alcohol o el término coloquial, alcoholismo.
Más allá del efecto que puede causar el alcohol en el desarrollo fisiológico y neurológico, su ingesta se ha asociado a distintas conductas de riesgo como conducir bajo los efectos del alcohol, mayores niveles de agresividad., violencia de género o accidentes a nivel laboral.
El alcohol, al igual que otras drogas, tiene un poderoso efecto en el cerebro, produciendo sentimientos placenteros y atenuando los sentimientos negativos en el inicio del consumo, aunque estas sensaciones van modulándose hasta llevar a una auténtica esclavitud y a una incapacidad para controlar el consumo de esta sustancia.
Estos sentimientos pueden motivar a algunas personas a beber alcohol una y otra vez, a pesar de los posibles riesgos para su salud y bienestar.
Las fases de recuperación del alcoholismo
Como todo trastorno, el alcoholismo es una enfermedad compleja y multidimensional que tiene su abordaje terapéutico y su recuperación plena y sostenible
La rehabilitación del consumo de alcohol es un proceso mediante el cual una persona con un trastorno debido al consumo de alcohol alcanza un estado de salud, una función psicológica y un bienestar social óptimos desde la abstinencia de esta sustancia y rompiendo la dependencia que ocasiona.
La rehabilitación tiene lugar después de superar las fases iniciales siendo la primera etapa la desintoxicación y posteriormente la deshabituación.
La fase de rehabilitación engloba diversas estrategias, tales como la terapia de grupos, terapias conductuales específicas para evitar la recaída, participación en un grupo de ayuda mutua, ingreso en una comunidad terapéutica o un piso protegido, formación profesional y experiencia laboral.
El siguiente paso después de la rehabilitación es establecer un plan de recuperación que refuerce las lecciones aprendidas durante la rehabilitación. Una vez superada la etapa de rehabilitación, el enfoque terapéutico queda enfocado hacia una reinserción social en la comunidad.
Indudablemente, la transición de un centro de atención del alcoholismo a la vida cotidiana conlleva una serie de desafíos.
El proceso de recuperación es un viaje para toda la vida y la rehabilitación del alcohol es sólo el primer paso en el camino para estar y mantenerse abstinente.
Crear un plan de recuperación a largo plazo por un equipo multidisciplinar de profesionales expertos en salud mental y en adicciones que dirijan su tratamiento es fundamental para conseguir una mejoría a largo plazo.
Entre más específicos y detallados sean sus objetivos, mayores serán sus posibilidades de no consumir alcohol, pero sin un plan concreto establecido es más probable que vuelvan a caer en viejos hábitos.
Los planes de recuperación para el alcoholismo más efectivos suelen incluir:
- Listado de objetivos y pasos específicos sobre cómo lograr cada uno
- Reconstruir relaciones dañadas con familiares y amigos a través de la ayuda de sesiones de asesoramiento y terapia grupal.
- Encontrar actividades y pasatiempos sin alcohol para participar.
- Unirse a reuniones de grupos de apoyo locales.
- Reconocer los impulsos y aprender a manejarlos.
Es importante tener muy clara la idea de rehabilitación del consumo de alcohol. Se intenta volver a habilitar al paciente en la vida cotidiana de su entorno social.
La persona que tiene una adicción al alcohol pose una serie de hábitos adquiridos que así se convierten en su segunda forma de vida.
Estos hábitos son el mentir, el ocultar, el frecuentar personas que también consumen o frecuentar sitios donde el hábito de consumo está asentado, etc. Son conductas y comportamientos adquiridos a lo largo de años de consumo.
Revertirlos es un esfuerzo doble. Por un lado, está el tomar conciencia por parte del paciente que estos hábitos han de ser abandonados ya que colaboran en una posible recaída.
Por otro lado, luego de abandonar estos hábitos está la difícil tarea de construir nuevos modos de relacionarse con uno mismo y con los otros.
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Estos modos de relacionase son un proceso socialización que se realiza de manera imperceptible a lo largo de la infancia, de la adolescencia y parte de la vida adulta, ahora es el mismo paciente quien ha de crearlos a partir de sus capacidades y motivaciones para el cambio con la salvedad que ahora es una persona adulta.
La importancia de la abstinencia mantenida del alcohol
La abstinencia alcohólica se refiere a los síntomas que se pueden presentar cuando una persona que ha estado consumiendo alcohol en exceso regularmente de pronto deja de beber alcohol.
La abstinencia alcohólica se presenta con mayor frecuencia en adultos. Sin embargo, también puede darse en adolescentes o en niños.
Cuanto más frecuentemente beba o mayores cantidades de alcohol, será más propenso a tener los síntomas de abstinencia alcohólica cuando deje de tomar.
En términos generales, la presencia de otros problemas de salud orgánicos puede generar mayores complicaciones durante la abstinencia y suele precisar una monitorización del estado de salud para minimizar los riesgos.
Los síntomas de abstinencia del alcohol tienden a presentarse 8 horas después del último trago, pero se pueden presentar días más tarde. Tienden a alcanzan su punto máximo en 24 a 72 horas, pero pueden continuar durante dias y semanas.
Los síntomas comunes incluyen:
- Ansiedad o nerviosismo
- Depresión
- Fatiga
- Irritabilidad
- Sobresaltos o temblores
- Altibajos en el estado de ánimo
- Pesadillas
- No pensar con claridad
¿Cómo cambia el cuerpo humano y la vida después del alcoholismo?
El cuerpo cambia, y mucho, cuando el alcohol queda en el capítulo anterior, y algunos de los beneficios se dan más pronto que tarde. Aunque establecer una línea de tiempo es complicado.
El alcohol, a diferencia del tabaco, no es tan predecible en cuanto a los efectos que provoca, cuándo los provoca y cuándo el organismo empieza a mejorar una vez la persona inicia una abstinencia completa de alcohol. En términos generales, e poco tiempo, la persona experimenta una mayor sensación de salud y bienestar, por ejemplo. También implica que desaparezcan los trastornos digestivos o del sueño.
Cualquier tipo de respuesta, ya sea psicológica o digestiva, variará en función del contexto y del resto de cofactores, como fumar, otras enfermedades, el peso o componentes genéticos.
Así, no cabe duda que el alcoholismo produce efectos a nivel fisiológico un impacto muy importante en la microbiota, en el hígado, en el intestino y de forma directa en el cerebro. Todo el organismo interacciona entre sí a la hora de compartir el daño causado, de nada sirve pensar que, en esta materia, el único afectado es el hígado.
Después de completar con éxito un tratamiento para el alcoholismo y sus diferentes fases, la etapa de la reinserción tiene como objetivo retomar y ajustarse a una vida normalizada.
Las responsabilidades personales y profesionales pueden acumularse rápidamente, así es necesario no asumir demasiados compromisos directamente después de completar la rehabilitación.
Algunas cosas para las que se recomienda prepararse antes de abandonar la rehabilitación incluyen:
- Cambios de entorno y a veces de vivienda.
- Establecer una rutina diaria saludable
- Organizar reuniones con amigos “no tóxicos” y evitar entornos condicionados de consumo.
- Mantener una distancia de los posibles factores desencadenantes y precipitantes de consumo.
Las personas que superan el primer año de recuperación y abstinencia aumentan significativamente sus posibilidades de mantenerse así durante tiempo siempre que no se baje la guardia.
Después de dos años de abstinencia, la tasa de recaída es porcentual mucho menor. Se establecen los 24 meses como un punto de inflexión en el cambio vital de la persona para llegar a una vida normalizada, siempre sin bajar la guardia ni entrar en complacencias ni falsas confianzas.
Como ya mencionamos, recuperarse del alcoholismo es un proceso que dura toda la vida Y mantener la abstinencia requiere tiempo y trabajo duro, tanto durante como después del tratamiento.
Después del tratamiento al alcoholismo, una nueva vida por afrontar
No hay duda de ello, la vida de una persona después del tratamiento contra el alcoholismo, cambia en todos los sentidos, tanto física como emocionalmente.
Pero, no es la solución completa a esta adicción, suelen pasar años y toda una vida controlar y mantener la sobriedad.
Hay innumerables programas de cuidados posteriores a la atención del alcoholismo disponibles y si bien cada uno alentará al paciente, la familia y el entorno íntimo a mantenerse saludable, es importante encontrar un programa que se adapte a sus necesidades específicas de cada caso.
Los tipos comunes de programas de postratamiento con alcohol incluyen hogares con vida sobria, asesoramiento individual, terapia familiar y grupos de apoyo.
Los beneficios de asistir a un programa de recuperación de alcohol incluyen:
- Aprender a prevenir una recaída en diversas circunstancias,
- Conectarse con individuos locales en recuperación que pueden ofrecer apoyo y aliento.
- Proporcionar un espacio seguro para discutir la recuperación, incluidos los logros y las dificultades.
- Desarrollar confianza y autoestima para superar los impulsos y desencadenantes.
- Cuidado de la salud física.


