La resiliencia personal como mecanismo de afrontamiento en situaciones de emergencia y crisis socioeconómica provocado por la pandemia COVID-19

Los tiempos de crisis atraviesan todas las épocas. Los golpes existenciales, los tiempos de incertidumbre y de dolor, el ritmo alocado de la vida moderna. La falta de momentos con seres queridos, los problemas económicos y el desempleo son factores que pueden influir negativamente.

La situación actual de pandemia por COVID-19 que estamos viviendo aumenta la incertidumbre, la desazón, la desesperación y la sensación de no control sobre nuestra propia vida, el futuro se ve incierto y el presente puede hacerse insostenible.

La resiliencia en salud mental

En el ámbito de la salud mental, la resiliencia hace referencia a aquella cualidad individual para resistir y rehacerse ante situaciones traumáticas o de pérdida. Se trata de aquella habilidad para enfrentarse a las adversidades, superarlas y salir fortalecido, o incluso transformado. Por tanto quedarían incluidos los siguientes  tres términos: RESISTENCIA, RECUPERACIÓN y TRANSFORMACIÓN.

  • La resiliencia como RESISTENCIA sería aquella capacidad de permanecer íntegro y competente frente al golpe o de soportar una situación difícil, de ser capaz de vivir y desarrollarse con normalidad en un entorno de riesgo que puede generar daños materiales y estrés.
  • La resiliencia como RECUPERACIÓN sería aquella capacidad de volver al estado original. Tener una vida significativa, productiva y de normalidad, después de haber recibido alguna alteración notable o situación adversa.
  • La resiliencia como TRANSFORMACIÓN sería aquella cualidad en que la persona es capaz de resistir, proteger su integridad a pesar de la amenaza y además salir fortalecida, trasformada positivamente por la experiencia.

La resiliencia como cualidad para facilitar el proceso de recuperación

En general, cuando uno piensa en una persona resiliente, suele referirse a aquella que ha superado un proceso de enfermedad grave, la muerte de un ser querido o una experiencia traumática. Sin embargo, también podemos plantear la resiliencia como una cualidad que podría facilitar el proceso de recuperación de una persona que ha sufrido en el contexto actual de crisis socioeconómica por el confinamiento.

No se trata de una habilidad que sea innata. A nivel general existe la percepción de que en la adversidad tenemos mayor capacidad de aguantar o que sufrir nos puede llegar a fortalecer. Esto no ocurre siempre, ya que una experiencia negativa no tiene por sí misma elementos que garanticen una mayor sabiduría, entereza o evolución personal.

Las consecuencia psicológicas de la pérdida de un empleo o un deterioro económico severo pueden situarnos en un lugar en el que podemos cuestionar nuestra prioridades vitales. Pasado ese golpe inicial cabría plantear estrategias para recuperarse, o incluso salir fortalecido, para así iniciar una nueva etapa de vida.

Desde hace años existen estudios que tratan de identificar cuales son los rasgos de personalidad o cualidades que caracterizan a las personas resilientes, como por ejemplo la autoestima, la competencia y apoyo social, el optimismo vital y la percepción de autonomía.

Cómo trabajar la resiliencia en tiempos de confinamiento

Algunos de los aspectos clave y factores de mayor apoyo para intentar trabajar la resiliencia en tiempos de confinamiento serían:

  • Conócete a ti mismo: explora tu historia vital y aprovecha para conocerte mejor. Intenta valorar de forma realista tu historia,  aceptar tus triunfos y fracasos.
  • Replantea tus prioridades vitales: reflexiona y pregúntate qué es lo que te hace feliz en la vida. Dedica tiempo a desarrollar aquellos aspectos que favorecen tu bienestar.
  • Responsabilízate: huye del victimismo, entiende las consecuencias de tus acciones y no te culpabilices de aquello ajeno a nuestro control. Asumir nuestra capacidad para determinar el rumbo de nuestra vida, para lo bueno y lo malo.
  • Cultiva tus relaciones: desarrolla la empatía e intenta establecer nuevas relaciones interpersonales. Mantener una red social amplia y sólida aporta bienestar psicológico y apoyo emocional.
  • Intenta ser flexible: creatividad, aceptar que el cambio es un parte esencial de la vida. A nuevos problemas, nuevas soluciones.
  • Piensa en positivo: tanto si miras hacia el pasado y haces balance de tu vida, como si miras al futuro y valoras posibilidades. No te dejes dominar por pensamientos pesimistas.
  • Disfruta el presente, lo cotidiano: dedica tiempo a saborear pequeños placeres. Valorar el pasado o plantear el futuro no debe restar nuestra capacidad de disfrutar el presente.
  • Proyéctate en el futuro: abre tu vida hacia nuevos horizontes. Una vez sepas hacia donde quieres caminar, reflexiona sobre los pasos necesarios.
  • Plantea objetivos asumibles: objetivos realistas y alcanzables. Una meta realista y bien planificada tiene muchas mas probabilidades de ser alcanzada.

Las emociones positivas amplían la gama de pensamientos y acciones, creando comportamientos flexibles e influenciando la forma de gestionar la adversidad. Producen en la persona un fenómeno de ampliación de la mente permitiéndole ver una gama de respuestas posibles a la hora de resolver problemas y lleva a construir recursos personales para hacer frente al estrés.

Dr. Miguel Ángel Harto. Psiquiatra de IVANE SALUD.

Alberto Manero. Psicólogo de IVANE SALUD.

Unidad de Salud Mental y Psiquiatría Hospitalaria en Hospital Vithas Valencia al Mar.

Clínica de Desintoxicación y Patología Dual en Hospital Vithas Aguas Vivas.