La violencia es un problema de primera magnitud para la sociedad actual pero existe una sensibilización especial hacia los delitos que cometen las personas con un diagnóstico de enfermedad mental.

La violencia en este grupo sobretodo es temida por carecer de cierta lógica o sentido, por muchas veces no ser predecible o de concurrir en circunstancias extrañas. Esto provoca que la repercusión en los medios de comunicación y redes sociales aumente la sensación de estar expuestos a un mayor riesgo de las personas que padecen alguna alteración de salud mental o patología psiquiátrica contribuyendo a una injusta estigmatización social que repercute en la vida de los pacientes, sus familias y allegados.

No debemos olvidar que muchas de las conductas violentas en el paciente que padece esquizofrenia van dirigidas contra sí mismo (suicidio y autolesiones), y que en muchas ocasiones, la situación personal que puede generar en estas personas sufrir un trastorno mental psicótico, puede situarles en un estado de vulnerabilidad personal pudiendo ser víctimas de abusos y de explotación por parte de otras personas.

Mientras el paciente se encuentra estable a nivel clínico, el riesgo de poder presentar conductas violentas e imprevistas disminuye. En este sentido, se sabe que frente a padecer un trastorno esquizofrénico, existen variables que tienen más peso a la hora de predecir una conducta violenta como son la presencia de consumo de drogas, adicción y drogodependencia, así como factores sociodemográficos, y estos factores inciden de igual modo en la predicción de aparición de conductas violentas de la población sana.

Si bien es cierto que en momentos de descompensación de la enfermedad, sobretodo ante la aparición de síntomas psicóticos, el paciente con esquizofrenia puede mostrarse mas nervioso, inquieto, agitado, y en casos mas esporádicos cometer actos de auto o heteroagresiones, esto no ocurre con frecuencia.

El tratamiento con fármacos antipsicóticos o neurolépticos para la enfermedad esquizofrénica no corrigen la violencia de forma directa, pero cuando se aplica este tipo de tratamiento psicofarmacológico frente a la sintomatología psicótica (alucinaciones o delirios), mejora este tipo de síntomas y también las alteraciones comportamentales secundarios a estas (conductas violentas o conductas bizarras).

Para intentar conseguir una adecuada funcionalidad del paciente a nivel personal, interrelacional y laboral, junto con el tratamiento biológico, es fundamental, la aplicación integral de un seguimiento médico, un abordaje psicoterapéutico y una buena adherencia terapéutica con los recursos rehabilitadores que existan en la comunidad y su integración a nivel sociofamiliar.

La mayor parte de los estudios y publicaciones sobre esquizofrenia y violencia, señalan la asociación que existe entre la presencia de sintomatología psicótica activa y violencia. Las alucinaciones auditivas de tipo mandatorio o los delirios autoreferenciales o de perjuicio en los que el paciente pudiera sentirse perseguido o amenazado pueden llegar a predecir la aparición de comportamientos disrruptivos.

Por otro lado, una escasa o nula conciencia de enfermedad y una baja adherencia a los recursos sanitarios paras este tipo de pacientes puede aumentar el riesgo de violencia, ya que además se acompaña de una mayor reticencia a tomar el tratamiento prescrito, lo que acarrea un mayor número de recaídas con intensificación de los síntomas psicóticos.

Las personas que padecen esquizofrenia, por norma, suelen ser personas tranquilas aunque a veces los medios de comunicación o las ideas que existen en la población general puedan difundir una perspectiva errónea sobre el comportamiento en este tipo de pacientes, que no se ajusta a lo que ocurre en realidad. De hecho, estos pacientes tienden más a eludir y evitar situaciones problemáticas y aislarse del mundo que les rodea producto de la propia esquizoidía que provoca este tipo de psicosis defectual persistente.

Inevitablemente, ante la violencia imprevisible, extraña, arbitraria y sin sentido, la sociedad intenta buscar una explicación de porqué se han cometido ciertos actos. Ante eso, la búsqueda de locura frente a maldad o la violencia pasional, aparece en la cabeza de la población y de los medios de comunicación, haciendo un flaco favor e induciendo concepciones erróneas sobre la realidad que rodea a las personas que presentan un diagnostico de enfermedad mental, generando actitudes de cautela y recelo hacia este colectivo de pacientes.

Dr. Miguel Ángel Harto. Psiquiatra de IVANE SALUD.

Marta Escobedo. Psicóloga de IVANE SALUD.

Unidad de Salud Mental y Psiquiatría Hospitalaria en Vithas Hospital Nisa Valencia al Mar.

Clínica de Desintoxicación y Patología Dual en Vithas Hospital Nisa Aguas Vivas.