La psicología inversa consiste, a grandes rasgos, en lograr modificar la conducta de una determinada persona a través de una técnica creada y descrita por Viktor Frankl. El truco para llevar a cabo este método es darle a la persona una visión opuesta a la que realmente queremos conseguir inculcar en el otro y defenderla fervientemente, lo que hará que la otra parte busque llevarnos la contraria y así termine aceptando lo que en un primer momento quisimos imponer.

La psicología inversa es una de las técnicas más difíciles, tanto a la hora de aplicarla en la vida cotidiana como en los laboratorios de psicología. Los investigadores suelen encontrar bastante complicada la tarea de precisar de manera exacta cuándo la psicología inversa comienza a funcionar y cuando no. Existen ciertos factores que incrementan la resistencia psicológica y otros que la disminuyen, aunque se trata de aspectos relativamente subjetivos lo que hace que sean aún más complejos de precisar.

La efectividad de la psicología inversa

En virtud de la gran cantidad de métodos psicológicos que existen hoy en día, muchos se cuestionan la verdadera efectividad de la psicología inversa. Lo cierto es que este tipo de métodos funciona gracias al uso de lo que se conoce como “resistencia psicológica”, un fenómeno cognitivo y emocional que ha sido estudiado a lo largo de los años por los especialistas en el funcionamiento de la psiquis.
¿Qué es la resistencia psicológica? Básicamente, se trata de la necesidad que tiene el ser humano de denostar su autonomía y su libertad de pensamiento, lo que hace que cuando alguien quiere imponernos algo automáticamente tendamos a hacer o pensar todo lo contrario para reivindicar nuestra libertad amenazada.

Factores que impiden la resistencia psicológica

Existen ciertos factores y conductas que pueden disminuir la efectividad no solo de la técnica sino de las posibilidades de que surja la resistencia psicológica por parte de la persona a la que le queremos aplicar la técnica psicológica.

  • Libertad. Cuanto más libre se sienta la persona en cuestión y mayor expectativa de libertad tenga, menor será la resistencia que se obtenga.
  • Amenaza. Aunque suene como algo agresivo, cuanto más amenazada se sienta la persona mayor será la resistencia psicológica, ya que percibirá un intento de vulneración de su libertad y autonomía lo que hará que reaccione.
  • Particularidades personales. No todas las personas le dan el mismo valor a su libertad individual. Cuanto más aprecie el individuo su propia autonomía, mayor será la resistencia psicológica que oponga cuando la vea amenazada.
  • Amenazas legítimas. En ciertas ocasiones cuando la amenaza proviene de ciertas figuras de autoridad, la resistencia que se produzca puede ser menor e incluso nula, ya que el individuo legitima de alguna manera la amenaza que se le produce y la considera como válida.