La euforia o alegría excesiva también puede ser un factor o un estado emocional a tener en cuenta (que pueden pasar desapercibidos) porque pueden provocar una recaída en personas con problemas de adicción. Típicamente se han descrito los estados de ánimo depresivos o la disforia (ansiedad, tristeza, decaimiento, rabia, apatía, irritabilidad, depresión, …) como factores de vulnerabilidad emocional que pueden predisponer al consumo de alcohol u otras drogas, o provocar una recaída en las personas que mantienen una abstinencia más o menos prolongada.

Pero, ¿por qué la alegría puede causar recaídas? La alegría excesiva o los estados de euforia es una cualidad del ánimo o del humor que, como cualquier emoción intensa excesiva, nos lleva a extremos en los que numerosos sistemas neurobioquímicos internos se desajustan.

En este sentido, cuando se desata una alegría intensa o la euforia, existe una mayor actividad cerebral en las áreas frontales y en los circuitos de las emociones y de la recompensa. Esta activación provoca una disminución en el autocontrol que se concreta en que a nivel cognitivo,  la atención sufre un “efecto túnel”, por el que sólo atendemos a unos pocos elementos de la situación, perdiendo una gran cantidad de información importante. También sufrimos un bloqueo en las áreas del pensamiento racional, los recuerdos se filtran de forma parcial y la toma de decisiones se vuelve distorsionada… todo ello conduce a una falsa percepción en el individuo que le hace pensar que “no pasa nada si consumo”, que “la ocasión lo merece”, o que “hay cosas peores”.

Además, el consumo de drogas adquiere en muchas ocasiones el significado de premio o recompensa positiva para la persona con problema de adicción que se mantiene abstinente y por ello la toma de alcohol u otras drogas, se convierte erróneamente en una opción preferida en los momentos de alegría excesiva.

Dentro de los tratamientos de desintoxicación de cualquier centro y, en concreto, en IVANE, se contemplan aspectos como estos.

La detección de las emociones y el conocimiento de la persona de lo que siente y como lo siente es esencial para el mantenimiento de la abstinencia a largo plazo.

Por ello, es necesario un abordaje terapéutico integral de las emociones y del problema adictivo que deben instaurarse tempranamente en las terapias de ingreso hospitalario como una parte importante del proceso de recuperación y que ayudarán a las personas con problemas de adicción a mantenerse abstinentes a largo plazo y favorecer su transformación vital.

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