En Estados Unidos casi el 4% de las mujeres embarazadas consumen drogas ilegales como marihuana, cocaína, éxtasis y heroína. A la hora de tener en cuenta los riesgos que supone para la salud de la madre y de su bebé el consumo de las drogas ilegales, también se han de tener en cuenta otros factores que pueden confluir a su vez, como el consumo de alcohol y tabaco o hábitos no saludables, como la mala alimentación o infecciones de transmisión sexual.

A continuación, se presentan algunos de los riesgos que pueden ocurrir cuando se una mujer presente un trastorno por consumo de heroína o una dependencia a éste opiáceo durante el período de gestación o embarazo:

  1. Defectos de nacimiento. Se trata de problemas de salud generales, del desarrollo o del funcionamiento del cuerpo del bebé.
  2. Desprendimiento de la placenta. Antes del parto, la placenta se separa de la pared del útero, produciendo hemorragias que pueden resultar mortales tanto para la madre como para su bebé.
  3. Nacimiento prematuro. Antes de 37 semanas de embarazo
  4. Bajo peso. Peso inferior a 2,6 kg al nacer.
  5. ndrome de abstinencia neonatal. Se trata de exponerse a las drogas antes de nacer y tener que pasar por la abstinencia una vez nacido.
  6. Nacimiento sin vida. Después de las 20 semanas de vida, el bebé muere en el útero.

aproximadamente, el 50% de los bebés de mujeres que consumen heroína nacen con bajo peso, con lo cual sufren problemas de salud nada más nacer (problemas de respiración, enlentecimiento del desarrollo psicomotor…). Durante los tres días después de nacer, la mayoría de bebés presentan síntomas de abstinencia graves que se traduce en fiebre, temblores, diarrea, irritabilidad, vómitos, llanto o incluso, status epiléptico. Generalmente, durante la primera semana de vida los síntomas se van aliviando, no obstante, la gravedad de los síntomas depende del tiempo de consumo de la madre y de la dosis consumida. Por lo tanto, a mayor exposición del bebé en el útero y mayor dosis ingerida, más gravedad en los síntomas de dependencia.

En el caso de que las mujeres que consumen heroína la decisión de dejar de consumir esta sustancia debe ser la norma, tanto por salud como por responsabilidad. No se aconseja dejar de consumir heroína de forma brusca y a nivel médico se aconseja un tratamiento sustitutivo del opiáceo frente un tratamiento de desintoxicación enfocado a eliminar del cuerpo la heroína. En este sentido, la recomendación terapéutica de solicitar ayuda profesional específica es imperativo. Tanto médica, enfocada a programar un desplazamiento del opiáceo heroína a un fármaco sustitutivo opiáceo de administración mantenida y controlada (metadona), como psicológica para afianzar el proceso de deshabituación y acompañamiento. Asimismo, la paciente debe poner en conocimiento el problema de salud que supone padecer un trastorno adictivo de una de las sustancias con potencial adictivo más alto que existen, en conocimiento de su ginecólogo-obstetra para extremar los controles al feto y la monitorización del parto.

Los bebés de madres que toman metadona también tienen riesgo de sufrir síntomas de dependencia, pero los riesgos en el bebé son menores y nacen con mayor peso que los nacidos de mujeres que consumen heroína. Justamente el paso de heroína a metadona o análogos agonistas opiáceos decanta la balanza hacía un pronóstico más favorable y menor tasa de incidencias médicas al nacimiento y en las primeras etapas del desarrollo del menor.

Las familias con esta problemática han de tener toda la información necesaria sobre el síndrome de dependencia en los recién nacidos para saber como actuar y ayudar a reducir el malestar del bebé, solicitando un apoyo familiar, social y profesional adecuado.

Dr. Augusto Zafra. Psiquiatra. Director de IVANE SALUD

Clara Díez. Psicóloga de IVANE SALUD

Unidad de Salud Mental. Hospital Valencia al Mar

Centro de Desintoxicación y Patología Dual Valencia. Hospital Aguas Vivas