Intervenciones psicoterapéuticas en el proceso de adaptación a la situación de enfermedad terminal

Las intervenciones psicoterapéuticas van dirigidas al control y/o paliación del malestar psicológico. Va a ser difícil establecer como objetivo la erradicación total, teniendo presente que la causa central del sufrimiento del enfermo; la percepción de una muerte próxima, es inalterable, por lo que el tratamiento psicoterapéutico puede considerarse sintomático.

Los principales criterios de tratamiento estarían indicados por el nivel subjetivo de malestar del paciente, con la presencia de conductas problemáticas (p.ej., ira, mutismo) y/o con las reacciones de la familia o el equipo asistencial.

Objetivos básicos las intervenciones psicoterapéuticas

  1. Establecer una alianza terapéutica con el paciente, que disminuya la sensación de aislamiento que suelen padecer los enfermos frente a la perspectiva próxima de es propia muerte.
  2. Ayudar al paciente a afrontar la muerte con una sensación de autovalía.
  3. Corregir las ideas confusas sobre el pasado y presente (sentimientos de inutilidad, culpabilidad, etc.).
  4. Integrar la situación del presente dentro del continuo de experiencias vitales.
  5. Explorar temas de separación, pérdidas y miedo a lo desconocido.

Las psicoterapias de apoyo están basadas en las psicoterapias breves (intervenciones en crisis) y se caracterizan por estar limitadas en el tiempo, tener objetivos bien definidos, “cara a cara”, y alentar a la participación activa de paciente y familia.

¿Qué intervenciones psicoterapéuticas son más eficaces en la paliación del sufrimiento psicológico en este tipo de situación?

  • Potenciar la expresión de emociones sobre la enfermedad.
  • Ofrecer apoyo verbal y normalizar pensamientos, emociones y conductas siempre desde un contexto de realidad.
  • Explorar la situación presente en relación a situaciones anteriores que puedan estar influyendo.
  • Clarificar y dar forma a sentimientos, conductas y defensas.
  • Potenciar afrontamientos anteriormente efectivos.
  • Refuerzos del yo.
  • Soporte emocional.

El soporte emocional supone la creación de un clima relacional y de confianza, que permita una comunicación abierta y eficaz.

Se parte de la base de mantener una actitud empática hacia la situación que está viviendo el enfermo. La naturalización de emociones favorece la aceptación de cualquier reacción emocional y se minimizan los sentimientos de culpa.

La actitud de los profesionales debe ser tranquilizadora y de escucha activa, identificar las preocupaciones más importantes del enfermo. Explorar sus capacidades internas y sus apoyos para que el profesional facilite y potencie esos recursos psicológicos más que indicar al paciente lo que debiera o no sentir. Prestar atención a los detalles, fuente de pequeñas molestias, que a menudo son fáciles de corregir o paliar. Honestidad, respeto y delicadez son dimensiones imprescindibles en la relación que se intenta establecer.

Dr. Miguel Ángel Harto. Psiquiatra de IVANE SALUD.

Unidad de Salud Mental y Psiquiatría Hospitalaria en Hospital Vithas Valencia al Mar.

Clínica de Desintoxicación y Patología Dual en Hospital Vithas Aguas Vivas.