Inmadurez emocional en edad adulta ¿Cómo detectarlo?

Damos por hecho que, en los seres humanos, a medida que cumplimos años y nos desarrollamos físicamente, alcanzamos un nivel biológico que denominamos madurez y que corresponden con el fin de la pubertad. En cambio, a nivel psicológico, no hay una edad que asegure haber logrado su completo desarrollo o madurez emocional. Pero ¿Qué significa ser una persona madura emocionalmente?

Madurez emocional

La madurez emocional supone un equilibrio entre el área emocional y racional del individuo, ninguna domina a la otra. Este tipo de madurez se detecta con actitudes concretas como la capacidad de tener un pensamiento crítico, una conducta razonable, aceptar críticas y realizarlas adecuadamente. Poseer un buen grado de madurez significa estar conectado con tus emociones, atenderlas y manejarlas para que no nos dañen a nosotros o a otras personas.

En teoría, al igual que el desarrollo biológico, el desarrollo emocional se va dando en los individuos con el paso de los años y con el afrontamiento de nuevas experiencias.  Pero, así como hay situaciones que pueden dificultar la maduración biológica (ej. la desnutrición en edades tempranas), también hay situaciones que pueden afectar al desarrollo psicológico. Se plantea que las carencias afectivas, la sobreprotección o la falta de un modelo sano de gestión emocional durante la infancia podrían ser las causas por lo que muchas personas no consiguen la madurez emocional que corresponde a su edad biológica y siguen arrastrando rasgos y comportamientos infantiles en su edad adulta.

Hablamos de inmadurez emocional cuando se presenta un pobre desarrollo de las estrategias de autorregulación emocional, baja tolerancia a la frustración y externalización de la responsabilidad

Entre las características más destacable de la persona que se entiende como inmadura encontramos la hipersensibilidad junto a con reacciones emocionales excesivas ante situaciones que generan frustración, que suele acompañarse de respuestas agresivas contra sí misma o contra los que le rodean, pero también pueden adoptar el rol de víctima de la situación y presentar una respuesta pasivo-agresiva.

La inmadurez emocional

La forma en la que ve el mundo la persona inmadura suelen ser en base a un pensamiento dicotómico, de tipo blanco-negro, todo-nada o bueno-malo. Se presenta una gran rigidez en su punto de vista y dificultad para empatizar con otros. Es por ello que son habituales los problemas de relación en el ámbito familiar y en el sentimental, reflejándose la incapacidad para generar relaciones maduras donde se asume la responsabilidad que se tiene con uno mismo y con los seres queridos.

La inmadurez emocional puede tratarse y superarse con psicoterapia específica, orientada al desarrollo personal y al aprendizaje de estrategias en la relación emocional con uno mismo y los que le rodean. Tras la inmadurez emocional suele haber miedo, inseguridad y vivencias de incapacidad por lo que suelo ir acompañada de disfunciones importantes en la vida social y profesional, siendo común la aparición de sintomatología ansioso-depresiva.

Marta Escobedo. Psicóloga de IVANE SALUD.

Dr. Augusto Zafra. Psiquiatra y Director de IVANE SALUD.

Unidad de Salud Mental y Psiquiatría Hospitalaria en Hospital Vithas Valencia al Mar.

Clínica de Desintoxicación y Patología Dual en Hospital Vithas Aguas Vivas.