¿En qué se parecen y en qué se diferencian?: Impulsividad, agresividad y suicidio

Existe un gran número de estudios sobre la relación entre la impulsividad, agresividad y suicidio. De hecho, las tres conductas comparten una misma base neurobiológica, tanto desde el aspecto genético como neuroquímico. En la práctica clínica, cada una de estas conductas se ha considerado un síntoma que requiere intervención. La agresividad, la impulsividad y los pensamientos suicidas constituyen estados emocionales que se presentan en algunos individuos a lo largo de la vida; sin embargo, sólo un pequeño porcentaje de la población general efectuará en algún momento una tentativa autolítica, y un porcentaje aún inferior llevará a cabo un suicidio consumado.

Estas conductas o síntomas forman parte de los criterios diagnósticos de algunos trastornos psiquiátricos, como el caso de la impulsividad del trastorno de personalidad límite y antisocial, el abuso de sustancias tóxicas y la conducta suicida.

Estas conductas o síntomas forman parte de los criterios diagnósticos de algunos trastornos psiquiátricos; como el caso de la impulsividad del trastorno de personalidad límite y antisocial, el abuso de sustancias tóxicas y la conducta suicida. Además cada una de estas conductas puede considerarse bien un estado emocional transitorio o bien un rasgo del carácter; dependiendo de su persistencia en el tiempo y de las estrategias adaptativas del individuo para controlarlas.

Impulsividad

El término impulsividad refleja un patrón conductual desadaptativo consistente en activación motora, conducta precipitada, falta de planificación, decisiones no meditadas y tendencia a actuar sin pensar. La impulsividad puede estar presente en situaciones y ocupaciones de la vida diaria; puede ser considerada como un signo de espontaneidad o de valentía, e incluso comportar un éxito social o profesional. Por otra parte la impulsividad ya representa una entidad diagnóstica propia en los tratados de psiquiatría como un Trastorno del control de impulsos

Agresividad

La agresividad incluye un complejo conjunto de conductas con una etiología múltiple, bien como un rasgo de personalidad, hábito aprendido, instinto básico, proceso biológico o reflejo estereotipado. Es importante diferenciar entre la agresividad premeditada y la agresividad impulsiva; siendo la primera el resultado de conductas planificadas y con beneficios anticipados. La segunda constituye un acto de agresividad espontáneo sin ningún autocontrol por parte del individuo.

Suicidio

La conjunción de este tipo de síntomas junto a la conducta suicida asociado en un elevado número de casos a la presencia de sintomatología ansiosa, depresiva o psicótica, así como los trastornos de personalidad demuestra que no pueden ser consideradas como entidades completamente diferenciadas, y que existe un elevado solapamiento o comorbilidad entre todos ellos. La sintomatología ansiosa o el estado de ánimo bajo suelen asociarse en determinados pacientes, de forma que la intervención farmacológica y psicológica sobre uno de ellos va a disminuir simultáneamente la de otros. Por esta razón es importante considerar la psicopatología en términos dimensionales de funcionamiento neuropsicológico, en lugar de hacerlo en términos de diagnóstico concretos.

Dr. Miguel Ángel Harto. Psiquiatra de IVANE SALUD.

Jose Maria Marco. Psicólogo de IVANE SALUD.

Unidad de Salud Mental y Psiquiatría Hospitalaria en Vithas Hospital Nisa Valencia al Mar.

Clínica de Desintoxicación y Patología Dual en Vithas Hospital Nisa Aguas Vivas.