La importancia de la Higiene del sueño en salud mental

Con el actual ritmo de vida, parece que conseguir un buen descanso ya no es algo prioritario. En algún momento y por distintas circunstancias, todos hemos experimentado el tener una “mala noche” o insomnio ocasional y también las consecuencias que acarrea al día siguiente, como el sobreesfuerzo que nos requiere enfrentarnos al día a día. Y esto ocurre porque no le hemos dado a nuestro organismo el tiempo necesario para que se produzca ese “reseteo o puesta a punto” que ocurre cuando dormimos. El sueño es una necesidad biológica que permite el mantenimiento de funciones físicas y psicológicas esenciales para el funcionamiento.

Con la falta de sueño disminuye nuestra capacidad de concentración y memoria (se nos olvidan más cosas), también afecta a los reflejos y a nuestra motricidad por lo que nos sentimos más torpes. A nivel psicológico nos volvemos más sensibles a cualquier alteración del entorno y nos mostramos irascibles con las personas que nos rodean, pudiendo afectar también a nuestras relaciones sociales. Y todo ello ocurre con un único día sin dormir ¿Qué ocurría con el insomnio mantenido? La falta de sueño a largo plazo afecta a todo el organismo: al sistema endocrino, al sistema inmune, al metabolismo y al estado de ánimo, resultando en un factor de riesgo para distintas enfermedades como la obesidad, la diabetes, enfermedades cardíacas o trastornos mentales.

En cuanto a la enfermedad mental, estudios reflejan la existencia de una alta comorbilidad con trastornos relacionados con el sueño, ya sea por carencia o por exceso del mismo. Especialmente se ha estudiado la relación que existe entre alteraciones en el sueño y la depresión. Estos estudios afirman que dormir más o menos de lo que nuestro cuerpo necesita podría ser un factor de riesgo para sufrir depresión, haciendo hincapié en adolescentes que duermen menos de 6 horas. Por otro lado, las personas que dormían entre 7 y 9 horas tienen menos posibilidades de sufrir depresión actuando como factor protector.

Dormir de forma saludable es una necesidad para el bienestar físico, mental y emocional, y por tanto, debería ser un aspecto a tener en cuenta de cara al tratamiento del paciente de Salud Mental.

Debemos asegurarnos de que se ha conseguido previamente un nivel óptimo de sueño y descanso, solo así, el paciente dispondrá de un nivel cognitivo y psicológico adecuado que le permita beneficiarse del tratamiento en cuestión. Por otra parte, cabe destacar la necesidad de incluir práctica de la higiene del sueño en los programas psicoeducativos de rehabilitación psicosocial.

La higiene del sueño se refiere al conjunto de prácticas que nos ayudan a dormir, para ello, es fundamental diferenciar el sueño del descanso. Es posible que la cantidad de sueño recomendada de 6-8 horas se esté cumpliendo pero no garantiza que nos despertemos con la sensación de haber descansado. La calidad del sueño es más importante que la cantidad del mismo. Algunas de estas prácticas se describen a continuación:

  • Mantener una rutina para acostarse y levantase a la misma hora.
  • Evitar fármacos, drogas o estimulantes
  • Reducir al mínimo las largas siestas.
  • Tomar un baño caliente antes de dormir.
  • Realizar ejercicio físico leve diariamente.
  • Mantener condiciones que favorezcan el sueño, espacios obscuros y sin ruido a la hora de dormir.
  • Evitar aparatos electrónicos una hora antes de acostarse. 

Tendemos a infravalorar la importancia de descansar lo suficiente, sin embargo, el descanso es un factor importante para la salud y el bienestar, siguiendo los consejos anteriores conseguiremos el descanso que necesitamos para que nuestro cuerpo se recupere y restaure.

Marta Escobedo. Psicóloga de IVANE SALUD

Dra. Giovanna Legazpe. Psiquiatra de IVANE SALUD

Unidad de Salud Mental y Psiquiatría Hospitalaria en Vithas Hospital Nisa Valencia al Mar

Centro de desintoxiación Valencia. Clínica de Desintoxicación y Patología Dual en Vithas Hospital Nisa Aguas Vivas