La heroína. La droga con mayor poder adictógeno

La heroína, diacetilmorfina o diamorfina es el nombre que recibe un opiode con propiedades analgésicas que también se utiliza de forma menos común como antitusivo y antidiarreico. Debido a sus efectos euforizantes, la heroína también es empleada como droga recreativa semisintética.

Este opioide es un derivado de la morfina, y proviene de una planta, la Papaver somniferum, una variedad de amapola también conocida como “adormidera” de la cual se extrae el opio. Su cultivo se da tanto en zonas de Asia como en algunas regiones de Latinoamérica, encontrándose entre Afganistán y Birmania más del 90% del cultivo de adormidera mundial.

La heroína, puede ser entre dos y cuatro veces más potente que la morfina

Sintetizada a finales del siglo XIX por Charles Romley Alder Wright y administrada habitualmente por vía intravenosa, la heroína puede ser entre dos y cuatro veces más potente que la morfina y sus efectos se perciben de forma más rápida. La heroína puede presentarse en forma de polvo blanco o marrón, o como una sustancia negra pegajosa conocida como “alquitrán negro”.

La heroína puede inyectarse, inhalarse o fumarse e ingresa con rapidez en el cerebro, adheriéndose a los receptores opioides, especialmente en aquellas zonas asociadas con las sensaciones de dolor y placer, control del ritmo cardíaco, el sueño y la respiración.

La peligrosidad natural de la heroína en el organismo se debe en parte a la velocidad de acceso al cerebro y a la intensidad de sus efectos. Dichas características son factores determinantes que conducen a la naturaleza adictiva de la heroína.

Esto significa que, como en la adicción a otras sustancias, el uso continuado de heroína genera un  deterioro tanto físico como mental, pero a una velocidad mayor.

Además, la heroína tiene  la habilidad de crear sentimientos intensamente placenteros. Lo logra mediante la unión a los receptores opioides en el sistema nervioso central. Una vez que se ha producido la interacción química se libera un neurotransmisor llamado dopamina. La dopamina es importante en la mediación de sentimientos de placer que son gratificantes para las personas. Estas sensaciones de recompensa son las que ponen en marcha el proceso adictivo.

Los efectos a corto plazo variarán en función de la vía de administración en el organismo, pero los efectos más comunes son:

  • Aumento fuerte de sentimientos eufóricos (también llamado rush).
  • Sensación del aumento de la temperatura y enrojecimiento cutáneo durante el rush.
  • Hipersensibilidad en las extremidades.
  • Reducción de la sensación del dolor.
  • Somnolencia.
  • Sedación.
  • Letargo.

Los sentimientos euforizantes relacionados con el rush suelen durar unos pocos minutos, mientras que la sedación puede persistir durante horas tras su consumo. La duración de estos efectos dependerá de la pureza, la dosis y la vía de administración.

Estos efectos euforizantes disminuyen con el uso continuado, generando el efecto de tolerancia. El inicio de la tolerancia con gran frecuencia promueve la ingesta de cantidades cada vez más altas, lo que puede resultar fácilmente en una sobredosis.

Es entonces cuando aparecen los numerosos efectos secundarios no deseados de la sustancia. Entre ellos se incluyen:

  • Náuseas y vómitos.
  • Confusión.
  • Sequedad de boca.
  • Prurito.
  • Pupilas mióticas (puntiformes).
  • Sensibilidad a la luz.
  • Temperatura corporal inferior a la habitual.
  • Respiración lenta.
  • Frecuencia cardíaca lenta.
  • Manos, pies, labios, etc. cianóticos (azulados).

El riesgo de muerte por sobredosis es una preocupación para las personas que consumen heroína a corto o largo plazo porque la dosificación es imposible de medir debido a la diferencia en la pureza. Muchas de las complicaciones y efectos secundarios se agravan mediante el uso de otras sustancias con heroína, especialmente otras que deprimen el cuerpo, tales como el alcohol o los sedantes. Los efectos combinados pueden conducir al enlentecimiento de la respiración, falta de oxígeno para el cerebro, problemas cardíacos, coma, y la muerte.

Efectos a largo plazo del uso de heroína

Hay una amplia cantidad de efectos del uso de heroína a largo plazo. Las personas con un consumo continuado de heroína durante largos períodos de tiempo pueden sufrir:

  • Disminución de la salud dental marcada por dientes dañados e hinchazón de las encías.
  • Piel irritada (debido al prurito).
  • Estreñimiento severo.
  • Mayor vulnerabilidad a otras enfermedades por la debilitación del sistema inmunitario.
  • Debilidad y sedación.
  • Falta de apetito y desnutrición.
  • Problemas para dormir.
  • Disfunción sexual.

Algunos de los mayores riesgos de uso de heroína a largo plazo son el potencial impacto irreversible sobre el hígado o los riñones de enfermedades infecciosas. El cerebro también puede verse afectado negativamente debido a la falta de oxígeno.

Las personas que consumen heroína con frecuencia deben lidiar con problemas de abscesos, infecciones bacterianas e infecciones de las válvulas cardíacas. Las mujeres embarazadas consumidoras de heroína corren el riesgo de sufrir abortos espontáneos y ponen a sus hijos en riesgo de contraer enfermedades transmisibles, además de un problema de adicción desde el nacimiento.

Debido a que la heroína afecta a las estructuras físicas del cerebro, los problemas de salud mental pueden debutar con su uso continuado. Entre estos se incluyen:

  • Depresión.
  • Aislamiento social.
  • Problemas de memoria.
  • Ansiedad con respecto al uso continuado.
  • Dependencia y adicción.

Uno de los aspectos más peligrosos de la heroína es su capacidad para lograr tolerancia y dependencia fisiológica en el usuario en un corto período de tiempo. La dependencia a la heroína es un fenómeno físico que además se caracteriza por la expresión de síntomas de abstinencia que pueden comenzar unas horas después del último uso. Los síntomas de abstinencia de heroína pueden ser bastante graves y desagradables de experimentar, pues imitan muchos síntomas de la gripe. Incluyen:

  • Inquietud y malestar.
  • Taquicardia
  • Ansiedad.
  • Temblor
  • Sudor.
  • Mialgia (dolor muscular).
  • Diarrea.
  • Vómitos.
  • Insomnio.

Alberto Manero. Psiquiatra de IVANE SALUD.

Dra. Charo Genovés. Psiquiatra y directora terapéutica de IVANE SALUD.

Unidad de Salud Mental y Psiquiatría Hospitalaria en Hospital Vithas Valencia al Mar.

Clínica de Desintoxicación y Patología Dual en Hospital Vithas Aguas Vivas.