La adicción o dependencia de sustancias es un fenómeno complejo en el que intervienen muchos factores, que se combinan de forma diferente en cada persona. La ayuda para dejar las drogas es muy necesaria para unos y no tanto para otros.

Antiguamente, se creía que la relación era simple, sustancia y persona: había una sustancia que era adictiva, y una persona que en contacto con ella de forma repetida y mantenida en el tiempo sufriría invariablemente adicción. El problema es que esto no explicaba porqué había personas que no llegaban a desarrollar esa dependencia, por ejemplo, o por qué algunas, después de años de consumo, terminaban dejándolo.

El modelo evolucionó al concepto de vulnerabilidad – estrés – afrontamiento, en el cual se admiten muchas más combinaciones de factores que interactúan y que explicarían los diferentes casos de trastorno por consumo de sustancias y patología adictiva. No sólo tenemos en cuenta las características adictivas de una droga, sino también todo lo que contiene la persona que consume: una historia familiar, una genética, una biología, unas experiencias, una personalidad, un saber, unos recursos, una determinación… y todo eso, en un contexto o entorno que puede o bien facilitar o disparar los consumos, o bien evitarlos. Según el afrontamiento tanto interno como externo de cada persona puede dar lugar al desarrollo de una patología adictiva.

Con todo esto, lo que podemos entender es que la persona que consigue salir de una adicción es probable que reúna características personales favorables al cambio, a pedir ayuda y a la abstinencia, y habrán conseguido rodearse de un entorno de bajo estrés y que les facilite llevar esto a cabo.

Pero, al mismo tiempo, es muy importante que no nos dejemos engañar por impresiones superficiales o construidas con pocos elementos. Dejar una adicción no es tarea fácil, ni siquiera para quien dispone de recursos personales favorables. Es posible que recordemos a alguien que consiguió dejarlo, pero no sabemos o hemos olvidado cuántas veces lo tuvo que intentar hasta que lo logró. O que puede tuvo que pedir ayuda a escondidas.

Pedir o recibir ayuda para dejar una adicción no es un signo de debilidad, sino de sensatez, de conocer y reconocer nuestros límites, nuestras posibilidades reales, y estar dispuestos a recibir un impulso en esta tarea tan compleja.

Recibir ayuda profesional no es dejar que otros hagan el trabajo. Es dar la oportunidad a otros para que destapen lo mejor de nosotros mismos y con ese nuevo potencial poder salir adelante por nosotros mismos.

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