El Fentanilo: un potente anestésico y analgésico, y un peligroso opiáceo

Si conocen esta sustancia farmacológica serán conocedores de su origen; preparado y desarrollado por el Dr. Paul Janssen en 1959.

El fentanilo es un agonista opioide sintético empleado en medicina por su potencial como agente anestésico y analgésico, el cual tiene unos efectos muy superiores comparándolo con el opiáceo de uso médico más conocido y primo hermano del fentanilo, la morfina. Principalmente es utilizado por el médico especialista para el tratamiento y paliar los síntomas del dolor oncológico crónico, aunque también hay quienes lo utilizan con fines recreativos.

Los efectos del fentanilo, al igual que el resto de opiáceos utilizados en medicina, son analgésicos que actúan principalmente a través de la activación de los receptores μ, K y δ. La traducción sintomática que provoca en la persona a la que se administra es clínica de euforia, sedación, disminución de la capacidad de concentración, náuseas y vómitos, hipertermia y retención de orina, entre otros.

Existen diversas formas de administración de esta sustancia. En el mercado farmacéutico lo podemos encontrar como parches transdérmicos (12, 25, 50, 75, 100 µg), los comprimidos sublinguales (50, 100, 200, 300, 400, 500, 600, 800 µg), los comprimidos para chupar (200, 400, 600, 800, 1200 y 1600 µg) y la disolución nasal (100 o 400 µg /pulverización).

En 2017, según datos del NIDA, cada día más de 90 estadounidenses murieron por sobredosis de opioides. Uno de los principales responsables de esta epidemia es el fentanilo ilegal.  Dicho fentanilo suele producirse en laboratorios clandestinos y a menudo se mezcla con heroína, lo que aumenta su efecto. 

En caso de estar tomando fentanilo bajo prescripción médica, o cualquier fármaco opioide, recuerde seguir siempre las indicaciones de su médico y nunca cesar el tratamiento de forma brusca ya que hay una alta probabilidad de padecer un síndrome de abstinencia.

La dependencia al fentanilo, es una realidad en la práctica habitual. Por causas multifactoriales, existen pacientes en los que la aplicación de éste tipo de medicación, aun bajo control de un médico especialista, puede provocar una rápida tolerancia y una dependencia física y psicólógica que desemboque en una verdadera adicción y un aumento progresivo de su consumo. En relación a los diferentes perfiles de personas más propensas a poder abusar del fentanilo, existe una mayor presencia en aquellas personas que presentan antecedentes de ansiedad, depresión, rasgos caracterológicos de baja tolerancia al dolor, impulsividad, histrionismo e inmadurez emocional. La desintoxicación de éste tipo de la dependencia a los analgésicos opioides es similar a las utilizada para los tratamientos por consumo de heroína, requiriendo como norma una desintoxicación hospitalaria y un tratamiento multidisciplinar intensivo y prolongado en el tiempo.

Alberto Manero. Psicólogo de IVANE SALUD

Dra. Amparo Espinosa. Psiquiatra de IVANE SALUD

Unidad de Salud Mental y Psiquiatría Hospitalaria en Vithas Hospital Nisa Valencia al Mar.

Centro de desintoxiación Valencia. Clínica de Desintoxicación y Patología Dual en Vithas Hospital Nisa Aguas Vivas.