¿Existe relación entre el Ictus y el consumo de cocaína?

La probabilidad de padecer un ictus de tipo isquémico tras consumir cocaína se eleva hasta 7 veces.

El ictus o infarto cerebral es una alteración de los vasos sanguíneos que suministran la sangre al cerebro. Existen dos tipos principales, el hemorrágico, que se produce cuando un vaso sanguíneo se rompe; y el isquémico, según el cual se forma un coágulo de sangre y se obstruye la arteria.
Después de producirse un ictus, un tercio de pacientes se recupera totalmente, otro tercio permanece con secuelas y otro tercio fallece. Cada año hay 130.000 personas afectadas de ictus. Actualmente, es la primera causa de discapacidad física e intelectual en adultos, tratándose de la segunda causa de muerte en España.

Señales de alarma del ictus o infarto cerebral

Algunas de las señales de alerta que indican que se puede estar sufriendo un ictus son las siguientes:

  • Pérdida de fuerza en la cara, el brazo o la pierna de un lado del cuerpo.
  • Sensación de hormigueo en la cara, el brazo o la pierna de un lado del cuerpo.
  • Pérdida súbita de la visión parcial o total, en uno o ambos ojos.
  • Alteración repentina del habla o dificultad de expresión.
  • Dolor de cabeza intenso.
  • Sensación de vértigo, inestabilidad, desequilibrio o caídas bruscas inexplicadas.

El 75% de los ictus se relacionan con personas de la tercera edad, no obstante, en los últimos años se ha registrado un aumento entre los adultos jóvenes. Un 5% de los casos de ictus de personas jóvenes que acuden a urgencias, se relacionan con el consumo de cocaína.
Las causas que se relacionan con el aumento de esta patología son las relacionadas con los hábitos, la vida sedentaria o el consumo de drogas. En las personas menores de 55 años, la cocaína es un factor de riesgo cardiovascular, con independencia de la frecuencia o duración del consumo. Según los datos recabados por investigaciones en Estados Unidos, se confirma que la cocaína incrementa significativamente el riesgo de tener un infarto cerebral, concretamente en padecer un ictus de tipo isquémico, es decir, aquel en el que se bloquean los vasos que riegan el cerebro impidiendo un flujo sanguíneo adecuado. Existe un riesgo elevado tras las 24 horas después de consumir la sustancia, es decir, según el estudio las probabilidades de padecer un ictus de tipo isquémico tras consumir cocaína se elevan hasta 7 veces.

No solamente se relacionan los ictus como consecuencia del consumo de cocaína, sino que  también se relacionan con otros problemas vasculares o incluso infartos cerebrales hemorrágicos. La cocaína provoca un aumento en la tensión arterial, provocando alteraciones en la coagulación sanguínea.  A su vez, se producen taquicardias y aumenta el consumo de oxígeno.
Realizar una detección precoz del ictus es fundamental para diagnosticar de qué tipo de infarto se trata y reducir al máximo las secuelas que pueda haber en las personas afectadas. A la hora de establecer un tratamiento adecuado es vital conocer si la causa del ictus está relacionada con el consumo de cocaína con tal de anticipar complicaciones que pueden surgir durante la intervención, ya que pueden aparecer incompatibilidades entre los diferentes tratamientos farmacológicos. Asimismo, diversos estudios concluyen que si una persona ha sufrido un ictus o infarto cerebral contextualizado en el consumo de cocaina, existe un aumento de la posibilidad de aparición de esta complicación médica si existe consumos de cocaina a futuro.

Clara Díez. Psicóloga de IVANE SALUD.

Augusto Zafra. Psiquiatra. Director de IVANE SALUD.

Unidad de Salud Mental y Psiquiatría Hospitalaria en Vithas Hospital Nisa Valencia al Mar.
Clínica de Desintoxicación y Patología Dual en Vithas Hospital Nisa Aguas Vivas.