Hablar de nuevas drogas entre adolescentes no significa que las sustancias emergentes hayan sustituido al alcohol, el cannabis o el tabaco. Estas últimas continúan teniendo mucha mayor presencia entre los jóvenes. Sin embargo, están apareciendo nuevas sustancias psicoactivas y nuevas formas de consumo que preocupan por su composición variable, su potencia y la dificultad que puede existir para saber realmente qué se está consumiendo.
Entre ellas encontramos óxido nitroso, cloretilo, cannabinoides sintéticos y semisintéticos, catinonas sintéticas, ketamina y nuevos opioides sintéticos, además del uso recreativo de determinados medicamentos. Algunas pueden presentarse en líquidos para vapear, gominolas, polvos, comprimidos o mezclas cuya composición no coincide necesariamente con aquello que cree haber comprado el consumidor.
Un aspecto especialmente importante para las familias: que una sustancia sea nueva, se venda con apariencia de producto comercial o se perciba como “legal” no significa que sea segura. En determinadas intoxicaciones, ni siquiera el propio consumidor sabe con certeza qué sustancia o qué dosis ha tomado.
¿Qué drogas consumen actualmente los adolescentes en España?
El alcohol, el tabaco y el cannabis siguen teniendo mucha más presencia entre los adolescentes españoles que las denominadas nuevas sustancias psicoactivas. Por eso, hablar únicamente de “nuevas drogas” puede ofrecer una imagen equivocada del consumo juvenil.
La Encuesta sobre Uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias en España (ESTUDES 2025), realizada entre estudiantes de 14 a 18 años, muestra además una evolución favorable en varios indicadores de consumo. Esto no elimina el problema, pero obliga a abordarlo sin alarmismo y utilizando datos reales.
En cuanto a las nuevas sustancias psicoactivas estudiadas específicamente por ESTUDES —entre ellas ketamina, Spice, mefedrona, salvia, ayahuasca, óxido nitroso y cloretilo—, un 3,6 % de los estudiantes declara haber consumido alguna de ellas alguna vez.
El dato es relevante porque muestra dos realidades simultáneas: estas sustancias existen entre los adolescentes, pero no debemos presentarlas como si fueran las drogas mayoritariamente consumidas por los jóvenes españoles.
¿Cuáles son las nuevas drogas que más preocupan actualmente?
Entre las sustancias emergentes que requieren vigilancia se encuentran el óxido nitroso, el cloretilo, los cannabinoides sintéticos o semisintéticos, las catinonas sintéticas y los nuevos opioides sintéticos. La situación cambia rápidamente porque aparecen nuevos compuestos y algunos productos pueden contener sustancias diferentes de las anunciadas.
La Agencia de la Unión Europea sobre Drogas (EUDA) mantenía bajo vigilancia al finalizar 2025 más de mil nuevas sustancias psicoactivas. Esto no significa que todas estén extendidas entre adolescentes españoles. Sí demuestra la rapidez con la que evoluciona el mercado europeo de sustancias psicoactivas.
¿Qué es el óxido nitroso o “gas de la risa” y qué riesgos tiene?
El óxido nitroso (N2O) es un gas con usos médicos e industriales que también se consume de forma recreativa por sus efectos breves de euforia, relajación y alteración de la percepción. Su denominación popular como “gas de la risa” puede contribuir a transmitir una falsa sensación de inocuidad.
ESTUDES 2025 lo sitúa como la nueva sustancia psicoactiva analizada con mayor prevalencia entre estudiantes españoles de 14 a 18 años: un 1,7 % declara haberlo consumido alguna vez.
Los efectos inmediatos pueden incluir mareo, desorientación, alteración de la coordinación y pérdida de conciencia, con el consiguiente riesgo de caídas y accidentes. El consumo intensivo o repetido se ha relacionado además con alteraciones neurológicas, especialmente por su interferencia con la vitamina B12.
La existencia de un uso legítimo del óxido nitroso no convierte su consumo recreativo en seguro.
¿Qué es el cloretilo y por qué lo consumen algunos jóvenes?
El cloretilo o cloruro de etilo es una sustancia utilizada como anestésico local que también puede inhalarse con finalidad recreativa para producir efectos muy rápidos y de corta duración. Precisamente la brevedad del efecto puede favorecer la repetición del consumo durante una misma sesión.
ESTUDES comenzó a medir específicamente su utilización junto al óxido nitroso en 2023. En 2025, un 1,0 % de los estudiantes de 14 a 18 años declaró haberlo probado alguna vez.
Su uso recreativo no debe banalizarse. Puede producir alteraciones de la conciencia y la coordinación, irritación y otros efectos tóxicos. Además, el consumo de sustancias inhaladas en contextos de ocio puede combinarse con alcohol u otras drogas, aumentando la imprevisibilidad de la intoxicación.
¿Qué son los cannabinoides sintéticos y por qué no son “marihuana sintética”?
Los cannabinoides sintéticos son sustancias creadas para actuar sobre receptores cannabinoides del organismo, pero sus efectos pueden ser considerablemente más intensos e impredecibles que los del cannabis. Por ello, denominarlos simplemente “marihuana sintética” puede inducir a error.
Algunos se han comercializado bajo nombres como Spice y pueden aparecer impregnados sobre material vegetal o incorporados a otros formatos.
Entre las complicaciones descritas se encuentran ansiedad intensa, agitación, confusión, taquicardia, vómitos, convulsiones y síntomas psicóticos. La composición y concentración de los productos pueden variar considerablemente.
Además, el mercado europeo está evolucionando hacia cannabinoides semisintéticos y otros compuestos que pueden aparecer en vapers y productos comestibles. Esto hace especialmente importante no identificar la apariencia del producto con su seguridad.
¿Qué son las catinonas sintéticas como la mefedrona?
Las catinonas sintéticas son sustancias estimulantes relacionadas químicamente con la catinona y constituyen uno de los grupos relevantes dentro de las nuevas sustancias psicoactivas. Entre los nombres que pueden encontrarse están mefedrona (4-MMC), 3-MMC y otros compuestos más recientes.
Sus efectos pueden incluir euforia, incremento de energía y sociabilidad, pero también taquicardia, hipertensión, hipertermia, ansiedad, agitación, insomnio o síntomas psicóticos.
Uno de los problemas actuales es que la composición real puede no coincidir con el nombre con el que se vende la sustancia. En Europa se han documentado, por ejemplo, productos vendidos como una determinada catinona que contenían otra diferente.
Esto dificulta prever la potencia, la duración de los efectos y el riesgo de intoxicación.
¿Las llamadas “sales de baño” son una droga concreta?
“Sales de baño” no identifica necesariamente una única sustancia, sino que se ha utilizado comercialmente para diferentes estimulantes sintéticos, incluidas algunas catinonas. El nombre puede resultar engañoso porque el producto no tiene relación con las sales utilizadas normalmente para el baño.
Sus riesgos dependen de la sustancia concreta, la dosis y las combinaciones realizadas. Pueden aparecer agitación intensa, aumento de la frecuencia cardiaca y de la presión arterial, hipertermia, ansiedad, paranoia y otras complicaciones médicas o psiquiátricas.
Desde el punto de vista clínico, conocer únicamente el nombre comercial puede ser insuficiente para determinar qué ha consumido realmente una persona.
¿Qué riesgos tiene la ketamina en adolescentes?
La ketamina es un medicamento anestésico que también puede utilizarse de manera recreativa por sus efectos disociativos. Su uso médico en contextos controlados no debe confundirse con el consumo de productos adquiridos fuera del sistema sanitario.
Puede producir sensación de desconexión del cuerpo o del entorno, alteraciones perceptivas, deterioro de la coordinación y dificultades para reaccionar adecuadamente ante situaciones de riesgo.
Con consumos repetidos pueden aparecer tolerancia, dependencia y problemas físicos y psicológicos. La combinación con otras sustancias depresoras del sistema nervioso central aumenta los riesgos.
En un adolescente que presenta cambios conductuales junto con consumo recurrente, el objetivo clínico no debería limitarse a identificar la sustancia: es importante valorar también frecuencia, contexto, policonsumo y posibles problemas de salud mental asociados.
¿Qué riesgo tienen los nuevos opioides sintéticos y los nitazenos?
Los nuevos opioides sintéticos preocupan principalmente por su elevada potencia y por el riesgo de depresión respiratoria y sobredosis. Entre ellos se encuentran los nitazenos, un grupo detectado en el mercado europeo que requiere especial vigilancia.
La preocupación no significa que los nitazenos sean una droga habitual entre adolescentes españoles. El riesgo reside, entre otros aspectos, en su posible presencia en productos vendidos como otras sustancias o incluso en comprimidos falsificados que imitan medicamentos.
Una persona puede, por tanto, exponerse a un opioide muy potente sin conocer exactamente la composición del producto.
Ante somnolencia extrema, dificultad para despertar a la persona, respiración muy lenta o ausente, coloración azulada o pérdida de conciencia después de consumir una sustancia, debe solicitarse asistencia sanitaria urgente llamando al 112.
¿Qué ocurre con el fentanilo entre los jóvenes en España?
No existe base para presentar actualmente el fentanilo ilícito como una de las drogas más consumidas por los adolescentes españoles. Conviene diferenciar la situación epidemiológica española de la crisis de opioides observada en otros países.
El fentanilo es un opioide sintético de gran potencia que tiene indicaciones médicas legítimas. Fuera del ámbito sanitario, su utilización o su presencia inadvertida en productos ilegales puede provocar intoxicaciones graves y depresión respiratoria.
Por ello, el riesgo merece vigilancia, pero comunicarlo correctamente es fundamental: informar no consiste en trasladar automáticamente a España fenómenos epidemiológicos de otros países.
¿Pueden aparecer drogas nuevas en vapers, gominolas o productos comestibles?
Sí. Algunas nuevas sustancias psicoactivas pueden comercializarse en líquidos para vapear, gominolas y otros productos cuya apariencia puede hacer que el consumidor infravalore el riesgo.
La EUDA ha advertido de la disponibilidad en Europa de productos con cannabinoides sintéticos o semisintéticos en diferentes presentaciones.
El principal problema es que una presentación atractiva o conocida no garantiza una composición fiable. Dos productos aparentemente iguales pueden tener concentraciones distintas o incluso contener compuestos diferentes.
En adolescentes, conviene prestar atención no solo a cigarrillos electrónicos, sino también a líquidos, envases o comestibles de procedencia desconocida.
¿Es peligroso utilizar medicamentos para colocarse o mejorar el rendimiento?
Utilizar medicamentos fuera de la indicación y supervisión médica puede producir intoxicación, dependencia e interacciones peligrosas, especialmente cuando se combinan con alcohol u otras drogas.
Los hipnosedantes merecen especial atención en población adolescente. También pueden utilizarse de manera inadecuada analgésicos opioides, medicamentos estimulantes u otros fármacos.
El hecho de que un producto proceda originalmente de una farmacia no significa que sea seguro cuando se consume sin indicación, en dosis diferentes a las prescritas o mezclado con otras sustancias.
También debe desconfiarse de comprimidos adquiridos fuera del circuito farmacéutico: su apariencia puede imitar la de medicamentos auténticos sin garantizar su composición.
¿Por qué las nuevas drogas pueden ser especialmente peligrosas?
El riesgo de las nuevas sustancias psicoactivas no depende únicamente de que sean “nuevas”, sino de factores como su potencia, composición desconocida, dosis, mezclas y falta de información del consumidor.
Entre los principales problemas encontramos:
- Composición incierta: el producto puede contener una sustancia diferente de la anunciada.
- Concentración variable: dos dosis aparentemente iguales pueden no tener la misma potencia.
- Policonsumo: mezclarlas con alcohol, cannabis, estimulantes, sedantes u otras drogas puede aumentar los riesgos.
- Falsa percepción de seguridad: términos como “natural”, “legal”, “research chemical” o “de farmacia” pueden minimizar la percepción del peligro.
- Formatos atractivos: vapers, líquidos, gominolas o comprimidos pueden parecer productos conocidos.
- Información insuficiente: con sustancias recientes puede existir menor conocimiento sobre efectos y toxicidad.
¿Por qué el consumo de drogas preocupa especialmente durante la adolescencia?
La adolescencia es una etapa de maduración cerebral, psicológica y social en la que el consumo de sustancias puede interferir con el funcionamiento académico, emocional, familiar y social. El riesgo concreto depende de la sustancia, la frecuencia, la cantidad, la edad de inicio y las características individuales.
En consulta es especialmente importante evitar dos extremos: normalizar cualquier consumo como “cosas de adolescentes” o asumir automáticamente que una experimentación aislada equivale a una adicción.
Lo clínicamente relevante es estudiar el patrón completo: qué consume, cuánto, desde cuándo, con quién, para qué, qué consecuencias está produciendo y si existen otros problemas psicológicos o psiquiátricos.
¿Qué relación existe entre drogas y problemas de salud mental en adolescentes?
El consumo de sustancias y los problemas de salud mental pueden aparecer simultáneamente e influirse mutuamente. Ansiedad, depresión, TDAH, dificultades conductuales, trauma u otros problemas pueden coexistir con el consumo, pero la relación no es idéntica en todos los adolescentes.
Algunas sustancias pueden desencadenar ansiedad intensa, ataques de pánico, alteraciones del sueño, síntomas depresivos, paranoia o síntomas psicóticos. En otros casos, el adolescente puede utilizar sustancias intentando reducir malestar emocional, dormir, relacionarse o escapar temporalmente de determinados problemas.
Cuando coexisten un trastorno mental y un problema relacionado con sustancias hablamos de patología dual. Detectarla cambia el planteamiento terapéutico porque ambos problemas deben valorarse de forma integrada.
¿Cómo puedo saber si mi hijo o hija está consumiendo drogas?
No existe una única señal que permita confirmar un consumo de drogas. Lo que debe llamar la atención es la aparición de varios cambios persistentes o un deterioro claro respecto al funcionamiento habitual del adolescente.
Algunas señales que justifican prestar atención son:
- cambios bruscos o mantenidos de comportamiento;
- descenso importante del rendimiento escolar;
- absentismo o abandono de actividades;
- cambios llamativos en el grupo de amistades;
- alteraciones importantes del sueño;
- irritabilidad, ansiedad o cambios emocionales intensos;
- episodios de confusión o desorientación;
- necesidad inexplicable de dinero;
- mentiras reiteradas relacionadas con horarios o salidas;
- presencia de pastillas, polvos, líquidos, cartuchos, globos u otros objetos de origen desconocido;
- intoxicaciones o comportamientos de riesgo.
Ninguna de estas señales demuestra por sí sola que exista consumo. Algunas también aparecen en problemas emocionales propios de la adolescencia o en trastornos de salud mental. Por eso es preferible preguntar y evaluar antes que acusar.
¿Qué debe hacer una familia si sospecha que un adolescente consume drogas?
Si una familia sospecha un consumo, lo más útil suele ser iniciar una conversación tranquila, obtener información y valorar el riesgo antes de convertir la situación en un interrogatorio o enfrentamiento.
Conviene preguntar qué ha consumido, con qué frecuencia, desde cuándo, en qué contextos y si ha experimentado algún problema. Escuchar no significa aprobar el consumo; permite disponer de información para tomar mejores decisiones.
También resulta útil establecer límites claros y coherentes, especialmente respecto a conducción, asistencia a clase, dinero, horarios y situaciones que puedan poner en riesgo al adolescente o a otras personas.
Si existe consumo repetido, pérdida de control, deterioro académico o familiar, problemas de salud mental o intoxicaciones, es recomendable solicitar una valoración profesional.
¿Qué errores suelen cometer las familias ante el consumo de drogas?
Los errores más frecuentes son minimizar el problema, reaccionar únicamente desde el castigo o intentar resolverlo sin conocer realmente qué está ocurriendo. El abordaje eficaz necesita combinar límites, comunicación, evaluación del riesgo y, cuando sea necesario, ayuda profesional.
- “Todos lo hacen”. Normalizar impide detectar patrones problemáticos.
- “Si lo ha probado, es adicto”. Experimentación y trastorno adictivo no son equivalentes.
- Centrarse exclusivamente en la sustancia. Puede existir ansiedad, depresión, TDAH, problemas familiares, escolares o sociales asociados.
- Amenazar antes de escuchar. Puede aumentar la ocultación.
- Confiar en el nombre de la droga. En el mercado ilegal el nombre comercial no garantiza la composición.
- Esperar a que el problema sea grave. La intervención temprana suele permitir actuar antes de que aparezca un deterioro mayor.
¿Cuándo hay que acudir a un especialista en adicciones o salud mental?
Conviene solicitar una valoración profesional cuando el consumo se repite, existe pérdida de control, aparecen consecuencias importantes o se combina con problemas de salud mental. No es necesario esperar a que exista una dependencia grave.
Algunas situaciones que justifican especialmente una consulta son:
- consumo frecuente o progresivamente mayor;
- incapacidad para reducirlo pese a intentarlo;
- intoxicaciones repetidas;
- fracaso escolar o absentismo relacionado;
- conflictos familiares graves;
- ansiedad, depresión, paranoia o síntomas psicóticos;
- conductas impulsivas o peligrosas;
- policonsumo;
- uso de sustancias para afrontar malestar psicológico;
- sospecha de dependencia.
¿Cuándo un consumo de drogas requiere atención urgente?
Una intoxicación puede requerir asistencia sanitaria inmediata cuando existe pérdida de conciencia, dificultad respiratoria, convulsiones, dolor torácico, hipertermia, agitación extrema, confusión intensa o alteraciones graves del comportamiento.
También deben considerarse especialmente graves los síntomas psicóticos intensos, la imposibilidad de despertar a la persona o cualquier situación en la que se desconozca qué sustancia se ha consumido y exista deterioro del estado general.
Ante una posible emergencia, debe llamarse al 112 y explicar, en la medida de lo posible, qué sustancias podrían haberse consumido. No debe dejarse sola a una persona inconsciente o gravemente intoxicada.
¿Cómo se evalúa el consumo de drogas en un adolescente?
La evaluación clínica no consiste únicamente en preguntar qué droga consume el adolescente. Debe estudiarse la frecuencia, cantidad, contexto, consecuencias, motivación para consumir, presencia de policonsumo y posibles trastornos psiquiátricos asociados.
También es importante conocer la situación familiar, académica y social. Un consumo ocasional sin consecuencias no plantea el mismo escenario clínico que un patrón progresivo asociado a absentismo, ansiedad, depresión, conductas de riesgo o pérdida de control.
Cuando está indicado, la evaluación puede incluir entrevistas clínicas, información de la familia y pruebas complementarias. El objetivo es establecer qué intervención necesita realmente esa persona, evitando tanto la banalización como el sobrediagnóstico.
¿Cómo se trata un problema de consumo de drogas durante la adolescencia?
El tratamiento debe adaptarse a la sustancia, la gravedad del consumo, la edad y los problemas psicológicos, familiares y sociales asociados. No existe un único tratamiento válido para todos los adolescentes.
La intervención puede incluir psicoeducación, entrevista motivacional, psicoterapia, trabajo familiar, prevención de recaídas y tratamiento de los trastornos psiquiátricos concomitantes cuando existen.
En los casos de mayor gravedad puede ser necesaria una intervención más intensiva o una desintoxicación médicamente supervisada.
Un aspecto fundamental es comprender qué función cumple el consumo. Si el adolescente utiliza una sustancia para dormir, reducir ansiedad, integrarse socialmente o escapar de un malestar emocional, abordar únicamente la droga sin tratar el problema subyacente puede resultar insuficiente.
¿Cómo aborda Clínica Zafra los problemas de consumo y patología dual?
En Clínica Zafra, la valoración de los problemas relacionados con sustancias se plantea desde una perspectiva psiquiátrica, psicológica y de adicciones, prestando especial atención a la posible existencia de patología dual.
La evaluación busca comprender no solo qué sustancia se consume, sino también el patrón de utilización, las consecuencias y los factores personales, familiares y psicopatológicos asociados.
En la práctica clínica es frecuente que la consulta inicial llegue a través de la familia y no del propio paciente. Una parte importante del trabajo consiste entonces en determinar la gravedad real del problema y orientar a familiares y paciente sobre los siguientes pasos.
La existencia de ansiedad, depresión, TDAH, síntomas psicóticos u otros trastornos junto al consumo requiere una valoración especialmente cuidadosa para establecer un tratamiento integrado.
Preguntas frecuentes sobre nuevas drogas y adolescentes
¿Cuáles son las nuevas drogas más consumidas por adolescentes?
No existe una única “nueva droga” dominante. En España, las nuevas sustancias psicoactivas tienen una prevalencia muy inferior a alcohol, tabaco o cannabis. ESTUDES 2025 señala específicamente al óxido nitroso y al cloretilo como las únicas nuevas sustancias analizadas que alcanzan al menos un 1 % de prevalencia de consumo alguna vez en la vida entre estudiantes de 14 a 18 años.
¿Qué porcentaje de adolescentes ha probado nuevas sustancias psicoactivas?
Según ESTUDES 2025, el 3,6 % de los estudiantes españoles de 14 a 18 años declara haber consumido alguna vez alguna de las nuevas sustancias psicoactivas incluidas en la encuesta. La prevalencia es mayor entre los chicos que entre las chicas. Este porcentaje agrupa varias sustancias y no significa que cada una de ellas tenga una presencia del 3,6 %.
¿El gas de la risa es una droga?
El óxido nitroso es una sustancia con aplicaciones legítimas que puede utilizarse de forma recreativa por sus efectos psicoactivos. Su consumo no es inocuo. Puede provocar mareo, alteración de la coordinación y pérdida de conciencia; el consumo repetido o intenso puede asociarse además a problemas neurológicos. Que se conozca popularmente como “gas de la risa” no debe confundirse con seguridad.
¿Qué es el Spice?
Spice es un nombre utilizado para productos que pueden contener cannabinoides sintéticos. No debe considerarse simplemente cannabis artificial: algunos cannabinoides sintéticos presentan una potencia y unos efectos diferentes a los del THC. Pueden producir ansiedad intensa, agitación, taquicardia, convulsiones, alteraciones de conciencia o síntomas psicóticos, y la composición concreta del producto puede ser difícil de conocer.
¿Qué es la mefedrona?
La mefedrona o 4-MMC es una catinona sintética con efectos estimulantes. Puede producir euforia y aumento de energía, pero también taquicardia, hipertensión, ansiedad, hipertermia, insomnio y otros efectos adversos. Un problema añadido del mercado ilegal es que una sustancia vendida como mefedrona u otra catinona puede no contener exactamente el compuesto anunciado.
¿Los vapers pueden contener drogas además de nicotina?
Sí. Existen líquidos y dispositivos que pueden contener THC, cannabinoides sintéticos o semisintéticos y otras sustancias. La composición de productos adquiridos fuera de canales regulados puede resultar incierta. Por eso, encontrar un vapeador no permite determinar automáticamente qué está consumiendo un adolescente, pero los líquidos o dispositivos de procedencia desconocida pueden justificar una conversación y una valoración más detallada.
¿Las drogas sintéticas son más peligrosas que las tradicionales?
No puede afirmarse de forma general que todas las drogas sintéticas sean más peligrosas. El riesgo depende de la sustancia, dosis, potencia, frecuencia, vía de administración y características de la persona. Sin embargo, algunas nuevas sustancias presentan problemas añadidos: composición desconocida, elevada potencia, poca experiencia clínica acumulada y posibilidad de que el producto contenga compuestos diferentes de los anunciados.
¿Una droga “legal” es menos peligrosa?
No. La situación legal de una sustancia no determina su toxicidad. Alcohol, medicamentos y productos con usos industriales o médicos pueden producir daños importantes cuando se utilizan de manera inadecuada. Además, algunas nuevas sustancias aparecen inicialmente en zonas grises regulatorias. Para valorar el riesgo deben considerarse sus efectos farmacológicos y el patrón de consumo, no únicamente su estatus legal.
¿Probar una droga una vez significa tener una adicción?
No. Haber experimentado una vez con una sustancia no equivale automáticamente a padecer un trastorno por consumo. La valoración clínica tiene en cuenta frecuencia, pérdida de control, deseo intenso, tolerancia, consecuencias y persistencia del consumo pese a los problemas. Sin embargo, una única exposición también puede ocasionar una intoxicación grave dependiendo de la sustancia y de la dosis.
¿Cómo hablar con un adolescente si sospecho que consume?
Es preferible iniciar la conversación desde la preocupación y las observaciones concretas en lugar de comenzar con acusaciones. Preguntar qué consume, cuándo, con quién y qué busca al hacerlo puede aportar información importante. Escuchar no implica aceptar la conducta. Después pueden establecerse límites claros y, si existen consumos repetidos, deterioro o síntomas psicológicos, solicitar una valoración profesional.
¿Se puede saber qué droga ha tomado por los síntomas?
Los síntomas pueden orientar, pero normalmente no permiten identificar con certeza una sustancia. Muchas drogas producen manifestaciones similares y, además, puede existir policonsumo o productos adulterados. En una intoxicación grave es más importante solicitar asistencia sanitaria que intentar identificar la droga en casa. Si se dispone del envase o de información sobre lo consumido, puede comunicarse a los profesionales sanitarios.
¿Las drogas pueden provocar psicosis en adolescentes?
Algunas sustancias pueden desencadenar síntomas psicóticos como paranoia, alucinaciones, ideas delirantes o desorganización. El riesgo depende de la droga, la dosis, la vulnerabilidad individual y otros factores. Cannabis, cannabinoides sintéticos y determinados estimulantes son especialmente relevantes en este contexto. La aparición de síntomas psicóticos después del consumo requiere valoración médica, especialmente cuando son intensos o persisten.
¿Qué es el policonsumo y por qué aumenta el riesgo?
El policonsumo consiste en utilizar más de una sustancia en un mismo periodo o episodio. Las interacciones pueden hacer los efectos más difíciles de prever. Mezclar sustancias depresoras, por ejemplo, puede incrementar la sedación y determinados riesgos médicos, mientras que otras combinaciones pueden aumentar la sobrecarga cardiovascular o la alteración conductual. Además, el adolescente puede desconocer que un producto ya contiene varias sustancias.
¿Cuándo deja de ser experimental el consumo?
No existe un número concreto de consumos que marque automáticamente esa frontera. Preocupan especialmente la repetición, el aumento progresivo de frecuencia o dosis, la pérdida de control, consumir para afrontar emociones y continuar pese a consecuencias académicas, familiares, sociales o médicas. Estos patrones justifican una valoración profesional aunque el adolescente no considere que tiene un problema.
¿Qué hago si mi hijo niega el consumo pero sigo preocupado?
La negación no confirma ni descarta que exista consumo. Conviene centrarse en hechos observables —cambios importantes de conducta, absentismo, intoxicaciones, problemas económicos o deterioro académico— y mantener abierta la comunicación. Cuando existen varias señales preocupantes, una consulta con un profesional de salud mental o adicciones puede ayudar a valorar la situación y orientar a la familia incluso aunque inicialmente el adolescente muestre resistencia.
¿Las nuevas drogas pueden crear dependencia?
Sí, algunas pueden generar patrones de consumo problemático y dependencia, aunque el potencial adictivo varía considerablemente entre sustancias. También pueden aparecer tolerancia, deseo intenso de consumo y dificultades para abandonarlas. No obstante, el diagnóstico no depende únicamente de la sustancia utilizada, sino del patrón de comportamiento y de las consecuencias que el consumo produce en la vida de la persona.
¿Qué hago si un adolescente pierde el conocimiento después de consumir?
La pérdida de conciencia después del consumo debe considerarse una posible emergencia. Hay que solicitar asistencia sanitaria llamando al 112, especialmente si la persona no responde adecuadamente, respira con dificultad, presenta convulsiones o se desconoce qué ha consumido. No debe dejarse sola. Es importante facilitar a los sanitarios toda la información disponible sobre las sustancias y cantidades posiblemente consumidas.
¿Es necesario esperar a que exista una adicción para pedir ayuda?
No. Una valoración temprana puede estar indicada mucho antes de que exista dependencia. Consumos repetidos, intoxicaciones, policonsumo, problemas escolares, conflictos familiares o la utilización de drogas para manejar ansiedad, tristeza o dificultades sociales son motivos suficientes para consultar. La intervención temprana permite conocer mejor qué está ocurriendo y adaptar la respuesta a la gravedad real del problema.
Conclusión: informar sin alarmar permite detectar antes los problemas
Las nuevas drogas representan un reto sanitario por la rapidez con la que aparecen sustancias y presentaciones diferentes, pero deben abordarse con información rigurosa y sin crear una percepción exagerada de su prevalencia entre adolescentes.
Los datos españoles muestran que alcohol, tabaco y cannabis siguen teniendo mucha más presencia, mientras que determinadas sustancias emergentes —como óxido nitroso y cloretilo— justifican vigilancia específica. A escala europea preocupan también los cannabinoides sintéticos y semisintéticos, las catinonas y los nuevos opioides.
Para las familias, conocer todos los nombres comerciales resulta menos importante que aprender a identificar cambios persistentes de comportamiento, intoxicaciones, pérdida de control, policonsumo y deterioro académico, familiar o psicológico.
Cuando aparecen estas señales, consultar pronto permite valorar tanto el consumo como los posibles problemas de salud mental asociados y establecer una intervención adaptada a cada caso.
Fuentes y revisión de la información
- Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas. Encuesta sobre Uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias en España (ESTUDES 2025).
- Agencia de la Unión Europea sobre Drogas (EUDA). European Drug Report 2026.
- Sistema de Alerta Temprana de la Unión Europea sobre nuevas sustancias psicoactivas.







1 comentario en «Nuevas drogas entre adolescentes: cuáles se consumen, riesgos y señales de alarma»
He visto bolitas color plata como balines de un centímetro. Y creo les dicen cocos los jóvenes exactamente no se que son