Estado de Alarma y COVID-19: Cómo hacer que el tiempo vuele

Desde que se decretase el estado de alarma, no hemos pensado y deseado otra cosa que no sea el rápido transcurso de este periodo y la vuelta a la normalidad. Pero contrariamente, y pese a que el reloj sigue siendo el mismo, nuestra percepción del paso del tiempo no lo es, y la mayoría sentimos que el tiempo se dilata.

Los momentos que vivimos componen una situación novedosa y excepcional a la que los debemos enfrentarnos entre todos. La cuarentena puede tener consecuencias negativas en nuestra salud psicológica; potenciando la desidia que provoca que muchos de nosotros estemos ociosos gran parte del día. Pero que estemos encerrados no quiere decir que se tenga que dejar de hacer aquellas cosas que se hacían antes y que facilitaban que el tiempo pasará sin darnos cuenta.

La percepción del tiempo es distinta en cada persona y varia en función de muchos factores como la edad y el estado anímico, pero un factor que influye en mayor medida es la atención o implicación en aquella actividad que estamos realizando.

Si lo que estamos haciendo nos resulta agradable y reclama nuestra atención, tendremos la sensación de que el tiempo pasa muy rápidamente. En cambio, si la tarea que debemos realizar es tediosa o ha dejado de interesarnos las horas se hacen eternas.

Escoger actividades que nos resulten placenteras, que nos distraigan y que requieran atención

Por ello, algo que podemos utilizar y que nos puede ayudar a modificar a nuestro antojo esa percepción subjetiva que tenemos del tiempo es tener una mayor conciencia de aquello en lo que decidimos invertir nuestra energía. Poder escoger actividades que nos resulten placenteras, que nos distraigan y que requieran atención.

Otra circunstancia que también ayuda a combatir la desidia es combinar ciertas actividades. Por mucho que nos guste realizar alguna actividad es imposible mantener nuestra atención durante un tiempo tan prolongado; además de que corremos el riesgo de caer en la monotonía.

La monotonía, nuestro mayor enemigo

Por eso, si lo que queremos es sentir que el tiempo pasa más deprisa, podemos tratar de hacer una mayor cantidad de actividades dedicando un periodo determinado a cada una de ellas.

Podemos compaginar las tareas domésticas o las responsabilidades con actividades más enfocadas en el ocio, que es básicamente lo que hacíamos previo al confinamiento. De esta manera lograremos mantener una rutina lo más similar posible a la que añoramos y que esperamos recuperar en lo antes posible.

Olvidarse del reloj

Por último, es recomendable olvidarse un poco del reloj. El ritmo que mantenemos actualmente nos permite tener algo más de paciencia y bajar la autoexigencia. Si no dejamos de mirar el reloj, crecen emociones negativas como la impaciencia o la impotencia esperando que el minutero se mueva más deprisa.

Si conseguimos olvidarnos de ello y tratamos de marcar nuestros propios tiempos lograremos sentir menos agobio y, además, cumplir con el objetivo de que el tiempo pase más rápido.

Marta Escobedo. Psicóloga de IVANE SALUD.

Dra. Giovanna Legazpe. Psiquiatra y Directora Terapéutica de IVANE SALUD.

Unidad de Salud Mental y Psiquiatría Hospitalaria en Hospital Vithas Valencia al Mar.

Clínica de Desintoxicación y Patología Dual en Hospital Vithas Aguas Vivas.