Síndrome de Stendhal

El síndrome de Stendhal: curiosidades

¿Qué es el Síndrome de Stendhal?

El síndrome de Stendhal (también denominado síndrome de Florencia o estrés del viajero) es una enfermedad psicosomática. Causa unas emociones intensas,  elevado ritmo cardíaco, temblor, palpitaciones, vértigo y confusión cuando el individuo es expuesto a obras de arte, especialmente cuando estas son consideradas extremadamente bellas.

De manera sencilla e informal, se puede explicar como emocionarse más de la cuenta a través del arte, la arquitectura o la naturaleza.

Viene a consistir en que, a través de la percepción (sobre todo de la pintura y la música, pero también ante un paisaje natural hermoso o una construcción emblemática), sentimos tal gozo interior ante la belleza que percibimos, que entramos en un estado emocional desbordante, pudiendo la persona incluso llegar a llorar y padecer taquicardia, vértigo, confusión, alucinaciones o incluso perder el conocimiento.

Más allá de su incidencia clínica como enfermedad psicosomática, el síndrome de Stendhal se ha entendido en ocasiones como un referente de la reacción romántica ante la acumulación de belleza y la exuberancia del goce artístico.

El síndrome fue descrito clínicamente como un trastorno psiquiátrico en 1989 por Graziella Magherini, psiquiatra del Hospital Santa Maria Nuova de Florencia.

Magherini observó a 106 pacientes, todos ellos turistas, que experimentaban mareos, palpitaciones, alucinaciones, despersonalización y otros síntomas al contemplar obras de arte de grandes artistas, como las esculturas de Miguel Ángel y las pinturas de Botticelli.

Ella definía lo que aparecía en estos viajeros como «ataques de pánico causados por el impacto psicológico de una gran obra maestra y de viajar».

Causas y síntomas del Síndrome de Stendhal

En relación a lo anteriormente comentado, el Síndrome de Stendhal se relaciona con el turismo de grandes ciudades con patrimonio artístico como Florencia o París, llenas de museos, edificios emblemáticos y obras de arte.

Una hipótesis de su aparición sería que al sobrecargar nuestros sentidos con una belleza que el cerebro puede percibir como desmesurada, esto provoca una reacción de desbordamiento emocional.

Así, de la misma forma que ciertos lugares o películas generan terror y sensaciones de miedo intensas, esta afección produce lo contrario en la persona. Llegando a afectar también de forma emocional y pudiendo incluso poner a prueba la salud de quien lo vive.

Al relacionarnos con el mundo, los estímulos impactan en nosotros según nuestra predisposición, la importancia que sintamos o la intensidad de los mismos.

Estos estímulos afectan a nuestro cerebro y generan reacciones en nuestro cuerpo. Logran una alteración que, de ser muy intensa, produciría cambios en las respuestas fisiológicas consideradas normales y en casos extremos incluso en la salud.

Es decir, que, aunque lo esperable sería que estos síntomas fueran causados por una vivencia desagradable o un acontecimiento negativo, también la belleza y las percepciones positivas pueden afectar a nuestro estado físico y emocional.

Síntomas del Síndrome de Stendhal

Dentro de los síntomas podrían aparecer:

  • Fatiga y cansancio.
  • Aumento del ritmo cardiaco.
  • Sensación de ahogo y presión en el pecho.
  • Sudoración.
  • Sensación de desorientación.
  • Mareos y visión borrosa.
  • Emociones extremas de alegría o tristeza.
  • Alteraciones en el pensamiento, como delirios o alucinaciones.
  • Ansiedad y sensación de estrés descontrolado.
  • Síncopes.

Libro Síndrome de Stendhal

El síndrome de Stendhal recibe el nombre por el escritor Marie-Henri Beyle, cuyo pseudónimo era Stendhal.

Stendhal, un autor francés del siglo XIX, describió su experiencia con este síndrome en su libro “Roma, Nápoles y Florencia”.

Cuando Stendhal paseaba el 22 de enero de 1817 por la basílica de la Santa Cruz en Florencia y comenzó a sentir mareos y palpitaciones, no sabía que estaba creando un síndrome que aún es padecido a día a hoy.

En dicha visita, Stendhal se sintió asombrado por la magnífica belleza de la basílica, pero también enfermó físicamente y su inesperada y accidental reacción le impactó.

Extracto original del libro:

“Estaba en una especie de éxtasis ante la idea de encontrarme en Florencia y por la proximidad de aquellos grandes hombres cuyas tumbas acababa de visitar.

Absorto en la contemplación de la belleza sublime… Había llegado a aquel punto de emoción en el que uno experimenta sensaciones celestiales…

Todo le hablaba tan vívidamente a mi alma. Ah, sí tan solo pudiera olvidarlo. El corazón me palpitaba, lo que en Berlín se conoce como ‘nervios’. Mi vida se drenaba. Caminaba con miedo de caerme.”

En 1990, la Dra. Graziella Magherini público el libro EL SINDROME DE STENDHAL, libro de política, religión y filosofía de psicología.

Años después, la descripción de este síndrome alcanzó la gran pantalla. Así, en 1996 se estrenó una película italiana con el nombre de El síndrome de Stendhal, distribuida en España como El arte de matar, escrita y dirigida por Darío Argento y protagonizada por su hija Asia Argento.

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El film destaca por su elevado esteticismo, caracterizado por un audaz uso de la composición y el encuadre y las continuas referencias visuales a obras de artistas como El Bosco, Caravaggio o Magritte. También por su arriesgada mezcla de sexo y violencia. En la película, las pesquisas llevarán a la inspectora Anna Manni (Asia Argento) hasta la Galería Degli Uffizi, donde, abrumada por la belleza de las obras expuestas, experimentará el llamado síndrome de Stendhal, perdiendo el conocimiento. Al despertar, no recordará nada.

Algunas curiosidades del Síndrome de Stendhal

Solo los turistas lo padecen:

La mayoría de casos de este síndrome se dan en Florencia, Italia, u otras ciudades italianas, siendo las obras de las corrientes del Renacimiento o Barroco las que causan estragos.  Solo se presenta en personas extranjeras. Los locales y residentes de estas ciudades no presentan síntomas.

Debate de su existencia:

Se ha cuestionado si se trata de un verdadero síndrome o simplemente es una reacción psicosomática en personas conocedoras del mismo. Personas que al hallarse ante una exposición importante de arte o en escenarios históricos, se predisponen a que les ocurra lo mismo que al escritor francés, produciéndose una reacción autoinducida por el mismo sujeto.

Otros han postulado si no se tratará de una forma de marketing para publicitar la ciudad de Florencia. Ya que, aunque no es algo que suceda específicamente allí, sí que es la ciudad más ligada tradicionalmente a este síndrome.

Pacientes viajeros en Florencia:

El Hospital Santa María Nuova de Florencia atiende a una media de una docena de turistas al año con este cuadro clínico.

«Ocurre generalmente 10 o 20 veces al año en ciertas personas que son muy sensibles y tal vez han estado esperando toda su vida para venir a la Toscana», dijo Simonetta Brandolini d’Adda, presidenta de la organización benéfica de arte Amigos de Florencia.

Su parecido con el Síndrome de París y el de Jerusalén:

Hay síndromes relativamente parecidos e igual de fascinantes, ligados a otras ciudades culturalmente relevantes.

El síndrome de París, por ejemplo, es un trastorno psicológico que curiosamente padecen en especial turistas procedentes de Japón. Al visitar París, sufren una gran desilusión porque no es como esperaban que fuera, hasta el punto de poder tener ansiedad, alucinaciones o despersonalización.

El síndrome de Jerusalén, por otro lado, es una enfermedad que produce psicosis y síntomas delirantes. Cuando el turista está en Jerusalén, se identifica con un personaje de la historia sagrada del Antiguo o Nuevo Testamento y comienza a actuar como tal.

Caso de alto perfil del Síndrome de Stendhal:

«Tuvimos al menos un ataque epiléptico frente a la Venus», dijo Eike Schmidt, director del Palacio y la Galería de los Uffizi. «Un caballero también sufrió un ataque al corazón».

Ese caballero era Carlo Olmastroni, un hombre de 68 años de la localidad toscana de Bagno a Ripoli, que se derrumbó en la Uffizi en diciembre de 2018.

«Me acerqué a ‘El nacimiento de Venus’ de Botticelli y, mientras admiraba esa maravilla, mis recuerdos desaparecieron», dijo Olmastroni.

Su parecido a los síntomas del amor:

Algo que llama nuestra atención cuando oímos hablar de este extraño síndrome: su parecido con lo que experimentamos cuando nos enamoramos. Mucha gente describe que al ver por primera vez a la persona amada sufre un momento de emoción extrema paralizante. Es por esto que algunos síntomas del síndrome de Sendhal son parecidos al llamado “flechazo”.

¿Cuál es el tratamiento para el Síndrome de Stendhal?

Es importante saber que dicho síndrome es una entidad polimórfica desde el punto de vista clínico y, por lo tanto, debe abordarse de manera individual.

Suele remitir en un periodo breve de tiempo. Por lo que, en general, es necesario prevenir posibles complicaciones mediante psicoeducación y las estrategias necesarias en cada caso. Así como también descartar comorbilidades mediante el diagnóstico diferencial.

La prevención es la mejor opción y para evitar padecer el síndrome. Se deben adoptar algunas medidas preventivas como el descanso, la hidratación, la alimentación y la protección solar para minimizar el impacto que supone el desgaste de viajar en la producción de síntomas psicológicos y físicos.

Además, conociendo que el hecho de poseer antecedentes psiquiátricos es un importante factor de riesgo, sería prudente asesorar a los pacientes con enfermedades mentales preexistentes antes de viajar a lugares de gran importancia personal y emocional.

Otros factores de riesgo a tener en cuenta son vivir solo y haber recibido una educación religiosa.

Según la psiquiatra Graziella Magherini, «Es un trastorno que no llega a la consulta médica ya que la mayoría de las personas no acuden por este tipo de problemas y si lo hacen es en la ciudad en la que se encuentran mal.

Magherini señala que el seguimiento no pudo ser bueno dado que los viajeros abandonaban la ciudad para seguir viaje». El doctor Ángel Guerrero, especialista del Servicio de Neurología del Hospital Universitario de Valladolid menciona lo siguiente:

«No hay un tratamiento específico, es más una curiosidad que una patología y se tratan los síntomas de ansiedad y vegetativos como los sofocos o la sudoración. En definitiva, reposo, compañía y tratamiento sintomático», concluye el neurólogo.

Podemos concluir que para evitar y tratar este síndrome, las mejores herramientas son el autocuidado físico y mental y una buena gestión emocional y conocimiento de uno mismo.

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